¿Confiaría usted su dinero para el retiro duramente ganado a un robot?

Estos robots, por supuesto, no son como los que se ven en las películas. Pero son capaces de ofrecer la asesoría en inversiones habitualmente dada por un asesor humano sentado detrás de un escritorio; y por mucho menos dinero.

Por: Tara Siegel Bernard

Los llamados «asesores robóticos» —que crean carteras de inversión después de que los clientes responden a una serie de preguntas en línea— han sido ampliamente elogiados por su enfoque fácil y de bajo costo para invertir. Los servicios automatizados, que incluyen a empresas emergentes como Betterment y Wealthfront, junto con subsidiarias de actores establecidos como Schwab, han amasado rápidamente USD 53 000 millones bajo administración en solo unos cuantos años, según estimaciones del Aite Group.

Pero, en los últimos meses, los críticos han planteado dudas sobre sus limitaciones.

Se espera que el flujo de fondos en las cuentas de los asesores robóticos se acelere debido a las nuevas regulaciones federales que requieren que todos los profesionales financieros pongan primero los intereses de sus clientes, al menos cuando ofrezcan asesoría sobre sus cuentas de retiro con beneficios fiscales. Se espera que las reglas, emitidas por el Departamento del Trabajo de Estados Unidos, empujen a más clientes hacia las inversiones de menor costo.

Aite predice que los asesores robóticos recaudarán casi USD 285 000 millones este año, aún una porción pequeña de los USD 20 billones de dólares en activos de los inversionistas minoristas bajo administración de firmas de corretaje y firmas registradas de asesoría de inversiones.

A los asesores robóticos ya se les pide que sigan los estándares más altos de protección del consumidor —sobre cada dólar que administran, no solo de los fondos de retiro— porque la mayoría de ellos son asesores de inversiones registrados. Eso significa que se les requiere que actúen como fiduciarias, el término legal que significa que deben anteponer a los clientes a todo lo demás. Y es un sello que los asesores robóticos exhiben orgullosamente.

Dado su estatus, el Departamento del Trabajo, que supervisa las cuentas de retiro en Estados Unidos, ha dado esencialmente su bendición a los asesores robóticos, dado que muchas firmas evitan los conflictos de interés inherentes a la forma en que la industria del corretaje y sus ejércitos de representantes realizan sus actividades.

Muchos asesores robóticos dicen que ponen en claro sus límites, y señalan que no están en el negocio de ofrecer planificación financiera a escala total

Pero, al mismo tiempo, otros reguladores han planteado preocupaciones sobre si los asesores robóticos son lo suficientemente meticulosos cuando reúnen información sobre los inversionistas. Un asesor robótico no pregunta sobre el dinero mantenido fuera de su servicio, por ejemplo, lo cual puede ofrecer un panorama distorsionado de la posición financiera de un cliente. Otros argumentan que los asesores robóticos tratan de eludir demasiada responsabilidad en los acuerdos con sus clientes.

La División de Valores de Massachusetts recientemente puso bajo aviso a los inversionistas y los asesores de inversión registrados en el estado a los que supervisa, o aquellos con menos de USD 100 millones en activos. En un documento emitido en abril, declaró abiertamente que no creía que un algoritmo por sí solo fuera capaz de funcionar como fiduciaria, al menos no en la forma en que están estructurados ahora los asesores robóticos.

«No estoy seguro de que muchos inversionistas, en muchos casos, puedan ser atendidos adecuadamente respondiendo preguntas», dijo William F. Galvin, secretario del territorio autónomo de Massachusetts, quien comparó los servicios con los autos sin conductor. «Se necesita un humano que esté respondiendo por ellos».

Muchos asesores robóticos dicen que ponen en claro sus límites, y señalan que no están en el negocio de ofrecer planificación financiera a escala total. Pero a menudo ese tipo de información está oculta en la letra pequeña.

Ser una «fiduciaria no gira en torno de los tipos de servicio que uno ofrezca, sino de la calidad del servicio», dijo Adam Nash, director ejecutivo de Wealthfront, un asesor robótico que administra más de USD 3 000 millones. «Hay planificadores financieros que ayudan a la persona a determinar qué tipo de acciones debería comprar. No se requiere que todos hagan eso».

El regulador de Massachusetts y otros críticos de la industria argumentan que los asesores robóticos deberían ir más allá, evaluando los activos mantenidos en otras partes antes de invertir el dinero de los clientes. (Wealthfront y Betterment ya tienen tecnología en funcionamiento que permite a los clientes conectar a sus servicios tantas cuentas como quieran, dando a las firmas una visión amplia de los activos de un cliente. Pero, por ahora, no toman en cuenta eso en su análisis de inversión.)

Así que, con exactitud, ¿cuán profundamente se requiere que vayan los asesores robóticos?

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