Lorena tiene una licenciatura en Marketing y Finanzas. También estudió un MBA en Washington y Nueva York, donde amplió sus conocimientos en investigación de mercados, ya que, ella misma comenta que aprovechó a sus catedráticos, quienes eran eminencias en el tema. Ella ya tenía en mente el proyecto al que se dedicaría poco tiempo después y a su regreso a Guatemala, ya traía el proyecto casi listo.

Su startup nació a raíz de que Lorena, mientras vivía en Estados Unidos siempre buscaba snacks saludables para comer, específicamente de fruta deshidratada; luego en Guatemala se percató de que la fruta era exportada de nuestro país hacia Estados Unidos, allá se sometía a un proceso y luego era enviada nuevamente a Guatemala. Fue allí donde Lorena vio la oportunidad de negocio y decidió empezar con su propia línea de productos de fruta deshidratada: Tasu.

¿Cómo validaron el producto para lanzarlo al mercado?

Al principio, nos animamos a hacer test con una bolsa de aluminio sin logo ni colores para optimizar recursos, la idea era empezar a saber que opinaba la gente del sabor y del concepto en general del chip. Luego ya hicimos validaciones hasta de la paleta de colores que usaríamos en el empaque. Lo mejor de todo esto fue que no tuvimos que pagar a grandes empresas para que hicieran los estudios, ya que aprovechamos la experiencia que teníamos con mis socios.

Entiendo que en el proceso de lanzamiento, nació Inés, ¿cómo fue esa experiencia?

Recuerdo que Tasu ya estaba en Supermercados La Torre cuando yo me enteré de que estaba embarazada, y empezábamos pláticas con PriceSmart. Seguí trabajando igual, mi vida continuó normal durante y después del embarazo, incluso seguía agachándome y cargando cajas del producto —que aunque son livianas— me recomendaban no hacerlo, pero no podía evitarlo. Claro que tendría que ausentarme un tiempo, y siendo un equipo pequeño se notaría mi ausencia, pero siempre preparé al equipo para que en mi postparto todo se mantuviera al mismo ritmo; quería estar tranquila de que todo funcionaría.

Mi parto fue programado, así que ya tenía un correo redactado previamente con todas las instrucciones. Los primeros días me desconecté totalmente, pero de ahí en adelante estuve siempre al pendiente de todos los asuntos. Uno muchas veces se cree super héroe y quiere hacer de todo, pero hay momentos en los que se tiene que parar y desconectar.

¿Cómo fue el regresar a la rutina normal después del postparto?

Fue difícil, porque sentí que ya no tenía el mismo ritmo ni el control de las cosas. Yo tenía un ritmo muy intenso como emprendedora, y luego adopté un ritmo intenso como mamá; al cabo del tiempo tenía que fusionar ambas rutinas. Me costó nivelar esos dos mundos, ya que no me podía permitir fallar en ninguno de los dos panoramas. Siempre es bueno apoyarse en alguien, así que busqué a personas que se encontraban en mi misma situación y compartíamos experiencias y nos apoyábamos mutuamente.

Fotografía: Revista Win

¿Cómo es posible sobrellevar ambos roles?

En mi caso, he logrado complementarme con mi esposo. Yo soy parte de WED Woman Entrepreneurship Day, en donde nos reunimos y compartimos experiencias. Cada vez que participo en ese evento mi esposo se encarga de todas las tareas que conciernen a Inés. Como pareja, la manera en que hemos abordado este tema es con la comunicación y comprensión; los dos queremos ser papás presentes y estar allí para nuestra hija siempre.

Hay prejuicios en cuanto a ser mamá y mujer de negocios a la vez ¿cómo lo ha afrontado?

Muchas veces las mujeres dejan sus sueños por dedicarse a tiempo completo a sus pequeños, y es algo aceptable. Sin embargo hay quienes tienen sueños que no deberían dejar encajonados a la hora de convertirse en mamás. Claro que es un reto super grande, pero se pueden llevar ambas cosas. Yo estuve consciente siempre de que me perdería ciertas etapas de mi bebé, y es un sacrificio que decidí hacer por cumplir mi sueño. No obstante, los momentos que paso con mi hija me esfuerzo porque sean únicos y especiales. No necesita uno estar todo el día con sus hijos para disfrutarlos, hay mamás que se la pasan todo el día con sus hijos, pero se la pasan en el teléfono o viendo tele, y a la larga se pierden de esos momentos. No se trata de estar ahí siempre, se trata de esforzase por hacer de los pocos momentos algo especial e inolvidable para ambos.

Algunas veces se asombran y me dicen si trabajo solo medio día o solo un par de días a la semana, y algunos incluso juzgan diciendo como soy capaz de dejar a mi hija; al contrario, me siento super orgullosa de poder darle un ejemplo de esfuerzo y sacrificio, quiero que ella entienda que esto es normal y no que estoy fallando como mamá. Me ha tocado ignorar a tanta gente que insinúa que soy mala mamá o que estoy haciendo algo incorrecto.

Al final del día tanto esfuerzo, tanto sacrificio ¿vale la pena?

Absolutamente, al principio cuando recién tuve a Inés, yo me empezaba a incorporar a mis tareas en la empresa y texteábamos con una amiga que estaba en la misma situación y me decía “que difícil dejar a la bebé en casa y venir a la oficina”, nos animábamos una a la otra. Ahora ya vemos desde otra perspectiva, nos sentimos tan orgullosas del ejemplo que le damos a nuestros pequeños, y claro, la satisfacción que representa para uno como persona. No es posible que uno tenga un producto y tenga un ritmo de vida y que por convertirse en mamá se tire todo.

Un libro que me ayudó muchísimo y que se lo recomiendo a todas las que estén en mi misma situación es “Lean In” de Sheryl Sandberg, ella se ha convertido en una figura de inspiración, ha demostrado que sí se puede mantener el rol de madre y una vida profesional exitosa; aunque ella no es emprendedora, su carrera profesional es super exigente, ella es directora operativa de Facebook y fundadora de leanin.org, un movimiento que empodera a las mujeres a perseguir sus sueños.

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