Facebook es la fuente de noticias más influyente del mundo.

Eso es cierto según todas las métricas disponibles de tamaño: las más de mil millones de personas que devoran su columna de “Noticias” cada día, las toneladas de utilidades que sigue cosechando, y el tsunami de tráfico en línea que envía a otros sitios de noticias.

Por: Farhad Manjoo

Pero Facebook también ha adquirido un poder sutil para dar forma a la industria noticiosa más amplia. En todo el sector, reporteros, editores y ejecutivos de medios ahora ven a Facebook como la fuente de todo el conocimiento y los insumos, el modelo sobre cómo comportarse en este atemorizante mundo de nuevos medios.

Sin embargo, pocos consideran a Facebook una organización de medios poderosa, la cual pueda alterar los acontecimientos en el mundo real. Cuando los engreídos despotrican contra los medios dominantes, habitualmente no se refieren a Facebook, la más dominante de todas las redes sociales. Esto es porque Facebook opera con la apariencia del empirismo. Muchas personas creen que lo que ven en Facebook representa cierto tipo de verdad objetiva basada en datos que no ha sido alterada por las actitudes subjetivas de seres humanos justos y equilibrados.

Nada de esto es cierto. Recientemente, Facebook se apresuró a negar un informe de Gizmodo que decía que el equipo a cargo de su lista de noticias de “tendencia” suprimía rutinariamente los puntos de vista conservadores. En abril, Gizmodo también reportó que empleados de Facebook preguntaron a Mark Zuckerberg, director ejecutivo de la red social, si la compañía tenía la responsabilidad de “ayudar a evitar a un presidente Trump en 2017”. Facebook negó que alguna vez vaya a tratar de manipular las elecciones.

 

Facebook puede modificar las noticias para influenciar que las personas prefieran a algún político aunque aún no se ha demostrado que hayan hecho algo parecido.

Facebook puede modificar las noticias para influenciar que las personas prefieran a algún político, aunque, hasta el momento aún no se ha demostrado que hayan hecho algo parecido.

 

La pregunta no es si Facebook tiene el enorme poder de moldear al mundo; por supuesto que lo tiene, y por supuesto que a usted debería preocuparle ese poder. Si quisiera, Facebook podría tratar de influir en las elecciones, favorecer ciertas políticas, o simplemente hacerle sentir a usted de determinada forma acerca del mundo, como demostró una vez que podría hacerlo con un experimento concebido para medir cómo se propagan las emociones en línea.

No hay ninguna evidencia de que Facebook esté haciendo algo tan alarmante actualmente. No obstante, el peligro es real. La mayor preocupación es que Facebook no parece reconocer su propio poder, y no se ve a sí misma como una organización de noticias con un bien desarrollado sentido de ética y responsabilidad institucional, o incluso con un potencial para el sesgo. Tampoco lo hace su audiencia, la cual pudiera creer que Facebook es inmune a los sesgos porque es operada por computadoras.

Facebook declinó discutir si algún lineamiento editorial regía sus algoritmos, incluido el sistema que determina lo que la gente ve en su sección de noticias

Ese mito debería morir. Es cierto que más allá de la sección de Tendencias, la mayoría de las noticias que Facebook le presenta son seleccionadas por sus algoritmos, pero esos algoritmos están tan infundidos de sesgo como cualquier otra decisión editorial humana.

Por tanto, todo lo que usted ve en Facebook es producto de la experiencia y juicio calculado de estas personas, así como de sus sesgos conscientes e inconscientes, aparte de posibles malversaciones o una corrupción potencial. A menudo es difícil saber cuál, porque las sensibilidades editoriales de Facebook son secretas. Lo mismo que sus personajes: la mayoría de los ingenieros, diseñadores y otros empleados que deciden qué ve la gente en Facebook, seguirá siendo desconocida para siempre para su audiencia.

Según una declaración de Tom Stocky, quien está a cargo de la lista de temas de tendencia, Facebook tiene políticas “para el equipo de revisión para garantizar consistencia y neutralidad” sobre los elementos que aparecen en la lista de tendencias.

 

Facebook no parece reconocer su propio poder, y no se ve así misma como una organización de noticias.

Facebook no parece reconocer su propio poder, y no se ve así misma como una organización de noticias.

 

Pero Facebook declinó discutir si algún lineamiento editorial regía sus algoritmos, incluido el sistema que determina lo que la gente ve en su sección de Noticias. Esos algoritmos pudieran tener profundas implicaciones para la sociedad. Por ejemplo, una preocupación que persiste sobre las noticias seleccionadas por algoritmos es que estos pudieran reforzar los puntos de vista previamente sostenidos por las personas. Si la sección de Noticias muestra noticias que probablemente vamos a marcar con un “Me gusta”, pudiéramos quedar atrapados en cámaras de resonancia y contribuir a la creciente polarización política.

 

Pero cuando Facebook cambia su algoritmo —lo cual hace de manera rutinaria—, ¿tiene lineamientos para asegurarse de que los cambios no estén promoviendo una cámara de resonancia? ¿O que los cambios no estén favoreciendo inadvertidamente a un candidato o una ideología por encima de otros? En otras palabras, ¿las decisiones de ingeniería de Facebook están sujetas a una revisión ética? Nadie lo sabe.

Facebook es personalizado, en el sentido de que lo que usted ve en su sección de Noticias es distinto a lo que yo veo en la mía, así que la única entidad en posición de analizar el sesgo sistémico en todo Facebook es el propio Facebook. Aun cuando uno pudiera determinar la difusión de las noticias entre todos los lectores de Facebook, ¿con qué se le compararía?

En un estudio de 2010, científicos de datos de Facebook demostraron que simplemente al mostrar a algunos usuarios que sus amigos habían votado, Facebook pudo impulsar a la gente a acudir a las urnas. Ese estudio fue aleatorio; Facebook no mostró selectivamente mensajes a los partidarios de un candidato en particular.

Pero, ¿podría hacerlo? Seguramente sí. Y si lo hace, nunca lo sabríamos.

 

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