Es un mayor desafío tener que guiar a personas más inteligentes que tú, que el guiar a personas que no tienen el criterio para refutar o aportar a tus decisiones.

Por: Alexis Canahui

El dinero no está al final del arcoíris  

Nadie, en absoluto, empieza un negocio para perder dinero. Sin embargo, el mal manejo de las finanzas suele ser el mayor obstáculo en los negocios en pleno crecimiento. Un estudio demostró que la actividad neurológica de una persona cuyas inversiones están ganando dinero es prácticamente indistinguible a la de una persona que está en un estado eufórico a causa de las drogas; fácilmente se puede perder la cabeza a causa del dinero y cometer errores que conlleven a tropezar financieramente y perder el equilibrio en tu empresa.

Las malas decisiones financieras provocan el 76% de los fracasos de nuevos emprendimientos, según la encuesta realizada por nuestra organización Training Day. Warren Buffett dijo:  «En los negocios solo existen dos reglas. Regla número 1: nunca perder dinero. Regla número 2: nunca olvidar la regla número uno». Cuida los centavos —decía mi mamá— porque los billetes se cuidan solos.

Robert Kiyosaki dice que la falta de dinero es la raíz de todos los males, haciendo alusión al adagio hebreo que dice: el amor al dinero es la raíz de todos los males…, lo que nos hace entender que en realidad el dinero no es el problema, el problema está en nuestro corazón.

Puedo empezar un negocio con la finalidad de conseguir un millón de dólares para despilfarrarlos y complacer todas mis ambiciones, lo peor que puede pasarme es que lo logre; pero si tengo una meta menos absurda y busco un propósito más grande que yo mismo, quizá tarde un poco más, pero el dinero llegará y causará un gran impacto. El mismo Warren Buffet lo comentó de esta forma: «Toma 20 años crear una reputación y cinco minutos arruinarla. Si piensas de esa manera, harás las cosas diferente». No existe el éxito financiero de la noche a la mañana, al menos que te hereden un terreno con petróleo o te saques la lotería pero, ¿cuáles son las probabilidades?

Forma líderes, no seguidores 

Al momento de incorporar a alguien a tu equipo procura que tenga las habilidades que tú no tienes. Cuando empecé a contratar personas me aconsejaron que contratara a aquellos que se parecieran a mí, que tuvieran el mismo entusiasmo y las mismas capacidades que yo. Descubrí que eso no es necesariamente cierto, incluso ahora aconsejo lo contrario; debes buscar, —sobretodo en los inicios del crecimiento de tu negocio— personas que nos complementen y de ser posible, que sean mejores que nosotros mismos.

Los malos líderes se rehúsan a tener gente mejor que ellos, pero un verdadero líder es aquel que logra que su equipo lo supere, se vierte en ellos a tal grado que lo superen. Russell Simmons lo dijo claro: «He sido bendecido de encontrar gente más inteligente que yo, y ellos me ayudan a ejecutar la visión que tengo».  Es un mayor desafío tener que guiar a personas más inteligentes que tú, que el guiar a personas que no tienen el criterio para refutar o aportar a tus decisiones.

En su libro, Wiseman y McKeown han identificado las cinco disciplinas que distinguen a los multiplicadores de los reductores. Los multiplicadores son aquellos que no tienen ninguna reserva, que se entregan a su equipo, les dan todo lo que saben, quieren que asciendan, que crezcan y se superen. Por otro lado, los reductores son egoístas y ponen freno al crecimiento personal de su equipo.

Poner en práctica estas 5 disciplinas pueden llevarnos a formar buenos líderes en nuestras empresas, lo cual debe ser una meta constante:

 

  1. Atrae personas con talento y llévalos hasta su punto más altoen el que puedan contribuir a tu empresa.
  1. Crea un ambiente de trabajo intenso que requiera lo mejor de las personas, de sus pensamientos y de su trabajo.
  1. Encuentra para cada persona una oportunidad que les permita ampliar todas sus capacidades.
  1. Toma decisiones acertadas a través de un debate riguroso.
  1. Da a las personas crédito por sus resultados. De esta forma los multiplicadores no serán débiles,porque piden y al mismo tiempo reciben excelentes resultados de su gente. 

 

No hay mayor prueba de efectividad que los desafíos. Si quieres saber quiénes están dispuestos a trascender contigo confróntalos con un gran cambio; los cambios nunca son fáciles y quienes quieran avanzar los tomarán. Debemos procurar confrontar al pesimista que siempre tiene una palabra negativa, quizá su lugar no sea allí contigo y tenga que irse; tú lo sabes y él lo sabe, pero ninguno de los dos tiene el valor de tomar la decisión. Cuando esto pase ambos se darán cuenta que era lo mejor.

Nunca dejas de ser emprendedor

La diferencia entre un empresario y un emprendedor es que el empresario alcanzó lo que quería, logró el éxito que se propuso un día e hizo crecer su empresa. Pero, convertirse en empresario no le evita seguir siendo emprendedor. La palabra emprendedor proviene de entrepreneur —en francés—, que se refiere a un individuo que organiza y opera una o varias empresas, asumiendo un riesgo financiero en el emprendimiento. Un emprendedor  —como dijo Larry Page, co-fundador de Google — no necesita tener una empresa de 100 personas para desarrollar una idea, como tampoco una gran empresa debe dejar de generar ideas.

Los emprendedores están creando, inventando, solucionando problemas, innovando. «Puedes preguntar a los clientes qué quieren, y después intentar dárselo pero, en el momento en que puedas proporcionárselo, ellos querrán algo completamente nuevo

Steve Jobs. Hay que crear algo maravilloso que la gente no sepa que necesitaba o quería. «Si hubiera preguntado a mis clientes qué es lo que necesitaban, me hubieran dicho que un caballo más rápido.» Henry Ford.

Los emprendedores son una especie de personas un poco distintas con una mezcla de temperamento especial. A través de estudios se ha comprobado que tienen rasgos excepcionales y que son difíciles de imitar. La pregunta más popular en este tema es: ¿Los emprendedores nacen o se hacen? Creo que es un talento innato con el que nacen y, aunque no se puede enseñar a ser emprendedor, sí se puede aprender a ser resiliente, que es una de las máximas habilidades del emprendedor.

Oprah Winfrey, gurú de los medios de comunicación dijo:  «Cada vez que defines en lo que quieres creer, eres el primero en escucharlo. Es un mensaje a ti y a los demás sobre lo que piensas que es posible. No pongas un techo sobre ti mismo». O lo que dijo Richard Branson, presidente de Virgin Group: «¿Mi más grande motivación? Seguir retándome a mí mismo. Veo la vida como una larga educación universitaria que nunca tuve, todos los días estoy aprendiendo algo nuevo».

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