Originario de Xela y proveniente de una familia restaurantera, desde muy joven supo que iba a dedicarse a la cocina. De niño —recuerda— aprendió cómo hacer un mac and cheese o una carbonara. Al finalizar sus estudios secundarios, se propuso salir del país para seguir una carrera afín y así profesionalizarse. Fue así como a los 17 años se fue a vivir a Chile durante 4 años; país super desarrollado en el arte culinario. A partir de allí empezó a buscar en otros países experiencias gastronómicas que lo consolidaran en esta carrera. 

Texto: Elder Canahui

¿Cómo fue esa primera experiencia fuera de Guatemala?

Literalmente me fui al fin del mundo, sin amigos y sin contactos a enfrentar el mundo solo. Al llegar fui al mejor restaurante de Chile, Puerto Fuy, toqué la puerta y me presenté. Les pedí la oportunidad de aprender en su cocina. Para mi sorpresa me aceptaron. Con la única condición, de que llegara en todo momento libre de estudios.  Llegaba a las 3 de la tarde y salía después de la media noche, todos los días. Al día siguiente temprano me iba a la universidad. Al año de estar en ese restaurante me nombraron subchef.

Después de Chile, viajé a Europa y logré ser aceptado en uno de los mejores restaurantes del mundo, El Cingle; para ese año justamente se encontraba en su apogeo, así que también sumó mucho para mi carrera.

Mi siguiente destino fue Chicago, llegué a Alinea, también uno de los restaurantes top de Estados unidos y del mundo, allí estuve expuesto a una sobredosis de disciplina. Durante ese tiempo no pude conocer ningún lugar de la ciudad, ya que entraba al restaurante mientras estaba oscuro por la madrugada y salir igual en la plena noche, ya solo a dormir.

¿Qué te trajo de vuelta a tus raíces?

A los 25 años, tuve la oportunidad de venir a Guatemala a asesorar un proyecto culinario; y durante ese intervalo apareció en mi camino FDG —Fine Dining Group—; me incorporé al inicio con Ambia, en el cual yo detecté un gran potencial en el concepto que tenía. Empezaron a evolucionar las cosas; el restaurante creció hasta lo que es hoy, todo un referente gastronómico, poco a poco empecé a crecer también como empresario, al paso de los años me convertí en socio del grupo. 

Hace 5 años abrí un restaurante en Xela, de comida internacional y de tendencias. Siempre estoy con proyectos en mente y muchas ideas por materializar. Considero que el negocio de la comida o de los restaurantes es todo un reto, te obliga a reinventarte cada día, de lo contrario no permaneces en el tiempo.

¿Qué buscas transmitir en tu propuesta?

Experiencia y entretenimiento, creo que si eso esta en la mesa todo va ir bien siempre; eso es algo que siempre percibí en mis viajes, y he tratado de plasmarlo en mis conceptos. Cuando alguien llega a un restaurante busca tener una experiencia y si a eso le sumamos un momento entretenido, todo saldrá bien.

¿Cómo has logrado mantenerte enfocado en tu pasión?

Yo soy de las personas que creen que la vida te da motivadores, los cuales están en uno; motivarse uno mismo, preguntarse constantemente ¿qué sigue? ¿qué viene?

Me encanta la frase “Find a passion and make it your life”, eso es lo que resume mi vida, encontré esta pasión por la cocina desde muy joven, y la hice mi vida, todo lo demás va a venir solo, se va a sumar porque tiene que llegar, es una regla de vida. Es más, cuando encuentras tu pasión, pierdes la noción del tiempo, de la vida, de todo, se convierte en una obsesión. Yo salgo a las 8 de la mañana de mi casa, y me da media noche en la cocina, hasta que caigo en cuenta que tengo una familia. Claro que también es un reto mantener esos equilibrios entre el negocio y la familia.

¿Consideras que hay algún momento ideal para ir tras los sueños?

El tiempo perfecto, o el momento ideal no existe. El ahora, con las condiciones y con las limitantes que tenemos es lo que va a definirnos. Si esperamos estar en un buen momento para lanzarnos a perseguir nuestros sueños, seguramente vamos fracasar. En medio de la crisis, es donde nacen los momentos de inspiración y creatividad más grandes, quizá alguien está empezando un negocio y se encuentra quebrado económicamente, allí es donde despierta la chispa que te mueve hacia adelante, casi como instinto de supervivencia.

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