Aspirar a ser emprendedor o auto-denominarse como uno, es una tendencia que cada día cobra más popularidad.

Un ecosistema de emprendimiento avanza progresivamente como resultado de actividades planificadas y espontáneas en varios ámbitos como alternativa para la creación de riqueza, el cuál es el único motor conocido y comprobado a lo largo de la historia para el combate a la pobreza. Cuando las grandes inversiones no llegan, las tradicionales fuentes de empleo no existen y las oportunidades profesionales son limitadas; la alternativa de emprendimiento encuentra tierra fértil para germinar.

Por: María Kaltschmitt 

En Guatemala, el acceso a la educación, a recursos económicos y en general a oportunidades de alcanzar un buen nivel de vida por meritocracia, ha permanecido vedado para la gran mayoría.  Y esto, no se debe necesariamente a que los que tienen acaparan o limitan a otros a acceder a mercados y oportunidades, sino a que carecemos de inversión para generar competencia y oportunidades. Estos contrastes en nuestra sociedad han contribuido al desarrollo de un incipiente ecosistema de emprendimiento basado en la necesidad, no obstante, conforme la clase media urbana crece, el poder adquisitivo de una potencial demanda para emprendimientos novedosos habilita su factibilidad y ese emprendimiento por necesidad se convierte en uno de oportunidad.

Uno de los mejores ingredientes en el ecosistema emprendedor es el exponencial desarrollo de acceso a mejor tecnología y a las tendencias de la era digital, aportando más oportunidad de innovar, nuevas maneras de comunicarse y un campo enorme para el desarrollo de nuevos negocios que antes tenían mayores barreras de entrada. A edades muy tempranas, cada nueva generación desarrolla habilidades cognitivas jamás conocidas por el hombre, cambiando la forma en la que interactuamos y nos comunicamos, como evidencian los ya viejos millennials.

Las oportunidades no son únicamente de las «buenas ideas», sino de las personas que saben comunicarlas bien.

Esta joven generación ha desarrollado una habilidad sin precedente para comunicarse por medio de los más recientes dispositivos, redes sociales y herramientas que a su criterio son la vía más fácil, rápida y efectiva que existe actualmente, careciendo totalmente de un contacto real. En una gran parte esta nueva comunicación ha creado nuevos vocabularios, con oraciones cortas y omitiendo palabras, las cuales son reemplazadas por símbolos o letras que logran interpretar aquello que desean transmitir.

Esta es una generación más ambiciosa y educada, con mayor urgencia de alcanzar sus sueños pronto, con ideas frescas y estrategias novedosas y prácticas para alcanzarlos. Aun así, muchos aspirantes a emprendedores confunden que tener buenas ideas significa el pase directo a ser un emprendedor, y en una cultura como la latinoamericana, en donde nos cuesta compartir y comunicar nuestras ideas por miedo a que nos las roben, las estamos condenando al fracaso.

La comunicación es una habilidad y debiera ser la principal competencia que desarrolle un emprendedor. Los inversionistas generalmente sienten mayor confianza y seguridad en invertir en un emprendedor con ideas no tan diferentes, pero que denota pasión y habilidad para comunicarlas, que, en ideas demasiado innovadoras, pero con emprendedores incapaces de comunicarlas, limitando mostrar el compromiso que adquieren como emprendedores si llegasen a ejecutarlas. Aquellos que apoyan el ecosistema emprendedor están dispuestos a tomar riesgos con personas que demuestren el coraje y la determinación que conlleva sacar adelante una idea y convertirla en un negocio exitoso. Es decir, la gran mayoría está dispuesta a invertirle más al posible emprendedor, que a la idea per se.

Una idea siempre será una idea hasta que no se ejecute.  Las oportunidades no son únicamente de las «buenas ideas», sino de las personas que saben comunicarlas bien. ¿Cuántas veces compramos productos o contratamos servicios que realmente no necesitamos? Los adquirimos por cómo nos comunicaron la necesidad de tenerlos.

La comunicación es clave para que un aspirante a emprendedor ejecute desde una buena idea, hasta una empresa real durante todas sus etapas como: presentar una idea a sus mentores, círculos de confianza, inversionistas, socios, equipo de trabajo, clientes, entre otros. Cualquiera que desee ser emprendedor, deberá ser primero un excelente comunicador, empezando con venderse bien a sí mismo, que como resultado generará la suficiente confianza en la idea que pretenda hacer realidad.

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