Emprender es lo suyo. Han intentado hacer de todo, desde programas de títeres que se transmitían por televisión, hasta lograr fundar un negocio que se alineara a su pasión por la comida.

Por: Redacción

Javier y Cristina Vides son los fundadores de «En un dos por crepes». Son hermanos, y ambos consideran ser una pareja que no le tiene miedo a los retos. A prueba y error han construido su negocio.

En un dos por crepes es un negocio que nació en un garaje en San Juan Sacatepéquez, cuando Javier inició una pequeña venta de crepas. El negocio no duró mucho, sin embargo, sabía que no todo había terminado allí. Dos años después, pero esta vez con el apoyo de Cristina, decidieron retomar la idea, integrando mayor diversificación, ya que no querían que se tratase solo de hacer crepas, sino de brindar un menú más completo y con mayor multiplicidad.

Cuatro meses tardaron en plasmar toda la idea; hasta que en enero del 2016 lanzaron «En un dos por crepes». Abrieron las puertas del restaurante, el cual duró solo tres horas, ya que no creyeron necesario abrir por más tiempo, además no imaginaban lo que podía pasar o qué podía resultar de ello. Algunos familiares y amigos fueron los primeros en visitar el lugar. Con mucha emoción recuerdan que un total desconocido se acercó a la puerta y así, llegó el primer cliente, un cliente que hasta la fecha sigue frecuentando el lugar.

Esta idea de negocio está despegando, demostrando que no solo las startups de tecnología nacen en un garage.

Han crecido de tal manera, que lo que al principio era todo el restaurante, ahora es la cocina y se ampliaron hacia el patio del lugar; crecieron sin el apoyo de algún financista ajeno a la familia; tuvieron miedo al no saber cómo les iría en un negocio en el que no tenían suficiente experiencia.

Ambos, concuerdan que aunque profesionalmente hayan seguido carreras distintas a lo que hoy se dedican, alinearon sus conocimientos —comunicación y diseño gráfico— a lo que realmente era su pasión, de modo que esto contribuyera al logro de sus metas.

Al principio, Javier y Cristina eran los únicos que se encargaban de atender la crepería, luego, lograron incrementar el equipo a seis personas, algo que los ha mantenido satisfechos, puesto que han podido darle una oportunidad laboral a quienes antes no la tenían.

En un año, la crepería creció en clientela y por ende en tamaño; las redes sociales les han permitido darse a conocer velozmente gracias a su ingenio y creatividad, tal y como lo demostraron con el famoso video en el que, con una canción de Ricardo Arjona, intentan llamar la atención del cantautor con la esperanza de que un día visite su crepería.

Según Javier, en nuestro país es más fácil emprender que encontrar un empleo estable. Ellos, no necesitaron ningún financiamiento. La mayor parte del mobiliario con el que cuentan ha sido reciclado; y precisamente ese era el concepto que querían darle a la crepería, utilizar materiales o cosas rehusadas en buen estado. Mantienen la mentalidad de querer apoyar a otros emprendedores, adquiriendo sus productos.

El año pasado, Javier y Cristina recibieron un apoyo importante al ganar la primera edición del concurso «Emprendedores GRS», impulsado por GRS electrodomésticos. Ganar el concurso les permitió equipar su cocina con equipos profesionales GRS, además de grabar un video promocional para su restaurante, que pronto se viralizó en redes sociales. Los jóvenes emprendedores también obtuvieron exposición al figurar en algunas de las campañas publicitarias de GRS, empresa que cree en el emprendimiento como uno de los principales motores del desarrollo de nuestro país.

El miedo ha estado presente desde el inicio, pero tratan de obviarlo, prefieren arriesgarse y no perder oportunidades.

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