Cuando Facebook compró WhatsApp por más de USD 19 000 millones en 2014, Jan Koum, un fundador de la empresa de mensajería, arregló para firmar parte del trato fuera del centro de servicios sociales suburbano donde alguna vez había hecho fila para pedir vales de comida.

Por: Farhad Manjoo

Koum, como muchos en la industria tecnológica, es un inmigrante. Era un adolescente cuando su madre y él se mudaron al área de la bahía de San Francisco a principios de la década de 1990, en parte para escapar de la ola antisemita que en ese entonces arrasaba su Ucrania natal. Como Koum contó más tarde a Forbes, su madre trabajó como niñera y limpiaba pisos en un supermercado para sobrevivir en el nuevo país; cuando se le descubrió que tenía cáncer, la familia vivió de sus pagos por incapacidad.

Los relatos de infortunios entre los inmigrantes no son inusuales en Silicon Valley. Pero la historia de Koum tiene mayor resonancia porque su aplicación silenciosamente se ha convertido en algo convencional de la vida del inmigrante. Más de mil millones de personas usan regularmente WhatsApp, que permite a los usuarios enviar mensajes de texto y hacer llamadas de teléfono gratuitas a través de Internet. La aplicación es particularmente popular en India, donde tiene más de 160 millones de usuarios, así como en Europa, Sudamérica y África.

Uno de los secretos del crecimiento de WhatsApp ha sido concentrarse en la simplicidad

Dado a que es gratis, a que tiene un historial de privacidad y seguridad relativamente bueno y a que es popular en tantas partes del mundo, WhatsApp ha cultivado una audiencia inusual: se ha convertido en la lengua franca entre las personas que, ya sea por opción o a la fuerza, han dejado sus hogares hacia lo desconocido.

Los inmigrantes usan muchas aplicaciones diferentes, por supuesto, desde Facebook hasta Skype y WeChat, que es popular en China. Pero para muchos, WhatsApp ha estado en el centro de una conectividad recién descubierta. Donde sea que haya personas dejando sus hogares con rumbo a costas desconocidas, probablemente encontraremos WhatsApp. Para los inmigrantes, se ha vuelto la mejor forma de estar conectado a lo largo de un camino o, una vez que han aterrizado, de mantenerse en contacto con las personas que dejaron en casa.

WhatsApp ha aparecido a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México, donde a Donald Trump le gustaría construir un muro. Durante el último año, una ola de venezolanos ha aterrizado en Miami. La primera cosa a la que muchos de ellos se acercaron cuando aterrizaron fue a WhatsApp.

Hasta para las personas que dejaron sus países de origen voluntariamente en busca de empleo y riqueza en un nuevo lugar, WhatsApp ha alterado completamente los contornos de la vida del inmigrante. Gente que ha estado en Estados Unidos durante décadas me dijo que WhatsApp ha aliviado la sensación de aislamiento y añoranza inherente de ser inmigrante.

«WhatsApp se convierte en algo así como una ventana hacia una vieja »

Las innovaciones de WhatsApp suelen ser sutiles. Uno de los secretos del crecimiento de WhatsApp ha sido concentrarse en la simplicidad. La aplicación es sencilla a propósito, y solo hace un par de cosas: mensajes de texto, llamadas de voz y video llamadas. Como resultado, es soberbiamente fácil de usar hasta para las personas neófitas en tecnología digital. Este es un motivo por el que inmigrantes la encuentran tan poderosa: les ha dado acceso a un grupo más amplio de parientes que pudieron haber rechazado las redes sociales anteriores.

La ubicuidad de WhatsApp es importante. Dado que esencialmente se ha convertido en el modo principal de comunicación con la gente que se quedó en el país de origen (independientemente de si se trata de Bangalore, India; San Pablo, Brasil; Johannesburgo o París), para la gente que se va, WhatsApp se convierte en algo así como una ventana hacia una vieja vida.

«Tengo un grupo con mi familia por el lado de mi mamá, y también otro grupo con la familia del lado de mi esposo, y todo el día simplemente nos enviamos mensajes», dice Mina Mehta, una técnica quirúrgica de Chicago que en 1975 se mudó a Estados Unidos junto con su esposo desde India.

«Es una retroalimentación constante de noticias de la gente de allá, y podemos enterarnos de partes de su vida que no hubieran mencionado en una llamada telefónica semanal», me dijo Hemant, el hijo de Mehta.

Para los migrantes que abandonan sus casas por desesperación, WhatsApp ofrece otra ventaja que no tienen muchas de sus demás redes: es segura. La aplicación está cifrada, haciéndola segura contra espías gubernamentales.

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.