Nunca ha sido posible predecir el futuro. No obstante, hasta hace unas décadas aún teníamos algunas certezas y el trabajo era una de ellas. Los Baby boomer y las generación X aún pudieron darse el lujo de escoger un trabajo y ejercerlo hasta el último día de su vida.

Hace varios años atrás, la carrera “ideal” era aquella en la que, después de varios años de formación, uno entraba a una empresa y con el tiempo, como consecuencia de los méritos y experiencia, ir asumiendo nuevas responsabilidades. De este modo, cambiar de empleo varias veces suponía, según el estereotipo, una señal que servía de alerta para los empleadores sobre el perfil de ese profesional.

Sin embargo, desde los años 90 el mundo del trabajo viene transformándose muy rápidamente. Cientos de tipos de trabajos han desaparecido y otros totalmente nuevos han nacido.

En la actualidad, la formación continua, la experiencia en varias empresas y sectores se ha convertido en un elemento a valorar que, lejos de las connotaciones negativas pasadas, ahora supone incorporar a un profesional capaz de adaptarse a los cambios que el propio mercado impulsa, fruto del desarrollo tecnológico y la propia evolución social.

Si el valor más importante para la anterior generación era la continuidad, para los más jóvenes es la flexibilidad. La Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU. estima que el promedio de permanencia en una compañía ha bajado a 4.2 años, frente a los 4.6 que se registró hace cinco años.

Las nuevas expectativas

Antes de saber qué quería estudiar, graduarse en informática y ser programador de software en la industria de las telecomunicaciones, Jeff Bezos, el CEO de Amazon, había trabajado como gerente de productos para un banco de inversiones y como analista de fondos de cobertura. Su vida tuvo muchas etapas antes de establecerse en una industria.

Bezos es parte de la que se ha bautizado la ‘Nomad Economy’, un escenario donde un número cada vez mayor de empleados altamente cualificados deciden afrontar nuevos retos profesionales cada dos años, lo cual afecta a la forma en que los trabajadores necesitan gestionar su vida profesional, así como la manera en la que las organizaciones deberían contratar y sacar el máximo provecho de ellos.

La generación millennial es la que más participa en la ‘Nomad Economy’. El promedio de permanencia en un trabajo es de entre tres y cinco años, es decir tres veces menos que para aquellos profesionales de entre 55 a 64 años, que permanecen una media de 10.1 años.

Una diferencia que Korn Ferry Institute atribuye al factor edad, puesto que “los más jóvenes no han tenido tanto tiempo para encontrar su vocación, establecer sus raíces y establecerse en el trabajo correcto”, mientras que los expertos añaden otro ligado a “un cambio cultural más grande”, al que la economía actual está sin duda contribuyendo.

El Korn Ferry Institute urge a los trabajadores a saber aprovechar lo que este nomadismo de carrera trae consigo. Hay que aprender a adaptándose al cambio que va a sufrir la forma en la que se asciende en la empresa, pasando de un esquema vertical a otro horizontal, diagonal y hasta en ocasiones hacia abajo. Así será sencillo acceder a la posición correcta o deseada.

*Con información de Equipo y Talento

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