¿Quién va a ser el loco que apoye un ecosistema con tan alto porcentaje de fallo?

Quiero empezar haciendo una aseveración especial: Para mí emprender, no significa ser empresario.

Por: Juan Carlos Ruíz Cofiño

Un empresario por lo general debe buscar un modelo de negocio atractivo, escalable y que demuestre tener un crecimiento constante durante una línea de tiempo, y si pensamos bien, esto sonará aburrido para cualquier emprendedor.

Un emprendedor quiere desafiar el status quo, quiere lograr hacer cosas que nadie más ha hecho, quiere generar impacto y sobre todo quiere cambiar el mundo para bien.

Como podrán imaginarse el camino de un emprendedor es sumamente estresante, no está hecho para cualquier persona y por nada del mundo se recomienda para alguien que no puede lidiar con la incertidumbre diaria de “¿estaré haciendo lo correcto?”, “¿será que esto va a funcionar?” y el sin fin de dudas que un emprendedor enfrenta de una manera constante.

Sin embargo, hay algo mágico que pasa en la mente de los emprendedores, lo podemos llamar locura, torpeza o ignorancia; pero simplemente esos riesgos no se ven, esos miedos no se sienten y esa incertidumbre ¡no existe!

En el momento en que se decide emprender no existe nada más que una visión clara de a dónde se quiere llegar con esa gran idea que se tiene en la mente, y solo se puede ver un final en donde la idea está materializada y ha logrado impactar la vida de muchas personas. Ahora de ese romanticismo a la realidad, como diríamos los chapines, son otros 100 pesos.

Y de esos 100 pesos es que quiero escribir un poco; esos 100 pesos que vamos a llamarlos “ecosistema de emprendimiento”.

Parte fundamental para continuar con un emprendimiento es poder contar con un ecosistema que apoye esto, y que entienda que es imposible que el 100 % de los emprendimientos sean exitosos, de hecho, de acuerdo a un artículo publicado por Forbes en el 2015, el 90 % de los emprendimientos fallan.

Cuando uno mira una cifra como el 90 % pensará, ¿quién va a ser el loco que apoye un ecosistema con tan alto porcentaje de fallo?

El camino de un emprendedor es sumamente estresante, no está hecho para cualquier persona y por nada del mundo se recomienda para alguien que no puede lidiar con la incertidumbre diaria de “¿estaré haciendo lo correcto?”

Pues créanlo o no esos locos existen, y no son precisamente las grandes instituciones financieras, son personas que saben que las ideas no se pueden analizar por rentabilidad cuando aún no existen; no se pueden medir por ingresos que son nulos, solo se pueden medir por un olfato excepcional que les dice “aquí hay algo interesante, y si funciona puede ser más grande de lo que cualquiera puede ver”.

Este ecosistema de personas que quieren confiar en ideas y acompañar a los emprendedores a hacerlas realidad, ya se está formando en Guatemala, y es muy agradable ver cómo con estos acompañamientos ya hay casos de empresas que se venden en el extranjero por millones de dólares, empresas que se atreven desde Guatemala a hacer productos para el mundo entero y que no se conforman con un status quo, y hay gente dispuesta a apostar junto a ellos.

Ahora, para que esto funcione no solo se necesita de inversionistas que puedan apoyar, se necesita de reformas fiscales, leyes de emprendimiento, espacios de cooperación, etc. Cosas en las que el gobierno debe involucrarse y fomentar para que pasen rápidamente, sobre todo porque los emprendedores pueden tener la capacidad de generar empleo y eso, es algo que cualquier país necesita, no importa si es tercermundista o una potencia mundial.

Lo bueno es que todo esto ya está pasando y por supuesto, los emprendedores quisiéramos que fuera mucho más rápido; pero no hay que desmerecer a las personas que saben que este es un tema de importancia, que están poniendo todo su esfuerzo para crear un ecosistema de emprendimiento que permita a más personas alcanzar sus sueños y a desafiar las adversidades.

Aunque el ecosistema aún no está del todo formado, no hay que dejar de creer que las cosas pueden suceder.

Así que, espero que si alguien tiene una idea, su cabeza se llene de una visión que lo inspire a arriesgar todo y a cambiar el mundo de como lo conocemos.

 

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