Fue parte del Comunicaciones Futbol Club, también seleccionado nacional y jugó para el Werder Bremen de Alemania, un sueño truncado por la administración del club al que pertenecía, ya que se negaron a cederlo. Su pasión sin duda era el futbol, como también lo era la aviación, ya que creció entre aviones en el hangar que su abuelo tenía, el cual era el negocio familiar. Aunque su éxito en el futbol era toda una realidad, Jonathan se vio obligado a dar un giro rotundo a su profesión, cuando en un accidente fallece gran parte de su familia.

Tuvo que tomar el mando del negocio y continuar con el legado y visión de su abuelo. En ese momento TAG, contaba con tan solo 4 aviones y 2 helicópteros. Actualmente TAG Airlines cuenta con una flota de 35 aeronaves, 28 destinos y alrededor de 500 colaboradores; la empresa está volando alto, piloteada por Jonathan Leyton.

¿Cómo afrontaste el reto de tomar las riendas del negocio a tan corta edad?

Es una posición difícil, en ese momento me quedé sin mi madre –quien manejaba la empresa–, eso ya es un golpe duro y devastador; por otro lado, me quedé con los sueños y metas que como familia teníamos. Yo era muy joven y heredé las obligaciones de una empresa grande. Yo lo veo como un propósito de Dios, ya que la noche del accidente yo debía ir en ese vuelo, pero a última hora mi mamá cambió el plan y me pidió que me quedara y se llevó a mi hermano.

Yo me propuse honrar la visión de mi madre, y el compromiso con la gente que dependía económicamente de la empresa, así que no tuve otra opción más que llevar la empresa hacia adelante.

¿Cuál fue la estrategia que tomaste para llevar a Tag al crecimiento?

Diversificarnos. Empezamos por ofrecer todo tipo de servicio de helicópteros, charters, fumigación aérea, apagamos incendios, carga externa, etc. Hoy en día contamos con 15 helicópteros, lo que nos hace los más grandes en ese sentido. Al igual que en el tema de aviones, empezamos a adquirir aeronaves con cabinas presurizadas, con mayor cantidad de asientos, y con mejores tecnologías, recientemente adquirimos un jet con última tecnología, y en los próximos meses viene el segundo; esto nos permitió abrir ruta a toda Centroamérica.

Jonathan Layton CEO de Tag Airlines. Fotografía: Revista Win

Creo que lo más importante en todo negocio es tener un sexto sentido y ese olfato que te hace tomar las mejores decisiones. Mucha gente se me ha acercado creyendo que esto es una mina de oro, pero no lo es, en este tipo de negocio, los gastos, las inversiones y los riesgos son enormes. La aviación es una de las industrias más complicadas y delicadas, de un día para otro se puede perder mucho dinero.

¿Qué problemas has enfrentado dentro de este negocio?

Uno de los mayores problemas ha sido con políticos; se nos acercan, porque desean o necesitan un avión para movilizarse, así que les hemos brindado servicios, pero se han aprovechado de nosotros, pues a la fecha aún nos deben el dinero por los servicios prestados, teniendo que soportar la mala publicidad y reputación que eso te genera. Lamentablemente no podíamos negarnos a hacerlo porque por la necesidad de licencias en Aeronáutica Civil, estos políticos con mucho poder podían cerrar la empresa en cualquier momento o incluso algo más extremo como arriesgar nuestras vidas.

¿A qué se debe que por muchos años, aerolíneas regionales se han posicionado en Guatemala, y no así una aerolínea guatemalteca?

Mucho tiene que ver con la gestión, el tema de impuestos para salir y entrar vía aérea a Guatemala es elevado. El tema de los Tratados de Libre Comercio en Centroamérica deben velar porque el tráfico aéreo sea más económico, lo que lo convertiría en más accesible y eficiente, por ende generaría mayor desarrollo al país, ya que Guatemala es el país con mayor aviación de la región y en temas de desarrollo, no digamos.

¿Qué papel juega una aerolínea en el desarrollo del país? 

Creo que estamos en un punto de inestabilidad, porque no hay continuidad en las políticas de gobierno. Guatemala tiene variados sitios turísticos que no tienen nada que envidiarle a otros países. Sin embargo, ese mercado lo están acaparando otros países. Pienso que Guatemala pudiera depender del turismo como motor de desarrollo, en lugar de recibir 1.8 millones de turistas al año, pudiéramos tener hasta 7 millones, si se promueve el país, si se hace estrategia.

Hicimos una alianza con Wamos Air, un tour operador de España, y es impresionante ver como la gente que viene por primera vez, se va totalmente encantada de la belleza de nuestro país; muchos ni tenían idea de la ubicación geográfica de Guatemala. Estamos por renovar la segunda temporada por la buena aceptación del mercado español.

Debemos tener leyes de incentivo turístico con las que podamos hacer un mercadeo (marca país) a nivel internacional, y que cada nuevo gobierno no lo venga a cambiar, de lo contrario cada 4 años volveremos a empezar de cero, y se tira por la borda lo poco que se logra.

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