Aunque no parezca la mejor estrategia, en realidad hacer la siesta es bueno para ti y es una forma efectiva de mejorar la productividad.

El Blog The Conversation les preguntó a cuatro expertos por sus opiniones al respecto y esto fue lo que encontraron.

Kathleen Maddison, científica del sueño, asegura que si bien existe evidencia que sugiere que tener sueño es un indicador de un trastorno o mala salud, las siestas pueden ser beneficiosas para muchas personas. Las siestas reducen el sentimiento de somnolencia y aumentan el estado de alerta, pero también mejoran el rendimiento en áreas como la coordinación, el razonamiento lógico, la memoria, el reconocimiento de símbolos, el estado de ánimo y regulan emociones.

También hay evidencia que sugiere que las siestas diurnas pueden disminuir la presión arterial en algunas personas.

En este sentido coincide la psicóloga Michelle Olaithe, quien matiza que las siestas pueden ser muy beneficiosas y pueden, en parte, recuperar el sueño perdido el día anterior.

Para la mayoría de adultos, el sueño adecuado es de aproximadamente siete a nueve horas en un ciclo de 24 horas. Respetar esto es esencial para una función inmune y cerebral óptima, para reducir el riesgo de accidentes automovilísticos y disminuir el riesgo de problemas de salud crónicos. Sin embargo, el sueño es mejor cuando se hace por la noche, así que no debe permitirse que la siesta interfiera con el sueño nocturno, apunta Olaithe.

Por su parte, la fisióloga Shona Halson señala que muchas personas padecen de falta de sueño y la reducción crónica del sueño está relacionada con el deterioro en el bienestar físico y mental. La falta de sueño se ha relacionado con enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad, pérdida de memoria y ansiedad y depresión.

El uso de siestas para “recargar” el sueño puede ser un medio eficaz para aumentar las horas efectivas de sueño en un período de 24 horas y prevenir estos efectos negativos en la salud.

¿Cómo obtener una buena siesta?

Los expertos coinciden en que lo ideal es que las siestas no se tomen demasiado tarde en el día o durante demasiado tiempo, ya que esto puede interferir con su capacidad para conciliar el sueño y con la calidad del sueño nocturno.

Por lo tanto, es recomendable limitar la siesta a entre diez a 30 minutos para reducir el riesgo de sufrir inercia del sueño (cuando uno despierta sintiéndose aún más cansado). Además, hay que evitar las siestas luego de las 5 de la tarde, pues esto puede efectos contraproducentes.

No obstante, el investigador del sueño Raymond Matthews recuerda que en la vida adulta la siesta no es indispensable. Una siesta podría interrumpir el flujo de trabajo y no traernos beneficios. Además, si estamos durmiendo lo suficiente por la noche en forma regular, no debería haber necesidad de tomar siestas durante el día, asegura Matthews.

Se estima que el 51% de las personas de todo el mundo disfrutan de una siesta durante el día, por lo que quienes hacen siesta son la mayoría de la población. Vale la pena hacer la prueba de descansar 20 minutos durante la jornada.

*Con información de Quartz

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