¿Quién dice que las ideas para las empresas emergentes más útiles provienen de los millennials que acaban de abandonar sus estudios en la Universidad?

Algunas innovaciones financieras basadas en la tecnología no han provenido de capitalistas aventureros o jóvenes celebridades, sino más bien de profesionales que han trabajado duro en su industria durante décadas.

Por: John F. Wasik  

Sheryl Rowling, de 60 años de edad, es una planificadora financiera en San Diego que se sentía constantemente abrumada por la complejidad de reequilibrar las carteras de sus clientes. En la administración de carteras, el reequilibrio requiere ajustes periódicos de las posesiones del cliente en relación con una meta preestablecida de acciones, bonos y efectivo reunidos para satisfacer sus objetivos mientras se minimizan los impuestos.

A lo largo de los años, se dio cuenta de que el reequilibrio de las carteras podía automatizarse con el software correcto.

Hace unos 10 años, su empresa fue una de las pioneras en poner en funcionamiento una de las primeras soluciones de software para el reequilibrio. El software costaba USD 50 000 al año, y se necesitaban dos personas 20 horas a la semana durante seis meses para prepararlo.

Aunque Rowling no tenía experiencia en programación de software, reunió a un equipo para crear un programa. Financió el desarrollo, usando los ingresos de su despacho de asesoramiento, que ahora tiene USD 270 millones en activos bajo administración.

A diferencia del perfil típico de un millennial orientado a la tecnología, algunos emprendedores son de edad mediana, han estado en una profesión por décadas y nunca pensaron que estarían creando software a demanda.

En 2007, el producto que surgió fue Total Rebalance Expert, o TRX, que automatiza el proceso de reequilibrio para las firmas de asesoría y ahorra a los clientes dinero en impuestos.

Varios años después, la empresa de Rowling atrajo la atención de Morningstar, el gigante de información financiera con sede en Chicago. Estaba tan impresionado con el producto que adquirió Total Rebalance Expert en noviembre pasado por una cantidad no revelada. En el momento de la adquisición, más de 500 asesores de 175 firmas usaban el software para reequilibrar unos USD 20 000 millones en activos de sus clientes.

Rowling representa el modelo de la empresa emergente interna. A diferencia del perfil típico de un millennial orientado a la tecnología, algunos emprendedores son de edad mediana, han estado en una profesión por décadas y nunca pensaron que estarían creando software a demanda.

Compañías como estas evitan el camino tradicional de la inversión ángel o de capital aventurero después de operar negocios durante años.

David Lyon, de 41 años de edad, quien era un asesor de inversión registrado con sede en Chicago, siguió un camino similar. Hace unos años, se dio cuenta de que necesitaba una forma sencilla de comunicarse efectivamente con los clientes para informarles de cambios en sus carteras o de planes financieros.

La comunicación con el cliente puede ser a menudo un problema en la industria de la asesoría financiera. Los asesores necesitan conectarse con los clientes habitualmente, en particular cuando hay movimientos en el mercado. Pero los clientes ocupados son difíciles de ubicar para hacerles una llamada telefónica o para que hagan una visita a la oficina y quizá solo se les vea dos veces al año para reuniones de revisión cara a cara, según un sondeo realizado por la Asociación de Planeación Financiera.

David Lyon, CEO de la plataforma basada en la nube Oranj. También contra la tendencia del «millennial entrepreneur», ha creado algunos de los más recientes servicios financiaeros basados en tecnología. / Foto: Revista Win – Whitten Sabbatini / The New York Times.

Para abordar eso, Lyon empezó a crear su propio software en 2012. Tuvo un paquete funcional un año después.

Lo que surgió fue Oranj, una plataforma basada en la nube que «permite a los asesores maximizar el tiempo y ofrecer el mismo nivel de servicio sin importar el tamaño de la cuenta».

 

Cuando unas 50 firmas de asesoría más escucharon sobre su software, lo quisieron también. Cobra a otras compañías una cuota de instalación única de USD 500, más USD 250 al mes por el primer usuario y USD 100 por cada usuario adicional. Lyon dijo que su herramienta permitía a los asesores conectarse con 73% de sus clientes cada año, una enorme mejoría respecto del 46% que el despacho promedio alcanzaba antes, según el sondeo de la Asociación de Planeación Financiera.

Como muchos profesionales involucrados en sus propias empresas emergentes, Lyon también se autofinanció, o «sacó adelante por su cuenta», el desarrollo de Oranj. Eventualmente vendió su despacho de asesoría para enfocarse en Oranj.

No reveló los ingresos de su plataforma, pero dijo que el crecimiento de ventas fue de 225% en el año hasta la fecha desde 2015. Ha contratado a 47 empleados y atiende a 400 firmas de asesoría.

Rowling dijo que empezó su empresa emergente «ingenuamente y sin darme cuenta del grado al cual la tecnología tenía que cambiar». También se dio cuenta de que su proyecto requeriría más capital y tiempo del que imaginaba. Además, después de recibir retroalimentación de los clientes, tuvo que hacer ajustes.

Sin embargo, finalmente, en ocasiones solucionar los problemas cotidianos la dejó sintiéndose a la vanguardia del emprendimiento.

«Se requiere mucho capital para crear algo para lo que haya amplia necesidad —añadió Rowling. Siempre estar innovando».

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