Es una persona completamente activa como pocos. De arriba abajo, el tráfico no lo detiene, ya que para llegar a la cita prefirió caminar para no perder minutos en la cola de las cinco de la tarde un día entre semana. Con un sinfín de responsabilidades, compromiso y trabajo, siempre aparta tiempo para su familia, asegura.

La pasión Guillermo por lo que hace, casi le brota por los poros. A pesar de su congestionada agenda logramos conversar durante cincuenta y tres minutos, suficientes para lograr lo que deseamos.

¿Cómo encontraste tu pasión y tu propósito de vida? 

Nuestro eslogan como empres es «construimos con pasión», y justamente eso es lo que nos caracteriza.

La pasión se encuentra cuando algo nos «mueve»; cuando hacemos algo y no nos sentimos aburridos o cansados de hacerlo. Debe ser algo que nos incentive y nos sintamos a gusto haciéndolo.

En mi caso lo que me movía era dedicarme a hacer cosas relacionadas con la construcción; hacer de un pedazo de tierra un centro comercial, un restaurante, una casa… Algo que al final deje una huella, que sea el reflejo de la pasión de tu trabajo.

¿Cuál fue el factor que te facilitó iniciar con tu emprendimiento? 

Lo más importante es capacitarte. Soy ingeniero civil de profesión y tengo una maestría en administración de empresas; esto me permitió complementar la parte administrativa con la parte técnica, abriéndome un poco más el campo para iniciar una empresa de construcción.

Cuando empecé, lo único que tenía eran muchas ganas de iniciar mi propia empresa y de dejar un legado que quedara reflejado en las construcciones. Cuando fundé Grupo G solamente tenía Q147 en la cuenta; no había un capital semilla ni préstamo alguno, pero logré conseguir varios proyectos y sobreviví de los anticipos que las empresas que nos contrataban me daban, eran empresas grandes y fuertes en el mercado.

Sin importar que tan grande o pequeño sea el negocio, es indispensable llevar una excelente contabilidad y ser asesorados legalmente por un buen grupo de abogados y principalmente contar con un excelente equipo de trabajo que esté comprometido con la misma visión de la empresa.

Es sumamente importante también contar con los mejores  subcontratistas y proveedores del mercado, y que estos trabajen con los mismos valores para crear esa sinergia necesaria para crecer.

Para crear una empresa no se necesita de un capital grande, lo que se necesita es tener muchas ganas de trabajar y poder crecer. Es necesario tener claro el objetivo de lo que se quiere lograr, hay que armar un business plan —como se le llama ahora—; es importante plasmar a dónde se quiere llegar, tener una meta grande, alcanzable y medible, si no podemos medirla será muy difícil lograrlo.

¿Cómo lograron llamar la atención de grandes empresas y ganarse su confianza, aun cuando estaban entrando al mercado? 

En mi caso, trabajé cinco años para una constructora grande que me permitió conocer sistemas administrativos y sistemas de operación que ahora se han vuelto obsoletos, pero que en su momento me fueron muy útiles. Con los años he ido mejorando e innovando; con mi equipo estamos constantemente capacitándonos, hemos asistido a muchas ferias de construcción, cursos de capacitaciones presenciales y en línea, así como estar pendientes de las mejores prácticas del mercado en su sector; nos mantenemos al día de todo lo que está pasando. Actualmente la tecnología y las ganas que de hacer las cosas nos permiten lograr nuestros objetivos con mayor facilidad.

Guillermo junto a parte de su equipo de colaboradores en Grupo G. / Fotografía: Revista Win

Hay un tema muy importante en los negocios, y son los contactos; todo empieza dentro de nuestro círculo más cercano, el cual debemos afianzar prestando el mejor servicio, para que estos recomienden nuestro trabajo y hacer este círculo cada vez más grande.

Hay que perder el miedo y saber tomar el riesgo, demostrar para qué somos buenos. Cuando inicié con mi empresa tenía tan solo 25 años, era muy joven para que alguien me confiara millones de quetzales para realizar un proyecto en lugar de dárselo a una empresa con muchos años de experiencia. Es allí donde debe empezar la versatilidad del emprendedor; ser rápido, ágil, brindar un servicio al cliente personalizado que es lo que al final nos permite poder ganar los primeros proyectos.

¿Una persona que no tenga las cualidades de un emprendedor, puede aliarse a alguien que si lo sea para crear un negocio? 

Creo que esto es un tema de actitud, de ganas, de a dónde se quiere llegar y qué se quiere lograr. No importa si se es introvertido o extrovertido, creo que todos, sin importar sus características, tienen la capacidad de tener algún negocio exitoso, pero creo que es muy importante darse a conocer y ser capaces de vender su propio negocio, no importando si se trata de algún servicio o producto; si no se vende no habrá manera de hacerlo crecer.

Está claro que todos tenemos alguna debilidad; en mi caso trato de encontrar gente especialista en el área en el que considero no ser tan bueno para que me complemente, porque no puedo pretender capacitarme en todo lo que no soy bueno, personalmente creo que es mejor capacitarnos para mejorar aún más nuestras fortalezas y ser los mejores en lo que somos buenos.

¿Cuál fue el factor que catapultó el éxito de tu empresa? 

Esos trampolines que todos podemos llegar a tener son parte de un factor de suerte, sobre todo es una consecuencia de ejecutar y hacer bien las cosas en todo el proceso. Nuestros primeros trabajos fueron pequeños y creo que esa fue la clave; nunca le dije que no a nada pequeño.

Cuando la gente sabe que los ayudas y les sirves bien sin importar el tamaño del proyecto, se quedarán con la buena experiencia que tuvieron al trabajar contigo y eso puede traerte trabajos más grandes.

¿Cuáles fueron las causas que permitieron que tu empresa creciera? 

No conozco a un empresario exitoso que no haya tenido golpes o que no haya perdido dinero, pero sí conozco a varios que han rectificado rápido sus errores y al final esto los hace crecer en lo que mejor les convenga; infraestructura, ventas, líneas de negocio, calidad…

En mi caso nuestro crecimiento se dio gracias a una suma de diversos factores; uno de ellos es que siempre había alguien vendiendo. Si uno mismo siempre quiere vender, administrar, supervisar y hacerlo todo, va a colapsar. Hacerse de un buen equipo de trabajo es clave importante en el proceso.

La buena relación y atención, tanto con los profesionales, como arquitectos e ingenieros, así como con tus clientes te permite dar a conocer la calidad del servicio y trabajo,  hacer que confíen en ti y tu empresa y de esta forma afianzarlos.

Por supuesto, el crecimiento tampoco sería posible sin mantener a tus colaboradores en buenas condiciones, que sepan lo importante que son en la estructura de la empresa, transmitirles la misma pasión por el trabajo  y reconocer su esfuerzo, para que el producto final refleje nuestros principios.

Parte del crecimiento de Grupo G se lo debo también a la participación activa en gremiales, ser catedrático en universidades y encontrar algunas fundaciones en donde hemos podido devolver a la sociedad un poquito de lo que hemos logrado.

En todo este proceso, mantener los valores es una parte importante, nuestras ganas de crecer y de vender más no pueden poner en riesgo nuestra línea de valores; al final no se trata de quién es el que más tenga, sino del que menos necesita. La única ambición que deberíamos tener es la de buscar generar más empleos, regresar algo a la sociedad y ser cada vez mejores en lo que hacemos.

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