Entre los economistas, dos culpables importantes reciben la mayor parte de la atención. Primero es el crecimiento anémico de la productividad. La productividad, la producción por trabajador por hora, ha aumentado a un decepcionante índice anual promedio de 1.3 por ciento desde 2005 comparado con la tasa de 2.8 por ciento anual registrada en los 10 años anteriores. Las razones detrás de la desaceleración de la productividad – especialmente el impacto económico de las innovaciones tecnológicas y los niveles más bajos de inversión empresarial y pública – son fuertemente debatidas.

Por: Christopher Farrell

Pero poca controversia rodea al segundo factor importante: una población que envejece.

Los miembros de más edad de la generación de los “baby boomers” – aquellos nacidos entre 1946 y 1964 – están suscribiéndose al Medicare. Cada mes hasta 2030, unos 8,000 baby boomers celebrarán su cumpleaños número 65. El crecimiento de la fuerza laboral es lento en una sociedad con menos personas jóvenes y crecientes cantidades de jubilados.

En gran medida, las fuerzas demográficas son inevitables. No se discute mucho sobre la predicción de la Oficina del Censo de Estados Unidos de que todos los baby boomers tendrán 65 años y más en 2029, representando más del 20 por ciento de la población total. Se proyecta que el grupo de edad de 65 y más se volverá más grande que la población de 18 años o menos para 2056.

El trabajo es menos demandante físicamente en una economía dominada por los servicios

Comparado con pronosticar el ritmo futuro del crecimiento de la productividad, la demografía es tranquilizadoramente predecible. ¿O no?

“Observamos al mundo como es hoy y hacemos estas proyecciones muy simplistas y las convertimos en un escenario terrible”, dijo Johannes Koettl, economista de la Práctica Global del Trabajo y la Protección Social del Banco Mundial.

“Este enfoque no toma en cuenta que el mundo está cambiando”, dijo Koettl.

Es hora de desechar tres perniciosos mitos sobre la economía de los países y el envejecimiento.

Mito No. 1: Los adultos mayores no trabajan, así que son un lastre para la economía.

Muy probablemente usted ha visto variaciones de la tasa de dependencia de la vejez.  La tasa compara el número de personas entre 15 y 64 años (trabajadores) con las personas de 65 años o más (retirados, que no trabajan). Pinta el panorama de un número creciente de adultos mayores que no trabajan. La tasa es alarmante ya que supone que todos los mayores de 65 años no están trabajando.

Pero millones de personas mayores siguen empleados o buscan trabajo muy entrados en la edad de retiro tradicional. Los baby boomers están mejor educados y son más sanos que generaciones anteriores. El trabajo es menos demandante físicamente en una economía dominada por los servicios. Más personas mayores necesitan un ingreso para complementar sus escasos ahorros.

La tasa de participación de la mujer ascendió a 25 por ciento respecto de 15 por ciento

Cualquiera que sea la combinación de motivaciones, la tasa de participación en la fuerza laboral de los hombres de 60 años o más ha aumentado en casi un tercio, a 35 por ciento hoy respecto de 26 por ciento en 1996, según Barry P. Bosworth y Gary Burtless, economistas del Instituto Brookings, y Kan Zhang, un asistente de investigación en la Universidad George Washington. La tasa de participación de la mujer ascendió a 25 por ciento respecto de 15 por ciento.

Según la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, para 2024, los varones de entre 65 y 74 años pudieran mostrar una tasa de participación de 34 por ciento y las mujeres de 26 por ciento.

El Banco Mundial ha desarrollado una tasa alternativa, la tasa de dependencia de los adultos, que incorpora trabajar más tiempo. Esta tasa compara el número de personas inactivas (que no trabajan y no buscan trabajo) con las personas activas (que trabajan o buscan trabajo) en la población adulta, de 15 años de edad en adelante.

Las proyecciones toman en cuenta las tendencias pasadas en la mayor participación de la mujer y las personas mayores en la fuerza laboral hasta 2030 y suponen un aumento adicional en la edad de retiro efectiva de 10 años de 2030 a 2060. Esta tasa es más o menos constante hasta que declina eventualmente, pintando un panorama tranquilizador en comparación con la tasa de dependencia de los adultos mayores.

Mito No. 2: Los trabajadores mayores no son productivos.

Es una creencia común, pero la investigación cuenta una historia diferente. “No hay evidencia de que los trabajadores mayores no sean tan buenos en sus empleos”, dijo Laura Carstensen, directora del Centro Stanford sobre la Longevidad.

Por ejemplo, Axel Borsch-Supan y Matthias Weiss del Centro de Múnich para la Economía de la Vejez analizaron datos de una planta de ensamblaje de camiones alemana propiedad de Mercedes-Benz. Al revisar las tasas de errores estándar en la planta, encontraron evidencia estadísticamente significativa de tasas de errores más altas para los trabajadores menores de 30 años de edad pero ninguna evidencia de más errores conforme los trabajadores superaban los 60 años.

La productividad mejoró en general hasta el retiro a los 65 años.

“Incluso en un ambiente laboral que requiere una fuerza física sustancial”, concluyeron respecto de la productividad en la fábrica, “su declinación por la edad la compensan características que parecían aumentar con la edad y son difíciles de medir directamente, como la experiencia y la capacidad para operar bien en un equipo cuando surgen situaciones tensas, típicamente cuando las cosas salen mal y hay poco tiempo para componerlas”.

Para muchas compañías basadas en el conocimiento, las recompensas de la experiencia y la colaboración son incluso más críticas. “El resultado general es que las personas mayores hacen las cosas de manera diferente, pero no las hacen peor”, dijo Koettl, el economista del Banco Mundial.

Iris Shiraishi muy probablemente estaría de acuerdo. Durante 14 años, fue la directora artística del ensamble de taiko en Mu Performing Arts en Minneapolis, una de las organizaciones artísticas asiático-estadounidenses más grandes de Estados Unidos. Hace dos años, poco después de cumplir 60 años, decidió que era hora de iniciar su propio grupo de taiko, o de percusiones japonesas. Está echando mano de sus dos décadas de experiencia en el taiko para correr riesgos creativos con sus composiciones, experimentando con diferentes instrumentaciones y técnicas de ejecución.

Mito No. 3: Los trabajadores mayores están bloqueando el ingreso de los más jóvenes en el mercado laboral.

La idea de que el mercado laboral es un juego de suma cero – más empleos para un grupo se traducen en menos empleos para otro grupo – está profundamente arraigada. Economistas llaman a la creencia de que hay solo un determinado número de empleos en la economía la “falacia de la escasez de trabajo”.

Pero la verdad es que el crecimiento en el número de empleos para las personas mayores tiende a correr de manera paralela a las ganancias para los trabajadores más jóvenes.

Los trabajadores mayores no obstruirán tampoco la escalera de los ascensos para sus colegas más jóvenes

“No hay un número fijo de empleos”, dijo Carstensen. “Uno hace crecer el pastel”.

Los trabajadores mayores no obstruirán tampoco la escalera de los ascensos para sus colegas más jóvenes. Por ejemplo, 58 por ciento de aquellas personas de más de 50 años que esperan seguir en la fuerza laboral planean cambiar de carrera o de empleador en el futuro, según el más reciente sondeo Working Longer (Trabajar más tiempo) realizado por The Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research. Para seguir siendo competitivos, más de una cuarta parte de los entrevistados completó recientemente un curso de capacitación laboral o de educación adicional.

Los trabajadores mayores aún tienen mucho con que contribuir. C. Eugene Steuerle, economista del Instituto Urban en Washington, capta la dinámica: “Si la oferta laboral aumenta, la nación consigue trabajo adicional y mayor producción. Más producción significa más ingresos para los trabajadores. Más ingresos significan más entradas en cualquier tasa impositiva dada. Con más entradas fiscales, el gobierno puede pagar más gasto en las mismas tasas impositivas, o tasas de impuestos más bajas”.

¿La conclusión? Una forma de ayudar a la economía a salir de su estancamiento sería adoptar políticas que alienten a las personas de mayor edad a seguir empleados y a los empleadores a apreciar a su fuerza laboral de la tercera edad.

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