La mayoría de los viernes, Sydney Greenberg, de 19 años, correría a su fraternidad en el campus Tallahassee de la Universidad Estatal de Florida para llegar a tiempo a comer. El tema del menú era “Viernes frito” y Greenberg quería llegar hasta la enorme bandeja con palitos de mozarela antes que cualquiera de sus hermanas de la Delta Gama.

Por: Katherine Rosman

El objetivo: conseguir la fotografía perfecta del queso frito. “Los palitos de mozarela, y los macarrones con queso son los grandes éxitos para nosotras”, dijo.

Fotografías de queso fundido (sobre pizza, fideos, papas fritas con chile) tienden a ser muy populares en Freshmen15, la transmisión en Instagram que comenzó Greenberg hace como año y medio con sus cinco mejores amigas de la secundaria. Una rebanada de pizza puede acumular 12,000 me gusta. El Pan de ajo cubierto con queso consigue 10,000.

Instagram es un destino para los amantes de la buena comida que son fetichistas

Una fotografía de una tina de palitos de queso en la fraternidad de Greenberg generó más de 6,700 me gusta. Freshmen15 tiene más de 130,000 seguidores y acumula más en una proporción de unos mil a la semana.

“A nuestros seguidores les encanta el queso, cualquier cosa que tenga queso, y entre más fundido y pegajoso, mejor”, dijo Skylar Ganz, de 20 años, quien asiste al Colegio John Jay en Manhattan.

Instagram es un destino para los amantes de la buena comida que son fetichistas, donde hay publicaciones sobre perros calientes veganos, “smoothies” de col rizada y aguacates en rebanas perfectas, extendidas como abanico sobre pan tostado de siete granos.

Sin embargo, son cada vez más las personas que al revisar las imágenes bien iluminadas de la quínoa en boles de cerámica están teniendo un contragolpe cada vez mayor con sitios como Freshmen15 que les dan a las personas una oportunidad de celebrar una apreciación de los amuletos de la suerte llenos de golosinas con Rice Krispies y otros tipos de comidas que engordan, generan ansiedad y avergüenzan a las personas, a las mujeres en especial.

Cuentas en Instagram como Freshmen15 (“tagline”: “Subimos de peso por una razón”) se centra en el goce de la gratificación natural. “Mis amigas y yo tratamos de abrazar el cuerpo de las mujeres tal como son”, notó Nikki Seligsohn, de 20 años, quien va a la Universidad de Pensilvania. “Nos encanta salir fuera a comer, vamos a la pizza ya tarde por la noche, nos encanta la comida”.

Skylar Ganz, una de las cinco amigas que juntas iniciaron  Freshmen15 en Instagram / Foto: Stefania Curto / The New York Times

Skylar Ganz, una de las cinco amigas que juntas iniciaron Freshmen15 en Instagram / Foto: Stefania Curto / The New York Times

Las seis mujeres decidieron empezar la cuenta en Instagram, llamada así por la bien conocida tendencia que tienen los estudiantes universitarios de primer año a subir de peso, durante una juerga cuando todavía estaban en su casa, en Boca Ratón, Florida, antes de mudarse a pueblos y ciudades diferentes. La idea era tratar de mantenerse en contacto regular y compartir unas con otras las exquisiteces de la vida universitaria.

Lo que no esperaban fue la forma en la que extraños girarían hacia sus fotos instantáneas de masa para galletas cubiertas de pastel de cumpleaños y macarrones con queso horneados. Las mujeres se han convertido en una especie de intermediarias que escogen fotos para publicar (con frecuencia unas cinco al día) de comida con la que ellas se topan, otras que ven en Instagram e imágenes que les envían.

Las seis amigas tienen acceso a la cuenta y pueden publicar fotografías que deciden que valen la pena. A veces, hay disputas por una imagen. Por ejemplo, Joelie Fetterman, de 19 años, de la Universidad de Arizona, publicó una fotografía de un helado en cono a medio comer y se la mandó por medio de una amiga, pero Greenberg la borró de la transmisión de Instagram.

“Joelie dijo: ‘¡Borraste una fotografía que mandó mi mayor!’”, contó Greenberg. (Traducción: una “mayor” es la mentora o “hermana mayor” de una integrante de la fraternidad.)

“Yo dije: ‘Si tu mayor quiere que se presente el helado en nuestra página, debió haber tomado una foto antes de empezar a comérselo’”, dijo Greenberg.

La transmisión ha hecho a las jóvenes particularmente populares entre sus amigas universitarias, muchas de las cuales entregan fotos esperando que las incluyan. Sin embargo, la calidad está por encima de la amistad.

“Trato de ser agradable al respecto, pero puede ser incómodo cuando tienes que decirles: ‘Lo siento pero el queso no está bien fundido’”, dijo Christina Aquilina, de 20 años, que va a la Universidad Central de Florida en Orlando. (Solo Myar Taha, que va a la Universidad de Boston, no publica con frecuencia. “Estoy en el curso introductorio a medicina, así es que no tengo mucho tiempo libre”, dijo.)

Hay beneficios. A veces, a Ganz la invitan a restaurantes para probar gratis el menú, y este invierno, Maggie Carlson, una amiga, y ella comieron platillos prodigiosos de jamón serrano y boles rebosantes de mozarela en La Panineria Italiana, en Greenwich Village, mientras sacaban fotos, probaban sándwiches y hablaban de feminismo e imagen corporal.

Ganz ha batallado con trastornos de la alimentación, y cree que las transmisiones de Instagram han sido esenciales en su recuperación. La sola idea de transmitir el hecho de que está comiendo comida que engorda por medio de Instagram parecía casi revolucionaria.

Publicación en la cuenta de Instagram de Freshmen15  / Foto: Cortesía.

Publicación en la cuenta de Instagram de Freshmen15 / Foto: Cortesía.

“Solía ser que yo no estaba presente cuando comía, no disfrutaba la comida, estaba usando mi energía y concentración para tratar de mantenerme flaca”,dijo.“Pero siento que las cosas están cambiando en nuestra cultura. Ya se acabó Kale”.

Entre mordidas de cannoli, Carlson estuvo de acuerdo. “Todos son gordos en la universidad”, . “Le digo a mi hermana: ‘Ni siquiera trates de bajar de peso, mientras no hagas un posgrado’”. 

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