El estreno de Avengers: Endgame enloqueció internet. No obstante, para Marvel, ahora propiedad de Disney, representa no solo la culminación de un capítulo de unas de sus sagas más rentables sino también el no tan lejano recuerdo de una inminente bancarrota y el fin de todos los amados personajes del imperio de los comics.    

Una audaz decisión comercial salvó la empresa de un inminente fin, no obstante, al igual que los superhéroes pasaron su momento más oscuro en 1996.

La compañía había crecido a lo largo de los años 60, 70 y 80 gracias al arte y la asombrosa narración de comics como Fantastic Four y The Amazing Spider-Man. El éxito financiero de Marvel había alcanzado su punto máximo a principios de 1990. Pero, una serie de burbujas financieras y negocios cuestionables hicieron que el valor de las acciones de Marvel colapsara: las acciones que una vez valían $35.75 en 1993, se habían hundido hasta alcanzar $2.37, tres años después. Además, fuertes diferencias entre un grupo de inversionistas puso el futuro de la compañía en entredicho.

Sin embargo, de alguna manera, Marvel luchó contra toda la intriga corporativa que afectó a la compañía a fines de 1996 y, luego de varios meses, emergió de los escombros una década más tarde como un gigante de la industria del cine.

La burbuja

Los comics se estaban convirtiendo en artículos apreciados por los coleccionistas que habían crecido con sus superhéroes favoritos cuando eran niños. En la década de 1980, la colección de cómics había ganado el interés de miles de personas.

Los propios editores estaban cortejando al mercado de coleccionistas mediante la introducción de portadas de variables, a veces con estampado en relieve u otras técnicas de impresiones llamativas y sofisticadas. Estos fueron tomados con avidez por los lectores, pero también por los especuladores, asumiendo que se habían topado con un medio seguro de ganar dinero almacenando copias y vendiéndolas para obtener ganancias en el futuro.

Además, Marvel también estaba introduciendo tarjetas coleccionables en sus comics.  Esto provocó que miles compraran varias veces el mismo número de comic con la idea de tener toda la colección y venderla en un futuro.

Esto provocó que las ventas se inflaran artificialmente durante años. No obstante, las generaciones más jóvenes se desinteresaron y las ventas cayeron estrepitosamente.

EL nuevo enfoque

Marvel pensaba que tras la muerte de los comics tradicionales y la caída en las licencias para hacer juguetes de sus personajes,  el futuro de la compañía serían las películas.

Durante años, Marvel había luchado para que sus personajes salieran a la gran pantalla: los derechos de Spider-Man estaban atrapados no serían eliminada hasta finales de los 90, mientras que Howard The Duck de 1986 fue un desastre crítico y financiero. Pero ahora, parecía que el enfoque de iba a dar frutos.

Marvel atravesaba fuertes problemas financieros de Marvel, y luchó para convencer a los ejecutivos de Hollywood del valor cinematográfico de la compañía.

Las cosas empezaron a cambiar a finales de los 90, cuando Marvel comenzó a encontrar tracción: Blade fue un éxito, y X-Men finalmente comenzó a avanzar de la mano de Fox. Sin embargo, las ganancias para Marvel fueron escasas: Blade ganó $ 70 millones en la taquilla, pero Marvel solo recibió $25 mil. Las películas de X-Men y Spider-Man fueron grandes éxitos, pero Marvel solo vio un pequeño porcentaje de las ganancias.

La apuesta

En 2003, un agente de Hollywood llamado David Maisel le propuso a Marvel un plan para salvar la compañía. Su idea consistía en que Marvel produjeras las películas bajo su propio sello para quedarse con todas las ganancias y mezclar los universos de todos los personajes para darle mayor realce a todos.

Era una idea que, en teoría, podría valer la pena para millones de personas: mientras que las acciones de Marvel se habían recuperado desde 1996, Maisel argumentó que entrar en la producción de películas podría hacer que aumentara aún más. Sin embargo, el problema sería convencer a la junta directiva de Marvel y, de igual manera, obtener el financiamiento necesario.

Finalmente en 2005 se llegó a un acuerdo. Marvel tendría acceso a una gran reserva de efectivo de $525 millones durante en siete años, que podría usar para realizar 10 películas con presupuestos que oscilaban entre los $45 millones y $180 millones. No obstante, estaban dando en garantía los derechos de diez de sus personajes principales.

Era todo o nada. Estaban poniendo todos los huevos en la misma canasta. Si el plan no funcionaba el banco se quedaría con los derechos de todo.

Marvel apostó por la película de Iron Man y fue un rotundo éxito. Luego le siguieron otros muchos éxitos en taquilla y el resto es historia.

Finalmente, Disney adquirió Marvel por 4.3 mil millones de dólares y todo quedó atrás.

*Con información de Den Of Geek

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