Tengo algo que confesar: antes de escribir esta columna, nunca había usado Airbnb. Mi primera experiencia con este mercado de casas en renta con sede en San Francisco, que fue fundado en 2008 y dejó caer una proverbial bomba sobre la industria hotelera, se dio cuando visité Milwaukee a principios de año. Antes de eso, había titubeado en usar el servicio. Las posibilidades de que algo saliera mal, al parecer, eran interminables.

Por: Lucas Peterson

Eventualmente, sin embargo, aprendí a dejar de preocuparme y a amar la bomba. O, al menos, aceptarla de vez en cuando, dependiendo de qué estuviera buscando durante mis viajes. Esa, aprendí, es la clave para usar Airbnb: al saber qué es lo que uno quiere de su alojamiento, puede hacer que el servicio le funcione. He aquí algunos consejos para los usuarios de primera vez.

Decida el tiempo de experiencia que quiere. ¿No quiere abandonar su zona de confort? ¿Quiere entrar y salir de una ciudad rápidamente, con mínimas molestias? Un hotel tradicional quizá sea lo que necesita. El proceso de registro es predecible; hay comodidades como la limpieza, y se puede esperar un cierto nivel de servicio mínimo.

Sin embargo, si se siente un poco más aventurero, pudiera explorar Airbnb. Ahí, pudiera encontrar oportunidades para una experiencia más local de la que pudiera esperar jamás hospedándose en un hotel tradicional.

Sea realista. Un aspecto que atrae a los viajeros hacia Airbnb es que frecuentemente es más barato que los hoteles. Por tanto, es importante moderar sus expectativas. La cama quizá no sea perfecta; el grifo quizá gotee, y el Wi-Fi quizá sea irregular. Oh, ¿y la parte del “desayuno” del servicio “bed and breakfast”? Es mejor que sea suspicaz; no ha existido en ninguno de los alojamientos de Airbnb que he reservado.

La mayor informalidad puede tener sus ventajas también. Se presta a una mayor flexibilidad en cuanto al tiempo que pueda quedarse, por ejemplo, así como qué hacer cuando salga. En al menos dos lugares que reservé, “solo deje las llaves debajo del tapete” fue la única instrucción que recibí.

Sepa lo que está reservando. Los encabezados en los listados de búsqueda de Airbnb son: “Casa/departamento solo”: usted está reservando todo un departamento o casa y no debería esperar compartir el espacio; “Habitación privada”: Está reservando una habitación privada dentro de la casa de alguien más (los privilegios del baño podrían variar); y “Habitación compartida”: Está en una situación de litera/hostal (esta es generalmente la opción de renta más barata).

Ponga atención a sus parámetros de búsqueda para que no tenga sorpresas desagradables. Las posibilidades son que, si está consiguiendo un precio asombrosamente bueno en esa villa frente al mar, probablemente no va a estar solo ahí.

Airbnb ofrece ofertas que van, desde habitaciones individuales a casas completas en más de 191 países / Foto: Cortesía.

Envíe mensaje a su anfitrión con antelación. Hay un proceso de escrutinio natural en Airbnb. Usted tiene que enviar un mensaje a sus anfitriones cuando solicita quedarse en su casa, y ellos analizan su mensaje, y a usted, antes de aprobar la estadía. Esto permite a los anfitriones seleccionar y escoger a sus huéspedes (y desafortunadamente también ha llevado a casos de discriminación racial). También hay una opción de “Reservación Instantánea”, denotada por un pequeño relámpago, que le permite hacer una reservación sin enviar un mensaje o solicitud.

Generalmente, sin embargo, entre más anticipadamente se comunique con su anfitrión, mejor. Puede intercambiar información, coordinar horarios y determinar la mejor hora para entregar las llaves. Un rápido intercambio para conocer a la persona cuya casa está uno rentando (y viceversa) significa una experiencia más cómoda y agradable.

Antes de reservar, conozca la política de cancelación de su anfitrión. Las políticas de cancelación pueden variar de “Flexible”, lo que significa que se le permite un reembolso siempre que cancele 24 horas antes de su llegada, a “Estricta”, que permitirá solo un reembolso del 50 %; siempre que cancele al menos con una semana de anticipación. De cualquier manera, dígale adiós a la cuota no reembolsable de Airbnb, cuyo cálculo exacto es enloquecedoramente poco específico; es “típicamente entre 6 y 12 % pero puede ser mayor o menor”, según el sitio web.

Cuando tenga duda, tome fotografías. Hay muchas más historias de horror de huéspedes que dañaron las casas de anfitriones de Airbnb que de anfitriones de pesadilla, pero siempre es bueno asegurarse.

Cuando se vaya, tome un par de fotos también. En el improbable caso de una disputa, las fotos que identifiquen la fecha le ayudarían a probar que usted dejó el lugar en buenas condiciones.

Usar Airbnb por primera vez puede ser una experiencia emocionante y ligeramente inquietante; así me sentí yo. Si tiene reservaciones pero quiere probar las aguas, la casa de un anfitrión excepcional sería una buena manera de empezar.

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