La verdad sea dicha, a veces yo no sigo mi propio consejo y redescubro, cuando padezco las consecuencias, por qué lo ofrecí. He recomendado desde hace ya largo tiempo atrás beber agua en abundancia, quizá un vaso con cada comida y otro vaso o dos entre comidas. Si no es agua natural, que es lo mejor, entonces café o té sin azúcar (mas no bebidas alcohólicas o azucaradas.) bastará.

Por: Jane E. Brody

Salí a cenar a hace poco después de un día particularmente activo que incluyó alrededor de 8 kilómetros de caminata, 40 minutos de circuitos de nado y una visita de 90 minutos a un museo. Bebí solo medio vaso de agua y ninguna otra bebida con mi comida.

Empresas de bebidas como Coca-Cola y Pepsi les gustaría que usted creyera que la vida cotidiana puede ser mejorada por las bebidas que venden

Sí me pareció raro que no tuve necesidad de entrar al baño más tarde, ni siquiera después de un largo viaje a casa. Sin embargo, no me enfoqué en la razón sino hasta el día siguiente, cuando, tras una noche de sueño intermitente, desperté exhausta, hice otra larga caminata y nadé, para luego pedalear mi bicicleta durante 6 kilómetros hasta una cita. Llegué reseca, suplicando agua. Después de beberme alrededor de 355 mililitros, era una nueva persona. Ya no me sentía como un globo de plomo.

Todo parece indicar que mi problema fue una leve deshidratación, y la experiencia me impulsó a mirar más de cerca la necesidad del agua que tiene el cuerpo bajo una diversidad de circunstancias.

Si bien millones de personas cargan consigo botellas de agua a dondequiera que van y a empresas de bebidas como Coca-Cola y Pepsi les gustaría que usted creyera que la vida cotidiana puede ser mejorada por las bebidas que venden, la verdad es que la deshidratación grave no es común entre personas comunes de buena salud. Pero, hay excepciones e incluyen a personas como yo en la generación del Medicare, atletas que participan en eventos en particular desafiantes como maratones, así como infantes y niños pequeños con casos serios de diarrea.

Empecemos con algunos hechos. El agua es, por sí sola, la sustancia de mayor importancia que consumimos. Se puede sobrevivir alrededor de dos meses sin comida, pero uno moriría en aproximadamente siete días sin agua. El agua integra alrededor de 75 por ciento del infante y 55 por ciento del peso de una persona mayor.

Las células humanas simplemente no funcionan sin agua, y el cuerpo ha evolucionado como un sistema complejo, finamente afinado, para asegurarse de que tiene el agua que necesita bajo una amplia gama de condiciones. En la mayoría de los casos, la sed es una confiable señal de que se necesita más agua. Una de las principales tareas de los riñones consiste en excretar tan solo suficiente agua para mantener a las células hidratadas en la medida suficiente. Sin embargo, contrariamente al mito, la orina oscura no necesariamente significa que usted está deshidratado. La orina puede cambiar de color con alimentos como los espárragos, moras y betabeles.

Otro popular mito: a fin de humectar la piel, prevenir arrugas y producir un nuevo tono de piel, es necesario que beba ocho vasos de agua al día. Beber agua adicional no mejora la piel en personas que, por lo demás, están bien hidratadas. Es mejor usar un humectante emoliente para contrarrestar la piel seca.

La buena hidratación definitivamente protege en contra de cálculos en los riñones, y hay evidencia de que contrarresta la constipación y el asma inducido por ejercicio. Además, pudiera contribuir a proteger en contra de enfermedades vasculares, como embolia, elevado ritmo cardiaco o repentino descenso en la presión arterial, amen que reviste importancia en particular para diabéticos.

A pesar de la vital importancia del agua, hay relativamente pocos estudios buenos sobre cuánta hace falta, a quién y bajo qué circunstancias, con base en Barry M. Popkin, profesor de nutrición en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. “Nosotros no entendemos verdaderamente cómo afecta la deshidratación a la salud y bienestar, ni siquiera el impacto de diferentes consumos de agua con respecto a enfermedades crónicas”, escribieron él y sus colegas en Nutrition Reviews.

“Casi la totalidad de los fondos de investigación del agua ha sido suministrada por la industria”, dijo Popkin en una entrevista, refiriéndose a empresas que venden todo tipo de bebidas, incluyendo agua embotellada. “Además, la mayoría de la investigación sobre el agua ha sido específica en órganos, practicada por gente que estudia los riñones o pulmones. Sistemas enteros del cuerpo no han sido bien estudiados”.

No existen normas formales sobre cuánta agua necesita la gente cada día. La cantidad es afectada por lo que la gente come, su peso y nivel de actividad e incluso el ambiente en el que viven.

El Instituto de Medicina, que emite recomendaciones sobre las cantidades de nutrientes que necesitamos, asienta que un “consumo apropiado” de agua va de 700 mililitros (alrededor de tres tazas) al día para recién nacidos hasta 3.8 litros (16 tazas) para mujeres en lactancia. De cualquier forma, el instituto concluyó que “los individuos pueden hidratarse apropiadamente a niveles por debajo de, así por encima, de los consumos suficientes que se suministran”.

Lo que es más, el instituto afirmó que todo tipo de líquidos puede contribuir a las necesidades totales de agua de una persona, incluyendo bebidas como té, café, jugos, sodas y agua potable, así como la humedad contenida en alimentos como frutos vegetales, sopas e incluso carnes. De hecho, este instituto estima que la humedad en la comida representa alrededor de 20 por ciento del consumo típico de agua de una persona.

Si bien el instituto incluyó jugos y refrescos como potenciales fuentes de hidratación, estas bebidas a menudo cargadas de azúcar se han convertido en un serio problema de nutrición en décadas recientes. El aumento total en el consumo de fluidos en Estados Unidos, de 2.3 litros al día en 1989 a 2,9 litros en 2002, vino de bebidas calóricas, informaron Popkin y colegas. Estudios han demostrado que la gente que bebe estas calorías adicionales no compensa consumiendo proporcionalmente menos calorías en la comida, lo cual ha contribuido enormemente a las disparadas cinturas de los estadounidenses.

No lo duden, es importante que los atletas beban abundante agua, particularmente cuando altos niveles de actividad, calor y humedad resultan en sudoración excesiva. Sin embargo, exceder la hidratación tiene sus propios riesgos; maratonistas y otros atletas han muerto después de beber más agua de la que los riñones son capaces de procesar de manera oportuna, conduciendo a células inflamadas y niveles de sodio en sangre peligrosamente bajos, así como otros electrolitos.

Al mismo tiempo, la hidratación insuficiente puede tener efectos debilitantes. Estudios por parte de Lawrence B. Armstrong y colegas en el Laboratorio de Desempeño Humano de la Universidad de Connecticut mostraron que la deshidratación puede afectar adversamente el estado de alerta, concentración, tiempo de reacción, aprendizaje, memoria, humor y razonamiento, amen que puede causar jaquecas, fatiga y ansiedad.

La gente de edad mayor, particularmente ancianos frágiles, están entre quien enfrentan mayor riesgo de hidratación deficiente, notó Popkin. El mecanismo de la sed se vuelve menos efectivo con la edad, y mucha gente mayor reduce la cantidad que bebe para limitar el número de veces que tiene que ir al baño.

“Existe un gran problema con la gente mayor cayendo durante la noche y rompiéndose huesos cuando se levantan al baño”, destacó Popkin. “Muchos no beben porque temen caer, pero más bien pudieran morir de los efectos de la deshidratación“.

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