Olivier Stern, un socialista francés de 31 años de edad con apetito por el riesgo, invirtió recientemente un tercio de sus ahorros de toda la vida –10 000 euros, alrededor de USD 11 000– en una empresa emergente de criptomonedas que no tiene posición legal y choca directamente con obstáculos regulatorios, sin embargo bien podría cambiar drásticamente al misterioso mundo de las inversiones virtuales.

Por: Nathaniel Popper

La empresa emergente, una especie de fondo de capital de riesgo que se hace llamar la Organización Autónoma Descentralizada (DAO, por su sigla en inglés), surgió esencialmente de la nada en el último mes y atrajo unos USD 152 millones, según el último recuento, de inversionistas en todo el mundo como Stern; lo que le convirtió en el fondo de financiamiento colectivo más exitoso hasta la fecha, por un margen significativo.

“Pienso que es el principio de algo que pudiera, en alguna forma, hacer historia”

El fondo, como tantas cosas relacionadas con las monedas digitales que los criptógrafos están creando en Internet, es difícil de describir, y quizá no sea legal. Pero miles de inversionistas mayormente anónimos ya han escuchado hablar de él a través de las recomendaciones de boca en boca y han enviado dinero; en forma de Ether, una forma de divisa recién codificada que se ha destacado como una versión nueva y mejorada del Bitcoin, la moneda virtual más popular.

Para estos inversionistas, en cierto sentido es el equivalente digital de comprar una panadería sin panadero, ni menú ni garantía de que los hornos vayan a ser entregados. Pero entre la multitud que ha invertido, la confianza en la programación computacional que rige al proyecto parece lo bastante fuerte para superar todas esas preocupaciones.

“Pienso que es el principio de algo que pudiera, en alguna forma, hacer historia”, dijo Stern, quien previamente perdió una pequeña suma de dinero que invirtió en Bitcoin cuando un importante mercado de Bitcoins –Mt. Gox– fue a la quiebra. “Quizá pueda fracasar, quizá pueda tener éxito, pero sin duda es una idea que es muy interesante”.

Los bancos esperan que la blockchain, o algo parecido, pueda ofrecer una forma más rápida y más barata de realizar transacciones y almacenar datos.

La DAO pretende ser una especie de fondo de capital de riesgo virtual para los arranques de divisas digitales, ha atraído a unos $ 152 millones en la financiación, por lo que se ha convertido en el más exitoso riesgo crowdfunded. 

El ascenso del nuevo fondo se da en un momento en que la tecnología que es la base de las monedas virtuales está siendo adoptada rápidamente por el sector dominante: La mayoría de las firmas de Wall Street y muchos bancos centrales están experimentando con la llamada “blockchain”, el sistema de registros en línea del que fueron pioneros Bitcoin y Ether. Los bancos esperan que la blockchain, o algo parecido, pueda ofrecer una forma más rápida y más barata de realizar transacciones y almacenar datos.

La DAO, por otra parte, regresa a las ambiciones más radicales de las monedas virtuales. Se establece según el código computacional, sin ejecutivos humanos. Todas las decisiones son tomadas por los votos de la gente que compró –usando software– lo que le hace una especie de colectivo sin líderes habilitado por la tecnología.

El código básico fue escrito por un programador alemán de 32 años de edad, Christoph Jentzsch. Pero él no va a tener ningún papel continuo, y la DAO no retiene el dinero de los inversionistas; en vez de ello, los inversionistas poseen fichas de DAO que les dan derecho a votar sobre los proyectos potenciales. Jentzsch dijo recientemente en una entrevista que pensaba que la estructura lo absolvía de cualquier responsabilidad legal por lo que pudiera suceder con el proyecto.

“Por supuesto que este es un fondo cargado de riesgos”, señaló Jentzsch en un correo electrónico. Pero también predijo: “Esta tecnología representa el futuro del Internet”.

Expertos en monedas virtuales dicen que Jentzsch y otros involucrados han entrado en territorio legal regulatorio peligroso. Los reguladores estadounidenses previamente la han tomado duro contra los emprendedores que vendían inversiones usando monedas virtuales.

Patrick Murck, un abogado que desde hace tiempo ha manejado temas del Bitcoin, dijo que aun cuando Jentzsch y sus colaboradores no estaban operando el fondo, podían enfrentar responsabilidad legal por promoverlo si las inversiones terminaban mal; y, potencialmente, incluso si no.

Olivier Stern, que invirtió cerca de $11.000; un tercio de los ahorros de su vida con la DAO. La DAO pretende ser una especie de fondo de capital de riesgos virtuales para otras nuevas empresas de divisas digitales. / Foto: Pierre Terdjman – The New York Times.

Olivier Stern, que invirtió cerca de $11.000; un tercio de los ahorros de su vida con la DAO. La DAO pretende ser una especie de fondo de capital de riesgos virtuales para otras nuevas empresas de divisas digitales. / Foto: Pierre Terdjman – The New York Times.

“Uno no puede deslindarse de sus responsabilidades legales alegando la programación”, dijo Murck, quien es miembro del Centro Berkman para el Internet y la Sociedad en la Universidad de Harvard. “Esto es algo que ha sido probado antes y ha fallado antes”.

Para el 18 de mayo, un Ether estaba valuado en UDS 13 y un Bitcoin en UDS 450; evidencia, quizá, de la rareza y subjetividad de estas monedas nuevas.

“Es algo inestable en este momento”, dijo Joseph Lubin, quien fue uno de los fundadores de Ethereum. “Las máquinas jóvenes y complejas tienden a tener fallas y vulnerabilidades que no se pueden anticipar”.

Jentzsch reconoció que no anticipó que el fondo creciera al tamaño que ha alcanzado. Los proyectos similares más grandes han atraído a unos cuantos millones de dólares.

“Si yo hubiera conocido el tamaño que alcanzaría, quizá el verificador que hay en mí diría: ‘Necesito hacer más pruebas’”, dijo. “Esto es muy riesgoso. Todo es territorio nuevo”.

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