Al revisar la historia de cómo nació Procter & Gamble; con un solo producto —el jabón que flotaba en la tina—, un descubrimiento que se dio casi por error. Un día olvidaron apagar la mezcladora y la máquina batió demasiado aire en la solución jabonosa,  esto hizo que el jabón quedará lleno de aire y flotara, lo que lo convirtió en un producto disruptivo en su época.

Por: Alexis Canahui

Se cree equivocadamente que los negocios disruptivos deben ser concebidos desde la internet, pero esto no es necesariamente cierto; aunque nuevos grandes disruptores están en la Web, Netflix, Airbnb o Duolingo, la disrupcion ha permanecido siempre en todo tipo de negocios o industrias.

Estamos viendo una forma de generar productos y negocios muy distinta a lo tradicional, cerveza artesanal con nombres atrevidos y sabores diferentes, snacks de frutas, chocolates con una historia que cautiva. Guatemala tiene una serie de productos y negocios disruptivos muy interesantes. El ecofiltro por ejemplo es uno de ellos, Flatbox, el contador de agua conectado a Internet o Kingo, el genial invento que está llevando energía solar a miles de personas que no tienen acceso a electricidad.

Vivimos en un país con índices altos de emprendimiento, lo cual nos lleva a pensar que deberíamos tener un ecosistema sólido que impulse a los emprendedores a desarrollar  negocios con facilidad, una cultura de inversión que acelere el crecimiento de los nuevos negocios, leyes que puedan beneficiar la actividad económica de los negocios en crecimiento, pero lamentablemente no es así.

Entre otras cosas esto nos limita para poder convertirnos en un país que desarrolle negocios potenciales que tengan un impacto global. Según el mismo estudio que presentamos en esta edición encontró que en Guatemala solo el 1% de los negocios que nacen piensan fuera de su localidad. Si queremos ver más negocios disruptivos que puedan generar impacto debemos trabajar en nuestras bases.

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