Hablar con Susana fue muy enriquecedor y sorprendente,  su pasión y entrega por lo que hace se puede percibir a la primera, más tratándose de algo tan complejo y relativamente nuevo, al menos para nuestro país. La nanotecnología ha sido explotada y aprovechada en países de primer mundo, sin embargo Susana se encuentra abriendo brecha en Guatemala, aunque existe mucho exceptisismo por parte de la “empresa”, sin embargo, ya muchos le han apostado, y en algunos casos se trata de startups.

¿Cómo empiezas a introducirte en el mundo de la nanotecnología?

Tengo 29 años, estudié Ingeniería Química en la Universidad de San Carlos de Guatemala, posteriormente gané una beca por parte de Fundación Carolina para estudiar una maestría y un doctorado en Nanotecnología por la Universidad Castilla – La Mancha en España. Posteriormente gané una beca Fullbright para un proyecto de investigación en UC Berkeley, una universidad en California.

Cuando regresé al país empecé a investigar qué aplicaciones podrían ser integrales con la industria guatemalteca en la academia pero que también ayuden y aporten a la sociedad. Trabajo en proyectos de investigación con financiamientos de fondos públicos nacionales y privados, nacionales e internacionales por parte de la Universidad de San Carlos para la Facultad de Ingeniería y la Escuela de Ingeniería Química.

¿Cómo has logrado percibir que se encuentra el mercado guatemalteco para las tendencias tecnológicas y en qué se podrían especializar?

Hay mucho interés en el tema de tratamientos de aguas con el uso de nanotecnología y la creación de nuevos materiales para construcción, utilizando nanotubos de carbono para mejorar las propiedades de resistencia y de fortaleza, así como las nanopartículas de uso de titanio para las propiedades de autolimpieza; son diversos los campos en los que se han interesado varias empresas privadas e instituciones públicas para poder ser aplicados en escuelas y hospitales.

¿Cómo se ha desarrollado la nanotecnología en Guatemala?

Hay varias corporaciones que han empezado a considerar y hacer pruebas para utilizar la nanotecnología en la medicina. La ventaja de esta es que se puede aplicar a varias áreas; para la agricultura se puede hacer abono, fertilizantes pesticidas, medio ambiente, construcción, minería…; es decir, el mercado para aplicar la nanotecnología es bastante amplio ya que se puede estudiar en todos los materiales y varios sectores de la industria guatemalteca, además de que los costos no son tan elevados.

Hablando ya de un mercado a nivel mundial, hay más de 6000 productos comerciales de nanotecnología; el reto es que en Guatemala podamos hacer lo mismo y crear productos con base a esta tecnología.

Según tu experiencia,  ¿qué se necesita en Guatemala para que se pueda utilizar este tipo de tecnología?

Se necesita de la interacción entre academia, industria y sociedad, porque no se tiene esa vinculación para que todos contribuyan a esto; hay empresas que no saben de este tipo de tecnología o no saben cómo utilizarla, pero sí cuentan con los recursos económicos para poder desarrollarla, y por otro lado está la academia que comprende cómo usarla y en qué aplicarla pero no tiene la capacidad para escalarla como una empresa; esa es la integración que se necesita para poder desarrollarla y hacerla comercial.

Esto no sucede únicamente en nuestro país, sino a nivel regional. En Centroamérica, Costa Rica está avanzando aceleradamente en cuestiones de nanotecnología abarcando distintos temas de la misma. A nivel latinoamericano también hay países que están a la vanguardia como México, y Chile; nos hemos quedado atrás pero precisamente es en esa parte en la que estamos trabajando ahora.

¿Cuál es tu expectativa de avance en nuestro país con respecto a la nanotecnología?

Esto es bastante asequible; creo que si nos unimos e integramos conocimientos podemos avanzar en ello. He notado que las empresas ahora están más abiertas a poder innovar y generar nuevos tipos de tecnología para mejorar sus productos y servicios, quizá desde ese punto podamos avanzar más rápido.

¿Has notado si existe algún emprendimiento en nuestro país que ya esté trabajando con este tipo de tecnología?

Hasta el momento no se sabe de algún negocio que ya esté trabajando con la nanotecnología en Guatemala. Sin embargo, hay algunos intentos de grupos de investigadores que quieren armar startups con base a ello. Tenemos un proyecto con la Unión Europea que permite facilitar a los investigadores el poder crear empresas con bases tecnológicas a partir de su tecnología. Una de las metas para el 2019 es que las universidades puedan integrarse a este proyecto para poder apoyar a los investigadores, logrando que todas las investigaciones no se queden únicamente en las tesis, sino que puedan llevarse a cabo a través del apoyo de incubadoras y aceleradoras, además de capacitarlas y aportarles capital semilla para que puedan fundar empresas tecnológicas y crear sus productos.

Este proyecto lleva por nombre Free Network, y como mencioné anteriormente, es un plan impulsado por la Unión Europea en la que participan dos universidades –una pública y otra privada–  a nivel centroamericano, en el caso de Guatemala participa la Universidad de San Carlos y Universidad Galileo.

¿Qué indicadores deben alcanzarse en el 2019 para que se logren los avances?

En primer lugar, debemos tener nuevas legislaciones y regulaciones a nivel institucional que apoyen este tipo de iniciativas para emprendedores basados en investigaciones de empresas de base tecnológica, es decir tener nuevas spin-off a nivel nacional.

Actualmente estamos regulando las bases a nivel universidad y poder crear normativos que nos permitan fomentar estos tipos de empresas, ya que no se tienen datos específicos de cómo puede contribuir la universidad, y el investigador, acerca de los derechos y propiedad intelectual cuando son investigaciones financiadas por la universidad. Se está intentando ser flexibles, pero es necesario contar con un mapa que pueda guiar a los investigadores.

Los investigadores y profesores estamos siendo capacitados para poder desarrollar planes de negocio, planes financieros y temas administrativos ya que se sabe mucho de la parte técnica, pero no de cómo formar y mantener una empresa y realizar los estudios de mercado pertinentes. Esa capacitación la estamos recibiendo los investigadores y profesores del consorcio para luego replicarlas en diversas instituciones para abrir una red spin-off para instituciones de educación superior en Centroamérica.

A nivel internacional estamos recibiendo capacitación de la universidad de Alicante, España, la universidad de Blasco, Reino Unido y la universidad de Genova en Italia, las cuales cuentan con empresas de base tecnológica en sus investigadores con temas de nanotecnología y biotecnología, que son los temas más abarcados por esas universidades.

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