Morir y estar muriendo puede ser costoso, pero rara vez es visto como un negocio por los consumidores. Muchos preferirían no ponderar decisiones críticas sobre tubos de alimentación, casas funerarias y otros temas relacionados con el fin de la vida hasta que sea absolutamente necesario. 

Por: Eilene Zimmerman 

Pero conforme la población estadounidense envejece y la industria capta más atención, nuevas empresas —muchas de ellas compañías tecnológicas— están preparándose para competir en precio y conveniencia. 

Esta industria funeraria de USD 18 000 millones se ha resistido desde hace tiempo a la tecnología, dijo Dan Isard, presidente de Foresight Co., una firma de administración financiera en Phoenix, la cual se especializa en profesiones en funerales y cementerios. 

Isard dijo que los directores de casas funerarias «preferían sentarse frente a las personas y hablar con ellas, escucharlas, en vez de hacerlas entrar en línea y que trataran de arreglárselas solas». Esa es también una razón de que la industria de la atención en la muerte, como se le llama en la industria, haya podido mantener su falta de transparencia de precios. Pero con casi 2.6 millones de personas muriendo anualmente en Estados Unidos, los emprendedores ven una oportunidad de innovar. 

Una nueva generación de empresas emergentes tecnológicas espera quedarse con una rebanada de ese sector. Muchas son fundadas por millennials, quienes han crecido en línea y esperan comprar —y organizar— todo ahí. 

Como los baby boomers se sienten cada vez más cómodos comprando en línea, estas empresas emergentes están encontrando un público altamente interesado. Y aquellos que tienen entre 20 y 40 años, quienes están enfrentando acontecimientos importantes de la vida como el matrimonio, el nacimiento de un hijo o la pérdida de un padre, también requieren servicios de planeación. 

El cliente típico sería alguien como Michelle LaBerge, una residente de Oshkosh, Wisconsin, quien recientemente cumplió 50 años y ayudó a sus padres a mudarse a una comunidad de vida asistida. Esos hechos le recordaron que necesitaba poner sus propios asuntos en orden. 

Se desalentó, sin embargo, por el lío y costo de tener que consultar a un abogado. Pero cuando se topó en febrero con una oferta de Groupon de una empresa emergente llamada Willing, que ofrece documentos de planificación de herencia específicos para cada estado en línea que pueden ser actualizados en cualquier momento, decidió intentarlo. 

Por USD 30, LaBerge creó un testamento personalizado que se adapta a sus circunstancias particulares. «Fue muy fácil», dijo. «Lo comparé con el testamento de mis padres, hecho por un abogado, y me pareció igual». 

Los fundadores de Willing, Eliam Medina y Rob Dyson, querían crear una plataforma que permitiera a los usuarios completar sus propios documentos de planificación de herencia como un testamento, el poder para un abogado y las instrucciones sobre los cuidados de salud. 

«Si ve lo que TurboTax ha hecho por la planificación de impuestos, queríamos hacer lo mismo para la planificación de la herencia», dijo Medina, el director ejecutivo de la compañía. 

Posiblemente la situación más difícil que enfrentan los consumidores es manifestar cómo ser atendidos al final de su vida, y comunicar eso a sus familiares. 

Cake, una empresa emergente en Boston creada por el Grand Hack de la conferencia Hacking Medicine del MIT en 2015, ayuda a los usuarios a decidir sus preferencias al final de la vida, como el grado de apoyo vital o qué hacer con su página de Facebook. Luego almacena las opciones en la nube y las comparte con aquellos que hayan sido designados. 

La empresa emergente ha sido autofinanciada hasta ahora pero está cerrando una ronda de financiamiento semilla, dijo Suelin Chen, fundadora y directora ejecutiva. 

La plataforma hace a los usuarios una serie de preguntas que les ayudan a determinar sus preferencias. Las respuestas son usadas para llenar su perfil de Cake, al cual pueden añadir notas e instrucciones para familiares o amigos.

Un ambientalista, por ejemplo, pudiera enterarse de que otros que comparten sus valores ecológicos donaron sus cuerpos a la ciencia. O la persona pudiera arreglar un entierro biodegradable. 

«La gente se siente muy inspirada por lo que hace otra gente. Es parte del vivir», dijo Chen. Y ahora también es parte del morir. 

Deja tu comentario

Artículos Relacionados