Apasionados por la publicidad José Fernando Gutierrez, Raúl Febles y Natalia Cereser dirigen una de las agencias de publicidad más importantes del país: La Fábrica & Jotabequ. Aunque en un inicio el nombre era diferente y han pasado 15 años, la reinvención ha sido en gran parte la protagonista del éxito de esta agencia.

¿Qué los motivó a fundar su propia agencia de publicidad?

José F.: Todo emprendimiento tiene una chispa que es lo que hace que uno desee concebir un negocio. Tanto Raúl como yo, somos personas que de oficio nos hemos dedicado por varios años a la industria publicitaria.

Empecé en 1974 a dedicarme a la publicidad, estando en varias agencias de renombre, y cada día era un reto cómo hacerlo mejor. Con la madurez, el proceso, la experiencia y el manejo de estrategia que vas adquiriendo a través de la vida es lo que te lleva a ser cada día más solido. Soy colombiano y llegué a Guatemala para ser presidente de Mcann Erickson; originalmente vine solamente por dos años, los cuales se convirtieron en 10. A la mitad de ese periodo Raúl se unió a trabajar conmigo, desde entonces empezamos a pensar qué podíamos hacer por nosotros mismos, porque llega un momento en el que te das cuenta que tienes que pensar en ti primero y después en los demás.

Cuando salimos de Mcann no teníamos nada, pero sí con todas las ganas, con toda la actitud; y una de las cosas más importantes que teníamos era el conocimiento y las relaciones que habíamos trabajado durante diez años en este mercado, los cuales dieron sus frutos logrando dar un estartazo muy positivo que fue el primero de septiembre del 2001.

Todo el mundo nos decía que estábamos locos, que no era el momento para abrir una agencia porque ya habían demasiadas, pero sabíamos que si esperábamos el momento ideal, nunca lo haríamos, porque el momento ideal es cuando uno decide hacer algo y lo hace.

En ese momento montamos la agencia; solo éramos tres personas: Raúl, yo y la persona que nos ayudaba a hace la limpieza. Tres meses después de haber iniciado con la agencia ya éramos siete personas; llegamos a ser 13 personas las que estábamos a bordo como la fábrica de ideas.

Fue un proceso interesante de sacrificio y compromiso, pero contábamos con la confianza que los clientes y la gente tenía en nosotros.

Raúl: Antes de la La Fabrica & Jotabequ hubo años de experiencia; años de oficio, no de trabajo. Llevo 43 años en este negocio, ambos empezamos desde abajo, ninguno entró a la agencia como gerente general, ambos empezamos desde abajo y, desde el día uno, hemos pasado por todo el proceso artesanal de este negocio, lo cual nos enseñó que todo es posible de lograr; nuestro pensamiento fue, que si lo podíamos hacer para los demás, podríamos hacerlo para nosotros, fue un inicio duró, los dos estábamos en una posición privilegiada trabajando para una multinacional, en una posición muy cómoda. Pero decidimos arrancar de cero y emprender  un nuevo negocio. Todo el mundo nos decía que estábamos locos, que no era el momento para abrir una agencia porque ya habían demasiadas, pero sabíamos que si esperábamos el momento ideal, nunca lo haríamos, porque el momento ideal es cual uno decide hacer algo y lo hace. Y ahora estamos cumpliendo 15 años y esperamos los próximos 15.

Si no tienes a la gente adecuada trabajando en tu negocio, simplemente no funcionará, por más que queramos solos no podemos hacerlo todo.

Como emprendedores ¿cuáles fueron los retos más grandes por los que tuvieron que atravesar?

Raúl: Lo más difícil en cualquier emprendimiento es dejar la zona de confort. Dejar de estar acomodado para iniciar algo totalmente de cero y dar ese primer paso. Tuvimos situaciones complicadas, sobre todo durante los primeros dos años; pasamos meses sin poder cobrar un salario para poder pagar todo lo demás, pero primero teníamos que cumplir con la gente un con los medios. Lo más complicado es atreverte a dar ese paso en el que deberás caminar al borde del precipicio, me pongo el paracaídas y si me caigo lo abro.

¿En qué momento se enfrentan al mayor riesgo de fracaso?

Fundamos la agencia en el 2001 y al siguiente año tuvimos una oferta para asociarnos con una compañía más grande. Nuestra visión había sido «no venderle el alma al diablo», no queríamos caer a las garras de las multinacionales que te exprimen y secan el cerebro. Nosotros queríamos hacer algo propio y lo logramos. Pasaron tres años y nuestro crecimiento había sido tan rápido que nos sentamos a pensar qué haríamos para seguíamos creciendo y no quedarnos estancados. En ese momento una compañía grande mostró interés en nosotros, empezamos un proceso de conversación hasta que en el 2005 hicimos la fusión con Jotabequ Grey. Ahí vino la crisis; fueron dos años de dificultades porque al asumir la compañía había mucho problema interno, lo cual nos generó mucho desgaste. Nos llevó años estar recuperarnos pero, a partir del séptimo año, todo empezó a ir mucho mejor.

El error en el que muchos están cayendo es que se les ocurre una idea que es rentable en este momento, pero tienen que pensar cómo van a hacer para crecer con la misma idea en 5, 10, 15… años.

Según su experiencia ¿es aconsejable que los emprendedores  busquen socios o financistas para sus emprendimientos?

Natalia: Hoy en día hay muchas ideas que necesitan un financista, y hay muchas ideas grandes que sin la plata no se pueden llevar a cabo.

Si los emprendedores están en busca de financistas, algunos de los tips son:

Tienen que tener muchísima comunicación con el socio comercial que elijan.

Deben tener muchísima claridad de negociación; si una persona es el socio capitalista y financista, su rol es dar el capital y luego reportar y entender la parte administrativa para permitir que la persona que está desarrollando la idea se dedique completamente a desarrollarla, porque cuando uno se comienza a meter en el territorio del otro al final será más complicado. Evidentemente tienen que entender cómo funciona el área del otro, pero también deben trabajar sobre sus fortalezas; es decir, cada uno en lo que es bueno.

Algunos de los consejos que he leído de cómo alguien debe elegir a sus socios; si es un amigo, es un plus; pero realmente un socio debe elegirse como se elige una pareja de tenis; uno tiene que ser fuerte donde el otro es débil. Si tu socio tiene las mismas fortalezas que tú y su fuerte es el mismo que el tuyo, habrá duplicidad de puestos y habrán deficiencias en las otras áreas.

Tienen que estar completamente convencidos de lo que quieren hacer y tener la claridad de que se convertirán en la persona que trabaje su idea de la manera más creativa posible, una idea mucho más grande que un producto.

El error en el que muchos están cayendo es que se les ocurre una idea que es rentable en este momento, pero tienen que pensar cómo van a hacer para crecer con la misma idea en 5, 10, 15… años y cómo harán para amplificar eso.

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