Los primeros años de vida de un niño o niña son cruciales para su desarrollo físico e integral.  Para un alto porcentaje de la niñez en Guatemala, estos primeros años son a veces mucho más difíciles debido a que deben hacer frente a la pobreza, desnutrición, orfandad, enfermedades entre otros aspectos que afectan en la formación del infante.

Nuestros Pequeños Hermanos, una organización sin fines de lucro que provee de hogar, educación, alimentación y atenciones psicológicas a niños en orfandad o que provienen de ambientes donde están en alto riesgo social.

Con la ayuda de empresas, donaciones particulares y de fundaciones nacionales e internacionales, Nuestros Pequeños Hermanos ha trabajado durante varios años bajo la filosofía de que “un niño es bueno, porque alguien le enseña a ser bueno” logrando asistir a más de 3,200 niños y jóvenes.  Con el firme objetivo de apoyar el desarrollo integral de cada uno de ellos, Sardinas y Atunes La Sirena, los acompaña en la mesa desde hace varios años al proveer del alimento, además realizar actividades recreativas impactando de manera positiva la formación de valores y habilidades sociales.

“Es una experiencia que no tiene comparación. Nos llena de satisfacción ver cómo el aporte que se realiza constantemente a NPH, rinde sus frutos y no hay mayor alegría que convivir con ellos, aprender de ellos y abrir los ojos a una realidad que día a día mejora para ellos gracias al trabajo y esfuerzo de todos los miembros de la organización”… Comenta Herber Muralles, Trade Marketing Sardinas y Atunes La Sirena.

Así fue como recientemente, Sardinas y Atunes La Sirena, compartió con los miembros de NPH, un día lleno de alegría y diversión en el que niños, jóvenes y representantes de la organización, gozaron de actividades bajo el sol en Turicentro ubicado en Chimaltenango. El evento organizado por la marca, promovió la inclusión a través de juegos y dinámicas que  fomentan la unión entre niños y adultos.

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