Cuando se trata de entregas a domicilio y servicios, El Cairo supera a la mayoría de otros lugares. 

¿Sufre una resaca y quizá se lamenta de algunas cosas? Costa Coffee le envía una sola dosis de expreso, y la farmacia del barrio le enviará una píldora del día siguiente. 

¿Quiere una depilación del área del bikini estilo brasileño? Pueden hacérsela en la privacidad de su casa. ¿Necesita un certificado de nacimiento o muerte? Solo haga una llamada al gobierno, el cual la enviará en un plazo de 72 horas. 

Para los residentes urbanos en Egipto, casi cualquier cosa puede ser llevada a su casa, y por casi nada. 

Las entregas a domicilio empezaron con la comida rápida, pero han llegado a incluir una variedad de otros productos y servicios. Los restaurantes elegantes entregan una ensalada o una sola rebanada de pastel; las papelerías envían plumas a la oficina; las licorerías suministran alcohol si se agota en una fiesta; las pastelerías enviarán pan fresco y galletas directamente sacadas del horno; la mayor parte de todo esto se transporta en la parte posterior de viejas y maltrechas motocicletas. 

Lo que impulsa la tendencia es una clase media dispuesta a gastar dinero para evitarse molestias, más grandes cantidades de personas más pobres dispuestas a salir volando en motocicletas por poco dinero. Dado el terrible tráfico de El Cairo y los largos y calurosos veranos, los residentes de la capital necesitan poco estímulo para levantar el teléfono. (Las entregas repuntan especialmente en julio y agosto, cuando las temperaturas diurnas rara vez descienden de los 32 grados centígrados.) 

Los clientes pagan muy poco por la conveniencia 

«Hace demasiado calor para que alguien camine, y nadie quiere conducir durante un embotellamiento de tráfico y luego tener que buscar un lugar de estacionamiento», dijo Shady Ahmed, quien hace las entregas para Costa Coffee en Zamalek, un barrio cairota rico. «¿Por qué alguien derrocharía dinero en un taxi para ir y venir cuando les podemos hacer la entrega por menos 

Incluso la ruinosa burocracia del gobierno ha adoptado la tendencia. En enero, el registro civil creó un centro de atención telefónica para que las personas renueven sus identificaciones nacionales y luego obtengan certificados de nacimiento, muerte o matrimonio entregados en su domicilio, un servicio que también pueden encontrar en línea. 

«Lo hicimos así para facilitar la vida. No todos pueden usar el internet, y de esta forma no pierden tiempo viniendo aquí y empeorando el tráfico, ―dijo Ehab el-Attar, el director del registro. No pienso que este servicio en particular sea una prueba de la pereza. Pero, ―añadió riendo― definitivamente existe mucha pereza». 

La cultura de las entregas a domicilio se está extendiendo al sector de los servicios también. Ahora una corredora adolorida puede hacer que le tomen rayos X de sus rodillas en su propia cama y, mientras está en ello, que le hagan un corte de cabello y una pedicura. 

Aunque los negocios se han apresurado a aprovechar las oportunidades, algunos de sus empleados se quejan de las actitudes de los clientes. «Solo se sientan ahí con sus tazones de café y apenas te miran. Uno solo quisiera decirles: “No eres rica, esto es muy barato”», dijo Nagat Hosny, una depiladora corporal que hace visitas domiciliarias. 

Con un creciente número de bienes y servicios que encuentran su camino hasta las puertas de los clientes, era inevitable que también surgieran algunas soluciones de alta tecnología. 

Waleed Rashed, es el fundador de una compañía que planea introducir una aplicación de entregas llamada Voo. Voo (se supone que el nombre sugiere el sonido de la velocidad) pretende realizar casi cualquier diligencia para cualquiera. 

«No hay incentivo para salir. Solo una hora afuera es suficiente para arruinar el día de cualquiera», dijo Rashed. 

Voo podría, por ejemplo, recoger las llaves que usted dejó en casa de un amigo y devolvérselas en una hora, afirmó. 

Ingez, una compañía egipcia cuyo nombre se traduce como «apresúrate», también se ha montado en la locura de las entregas. Ofrece servicios como llevar productos diversos (una funda para teléfono celular, por ejemplo) de un extremo de El Cairo a otro, o llevar flores a alguien en el hospital a nombre de un familiar ocupado. 

«En ocasiones lo encontramos divertido», dijo Ahmed Farouk, el gerente de operaciones de la compañía. Personalmente no solicitaría una entrega de un pedido pequeño para mí mismo, pero la gente generalmente nunca se intimida en ese aspecto». 

Las entregas a domicilio se han vuelto tan habituales aquí que los egipcios en el extranjero tienden a sentirse en desventaja. 

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