La generación nacida entre mediados de los años 90 y principios de los 2000 ya alcanzó la mayoría de edad y empiezan a inundar las aulas universitarias. La Generación Z o posmilenial, no obstante, no está siguiendo los hábitos de consumo de sus padres y abuelos en lo que respecta a las bebidas más importantes de la civilización occidental: La cerveza.

La Generación Y o millennial ya había dado las primeras señales de rebeldía en cuando al consumo de la bebida a base de cebada. Sin embargo, fue la Generación Z la que terminó por poner nerviosas a las grandes casas cerveceras y está forzando un cambio en la oferta de bebidas alcohólicas. Ahora, la cerveza se está convirtiendo más en un jugo.

En la segunda mitad de la década de 2010 los grandes jugadores de la industria empezaron a notar un fenómeno interesante: los jóvenes ya no estaban bebiendo tanto como antes. Entre 2006 y 2016, la cerveza perdió el 10% de su participación de mercado en el segmento de vinos y licores en Estados Unidos.  Ese año, durante el Super Bowl –el día más activo para la venta de cerveza–, una encuesta de Nilsen dio a conocer que el 20% de los bebedores jóvenes prefirieron el vino y otro 20% el licor.

Más recientemente, en 2018, en Estados Unidos las marcas nacionales como Budweiser, Miller Light y Coors Light, vieron una disminución de sus ventas en 4.2% y cerraron en 12.6 mil millones de dólares. Aunque las ventas totales de cerveza aumentaron en 2018, ese dinero se gastó con menos frecuencia en puntos de venta de conveniencia como gasolineras, farmacias y tiendas de abarrotes. Sitios claves para la venta de cerveza barata.

Una investigación de mercado de Anheuser-Busch-InBev, la productora de cerveza en el mundo, mostró que si las personas no beben cerveza cuando tienen entre 21 y 25 años, probablemente nunca van a empezar a consumirla. La preocupación se extendió en el sector y empezaron a reaccionar con nuevas líneas de productos.

Sabor dulce, veraniego y bajo en calorías

El crecimiento exponencial que tuvo el consumo de cerveza artesanal entre los millennials, sector que ha crecido en un 500% en la última década en gran parte gracias al auge de las microcervecerías, dejó al descubierto que la principal barrera de entrada para la cerveza en la nueva generación era su sabor.

Siguiendo esta línea, Anheuser-Busch-InBev, la mega compañía detrás de marcas como Budweiser y Stella Artoi, lanzó como una extensión de su marca Natural Light una nueva bebida bajo el nombre de Naturdays. Se trata de una cerveza ligera con sabor a limonada y fresa, con un bajo nivel de alcohol y 132 calorías por lata de 12 onzas. Además, viene en una lata de color brillante y con pequeños flamencos.

Naturdays no es el único intento por atraer a los consumidores con paladares exigentes. Bud Light, que también es propiedad de Anheuser-Busch-InBev, lleva años observando el crecimiento en su línea de margaritas en lata llamada Lime-A-Ritas, que ya cuenta con 10 sabores distintos, y este año lanzó una versión inspirada en el vino espumoso bajo la marca Ritas Spritz. Asimismo, Corona también lanzará su primera alternativa de cerveza de sabores, Corona Refrescas, en todo Estados Unidos a finales de Mayo.

Todo indica que la industria se está moviendo a ofrecer bebidas alcohólicas con sabores tropicales, listas para tomar, bajas en calorías y con una relativa baja cantidad de alcohol –pero lo suficiente para no quitarle la diversión–. Todo esto con un componente divertido y alegra, que apunta a seducir a los consumidores que no se decantan por la cerveza.

Esta categoría de bebidas es de las pocas en la industria cervecera que están creciendo en ventas, tuvo un aumento del 10.7% en 2018 y alcanzó los 2.6 mil millones de dólares.

El aumento de este tipo de bebida de malta con sabor no significa la caída de la cerveza artesanal o cualquier otra cosa. Más bien el auge de una cultura de bebida compuesta por cosas que puedes comprar en una tienda de conveniencia y mucho más divertida.

*Con información de Vox

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