“Es instantáneo, una sensación sorpresiva, una descarga que lo noquea a uno de modo automático”.

Cada mes de enero durante la última década, Jessica Irish de Saline, Michigan, se ha hecho el mismo propósito de Año Nuevo: “reducir los bocadillos a altas horas de la noche y perder 15 kilos”. Como millones de estadounidenses, Irish, de 31 años de edad, habitualmente lo consigue durante unas dos semanas.

Pero este año es diferente.

Por: Jennifer Jolly

“Ya he perdido nueve kilos”, dijo, “y he mantenido mi dieta más consistentemente que nunca. Incluso lo más asombroso es que ya rara vez pienso en comer bocadillos de noche”.

Irish atribuye a un nuevo dispositivo ponible llamado Pavlok hacer lo que años de dietas, programas de pérdida de peso, gimnasios costosos y su propia fuerza de voluntad no pudieron. Siempre que da un mordisco a los alimentos que quiere evitar, como chocolate y Cheez-Its, usa el Pavlok para que le dé una descarga eléctrica veloz como un rayo.

“Cada vez que doy un mordisco, me doy una descarga”, dijo. “Lo hice cinco veces la primera noche, dos veces la segunda, y para el tercer día ya no tuve ningún antojo”.

dispositivos y aplicaciones incursionan en el cambio conductual vía la terapia de aversión

Como el nombre sugiere, el Pavlok de 199 dólares, usado en la muñeca, usa la teoría clásica del condicionamiento pavloviano para crear una asociación negativa con una acción específica. La próxima vez que usted fume, se muerda las uñas o ingiera comida chatarra, un golpecito en el dispositivo o una aplicación de smartphone producirá un choque eléctrico. La descarga dura solo una fracción de segundo, aunque la severidad del choque eléctrico la configura usted. Puede situarse entre 50 voltios, que se siente como una vibración fuerte, y 450 voltios, que se siente como ser picado por una abeja con un aguijón del tamaño de un picahielo. (En comparación, un Taser de la policía típicamente libera unos 50,000 voltios.)

Otros dispositivos y aplicaciones incursionan en el cambio conductual vía la terapia de aversión, como el MotivAider, de 49 dólares, que es usado como un localizador, o la pulsera RE-vibe, de 99 dólares. Ambos pueden ser configurados para vibrar a intervalos específicos como un recordatorio de un hábito por romper o una meta que alcanzar. El corrector de postura Lumo Lift, de 80 dólares, es un disco ponible que vibra cuando uno se encorva. El sensor en forma de clip Spire, de 150 dólares, da seguimiento a la actividad física y el estado de ánimo detectando los patrones de respiración de los usuarios. Si detecta que usted está estresado o ansioso, vibra o envía una notificación a su smartphone para que respire profundamente.

Pero el Pavlok lleva la cosas un paso más lejos, entregando un mensaje mucho más fuerte.

Para probar el dispositivo, lo usé durante una semana, castigándome cada vez que comía un postre. Mi objetivo era frenar mi antojo de alimentos dulces después de cenar. Primero, me di una descarga antes y después de comer un trozo de chocolate oscuro, y lo hice de nuevo posteriormente en la semana después de comer helado, un mantecado y una galleta de chispas de chocolate.

Configurado en descarga baja, se siente como un cosquilleo fuerte. En descarga alta, duele. Mucho.

Debería señalarse que el creador de Pavlok, Maneesh Sethi, una vez contrató a una mujer para que se sentara a su lado y lo abofeteara cada vez que lo veía usando Facebook, para que pudiera incrementar su productividad. Llamé a Sethi y le dije que si alguna vez nos reuníamos, yo trataría de golpearlo en el rostro por crear un aparato de tortura tan horrible. “Sí, me ha sucedido mucho”, dijo Sethi con una risilla. “A la gente le encanta o lo odia”.

“No está diseñado para ser doloroso”, añadió. “Es instantáneo, una sensación sorpresiva, una descarga que lo noquea a uno de modo automático”.

Pero, ¿este tipo de terapia de aversión autoimpuesta realmente funciona?

Más de 65,000 personas

“Lo más inteligente de este dispositivo es el nombre”, dijo el doctor Peter Whybrow, un autor, psiquiatra y neurocientífico de Los Ángeles. “Es un giro costoso a la idea de usar una banda elástica que uno estira y suelta sobre la muñeca para dejar de tener cierto comportamiento”.

El doctor Marc Potenza, profesor de psiquiatría en Yale, dice que los investigadores han cuestionado la naturaleza ética de la intervención de choque cuando están disponibles opciones más cómodas como las terapias conductuales cognoscitivas, las intervenciones farmacéuticas y los programas de 12 pasos.

La práctica de la terapia de aversión ha existido durante 80 años. El Hospital Schick Shadel, con sede en Seattle, reporta que ha tratado exitosamente a más de 65,000 personas por adicción al alcohol o drogas usando métodos de contra-condicionamiento como los medicamentos eméticos, que hacen a la gente sentir náuseas si beben alcohol, o la terapia de choque supervisada. El director médico del hospital, el doctor Kalyan Dandala, dijo que estaba interesado en usar el Pavlok para ayudar a las personas a continuar su recuperación una vez que terminan el tratamiento de internamiento de 10 días, pero añadió que el dispositivo debería ser supervisado profesionalmente.

“Es más adecuado como un instrumento prescrito para la modificación del comportamiento”, dijo Dandala. “La compañía necesita refinarlo, poner más educación en el instrumento, y tener más supervisión”.

Michelle Freedland, practicante de enfermería psiquiátrica en Manhattan, ha trabajado con cinco pacientes que usan el dispositivo para el hábito de comerse las uñas, adicciones, comportamientos convulsivos y más.

“Cuando uno de mis pacientes me dijo que estaba usándolo el año pasado para ayudarse a salir de la cama en la mañana, me sentí escéptica al principio”, dijo. “Quiero decir, la idea de recibir una descarga eléctrica; se pueden tener ciertas reservas. Pero cuando uno comprende cómo usarlo adecuadamente y las personas se involucran más en su propio tratamiento, tienden a apegarse más a él”.

Sethi, el fundador, dijo que la compañía acababa de empezar a recolectar datos sobre el éxito a largo plazo del dispositivo, y planeaba un ensayo clínico posteriormente esta primavera. El Pavlok ha estado disponible desde noviembre, y él dijo que unas 10,000 personas lo habían usado.

Pese al potencial de dolor y a la falta de respaldo científico sobre su efecto a largo plazo, la retroalimentación sobre el dispositivo de parte de los usuarios en grupos de Facebook y tableros de mensajes ha sido entusiasta, especialmente como un último recursos para problemas como comer en exceso y beber demasiado.

Bud Hennekes, de 24 años, un bloguero en San Luis, dijo que había usado Pavlok para dejar un hábito de fumar casi dos paquetes al día. “Cuando intenté abandonarlo antes, aún tenía el antojo de fumar”, dijo. “Cuando usé Pavlok, los antojos desaparecieron por completo. No sé si es ciencia o un efecto placebo o qué, y realmente no me importa porque funcionó”.

Deja tu comentario

Artículos Relacionados