Un pequeño autobús eléctrico avanzaba a una velocidad lenta pero constante de 11.3 kilómetros por hora cuando una camioneta blanca, que entraba a la calle desde el costado, se le metió al frente. El autobús desaceleró, como si su conductor hubiera pisado los frenos, y recobró su velocidad después de que la camioneta se quitó de su camino.

Por: Henry Fountain

Pero este autobús no tiene pedales de freno o acelerador. No tiene volante tampoco. De hecho, no tiene un conductor, opera usando sensores y software, aunque, por ahora, una persona va a bordo lista para oprimir el botón de «alto» en caso de una emergencia.

En una época en que los autos de conducción autónoma están empezando a hacer avances —más notablemente con un programa de pruebas que el servicio de taxis Uber empezó este otoño en Pittsburgh—, el autobús representa un enfoque diferente para el transporte tecnológicamente avanzado.

Los autobuses de conducción autónoma como este, están siendo usados en escenarios privados y controlados, por ejemplo para trasladar a estudiantes por campus universitarios o a empleados por los terrenos de una planta industrial.

El interior de uno de los autobuses autónomos de Helsinki. No hay volante. / Foto: Ugri Touko Tapani Hujanen – The New York Times.

El autobús de Helsinki es un proyecto de varias universidades con cooperación y dinero de agencias gubernamentales y la Unión Europea. El proyecto de dos años y USD 1.2 millones, llamado Sohjoa, es solo una manifestación de un movimiento para reducir el uso de autos, y los embotellamientos de tráfico y los gases de invernadero que producen.

El proyecto Sohjoa es parte de un movimiento que busca reducir el uso de autos, los embotellamientos y los gases de invernadero.

En septiembre, un autobús de Sohjoa, que puede dar cabida a hasta 12 pasajeros, sentados y de pie, hizo su debut en una ruta recta de 400 metros en el distrito Hernesaari de la ciudad, girando 180 grados en ambos extremos.

Los autobuses no son tan sofisticados como los autos de conducción autónoma de Uber, o los que están desarrollando Google y otras compañías. Esos son esencialmente vehículos de «libre tránsito», capaces de ir a casi todas partes comparando lo que sus sensores detectan en las calles y sus alrededores con una base de datos que ha sido recopilada por los autos a lo largo del tiempo.

Un autobús del proyecto Sohjoa en Helsinki. Puede llevar a tantos 12 pasajeros sentados y de pie, y subir hasta 15 m.p.h. / Foto: Ugri Touko Tapani Hujanen – The New York Times.

A los autobuses se les «enseña» una ruta haciendo que operadores los conduzcan usando controles de dirección y aceleración en una pequeña caja. La ruta luego es sintonizada con software. En operación, los autobuses tienen sensores láser y sistemas GPS para mantenerlos en ruta, y pueden desviarse solo si también han «aprendido» rutas alternas.

Por ahora, el proyecto se enfoca en el llamado servicio de último tramo, que lleva a los usuarios de una parada de una línea de autobús más convencional a un punto más cercano a sus casas, tiendas, oficinas o escuelas. Un autobús autónomo, presumiblemente más veloz, pudiera ser útil, especialmente debido a una peculiaridad en las leyes de vehículos automotores de Finlandia.

Helsinki ya ha visto varios esfuerzos para usar la tecnología para cambiar el transporte público. Uno fue un servicio de minibús a demanda, Kutsuplus, que fue operado por la agencia de transporte regional durante cuatro años. Usando un smartphone, los clientes podían elegir los lugares de ascenso y descenso. El software del servicio luego combinaba las solicitudes de varios clientes y calculaba una ruta óptima para uno de sus 15 minibuses.

Una compañía desprendida de él, Split, operó un servicio a demanda en Washington que fue descontinuado en octubre, y Uber y su servicio de taxis rival, Lyft, han desarrollado servicios de viajes compartidos similares que usan a los conductores de las compañías y sus autos privados.

Otros esfuerzos para reformar el transporte continúan en Helsinki. El más ambicioso es un servicio introducido este otoño por una compañía finlandesa, MaaS Global, que ofrece servicios de tránsito todo incluido por una cuota mensual. El concepto, llamado «movilidad como servicio», toma su inspiración de los cambios que han ocurrido en la industria de las telecomunicaciones en las últimas décadas, dijo Sahala quien asesora a la ciudad sobre «transporte inteligente».

«Uno pagaba por todas las llamadas que hacía» —dijo. Pero con el advenimiento de los teléfonos móviles, el modelo de negocios empezó a cambiar. Ahora uno paga un precio fijo, y todo está incluido».

Harri Santamala, el coordinador del proyecto de Helsinki, dijo que un buen resultado sería que los residentes de la ciudad poseyeran menos coches. / Foto: Ugri Touko Tapani Hujanen – The New York Times.

A través de una aplicación llamada Whim, MaaS Global permite a los clientes ordenar transporte del punto A al punto B y luego garantiza que se ofrezca, usando una combinación de tranvías, autobuses, taxis, autos de renta y servicios de viajes compartidos.

«La persona está cubierta —dijo Sampo Hietanen, director ejecutivo de MaaS Global. Simplemente puede concentrarse en ir». Las cuotas mensuales varían dependiendo de cuánto transporte se necesite.

Harri Santamala quien coordina el proyecto y y dirige un proyecto de «Movilidad inteligente» en la Universidad Metropolitana de Ciencias Aplicadas de Heksinki y sus colegas analizan cada viaje para aprender cómo el autobús de conducción autónoma difiere de uno operado por un humano, y cómo los automovilistas y peatones interactúan con él. Una diferencia fue evidente para todos los que iban a bordo del autobús cuando la camioneta blanca se le atravesó al frente: no hubo un conductor que le gritara al chofer de la camioneta, la cual se metió a un espacio de estacionamiento cercano.

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