Hoy en día, cada clic es almacenado y revela vasta información acerca de las personas. Empresas como Facebook, Google y Twitter realizan data-mining para obtener más usuarios y servir anuncios cada vez más relevantes. Paralelamente, estas empresas ponen la data a disposición de terceros mediante su API público para el desarrollo de aplicaciones web capaces de visualizar alta cantidad de información de una manera accionable. 

Por: Eduardo Benchoam, CEO The Influence 

La industria de tecnologías de marketing en Latinoamérica alcanzará los USD 1.8 millardos en 2018. Líderes como Tracx, Shareablee, Unmetric y Sysomos se adentran en la región a pasos agigantados, facilitando la interpretación de big-data y permitiendo a empresas convertir la data en una ventaja competitiva. 

La carrera de los likes ha terminado. En cambio, empresas líderes están utilizando tecnologías para responder a preguntas como “¿cuál es la opinión de los consumidores acerca de mi producto?”, “¿cuáles son los intereses de mi audiencia?” o “¿qué mensajes claves resuenan con mi mercado objetivo?” 

Guatemala no ha sido la excepción en la adquisición de tecnologías de marketing. En el 2017 vimos a un banco identificar deficiencias de servicio en una sucursal al georreferenciar quejas de sus usuarios. La industria bancaria es particularmente susceptible a temas de reputación, con lo que el banco rápidamente analizó el motivo de las quejas y procedió a incrementar el número de representantes en la sucursal. En los días subsiguientes midieron cómo dichas quejas se redujeron significativamente.   

Similarmente, una aerolínea regional identificó el robo de maletas en un aeropuerto centroamericano. Un pico en publicaciones de redes sociales con sentimiento negativo relacionado al tema de maletas generó una alerta al equipo de la aerolínea. El evento activó una investigación por parte del departamento de RRHH que terminó con el despido de un empleado en el aeropuerto y el final del problema.  

Un restaurante de comida rápida redujo el alcance de su campaña de marketing al realizar un “benchmark” en la primera semana de haberla lanzado. Compararon la respuesta a la campaña hasta ese momento contra campañas anteriores de la misma marca y campañas actuales de su competencia, para determinar que no obtendrían el ROI deseado. Como resultado, estuvieron a tiempo para reducir el alcance de la campaña. 

Con estas capacidades, la figura del antiguo “guru” de marketing pierde relevancia. El mercadólogo moderno ya no solo es un creativo, sino un analista que utiliza herramientas para obtener información al instante y desarrolla estrategias que generen la mejor experiencia de usuario y el mayor retorno de inversión. 

Un mayor alcance analítico no es la única ventaja competitiva que representa invertir en tecnologías. Actividades típicamente realizadas manualmente por personas ahora son automatizadas, permitiendo a equipos de marketing recuperar el tiempo para enfocarse en actividades de mayor valor.  

La creación de bases de datos integradas a un CRM, la generación de reportes, procesos de aprobación y la optimización de campañas digitales son solo algunas de las actividades que un software es capaz de automatizar y realizar mejor que un ser humano. Esto se traduce en un mayor ROI, pues equipos reducidos de alto desempeño pueden apoyarse en tecnologías para alcanzar y superar sus metas. 

Con la inminente llegada de la Inteligencia Artificial a la industria de marketing, se prevé incluso mayor adopción de tecnologías en empresas líderes de la región. Independiente de en qué etapa de la transformación digital se encuentre una empresa, nunca es tarde para invertir en tecnologías y mantener la competitividad. 

Deja tu comentario
[]).push({});

Artículos Relacionados