Nuestros dispositivos y todas las cosas que vemos en ellos están diseñados para no permitirnos ser unifuncionales.

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Por: Verena Von Pfetten

Solo lea. Ahora está realizando una “monotarea”.

Quizá no sienta esto como algo grandioso. Hacer una cosa a la vez no es una idea nueva.

En realidad, la multifuncionalidad, ese bastión de los currículos débiles en todas partes, ha estado bajo ataque en los últimos años. Un estudio de 2014 en la revista especializada Journal of Experimental Psychology concluyó que las interrupciones cada dos o tres segundos –menos que la cantidad de tiempo que le lleva alternar entre este artículo y su correo electrónico– fueron suficientes para duplicar el número de errores que los participantes cometieron en una tarea asignada.

Investigación anterior de la Universidad de Stanford reveló que quienes se identifican como “altamente multifuncionales en diferentes plataformas” realmente se distraen más fácilmente que quienes limitan su tiempo alternando de una cosa a otra.

Así que, en términos fáciles de entender, al hacer más usted está logrando hacer menos.

Pero la “monotarea”, también llamada tarea única o “unifuncionalidad”, no gira solo en torno de lograr hacer cosas.

No siendo lo mismo que la concientización, que se enfoca en la conciencia emocional, la monotarea es un término del siglo XXI para lo que su maestra de inglés en el bachillerato probablemente solo llamaba “poner atención”.

 La monotarea también puede hacer al trabajo mismo más disfrutable

“Es una habilidad de la competencia digital”, dijo Manoush Zomorodi, presentadora y editora administrativa del podcast “Note to Self” de WNYC Studios, que recientemente ofreció una serie interactiva llamada Infomagical, que aborda la sobrecarga de información. “Nuestros dispositivos y todas las cosas que vemos en ellos están diseñados para no permitirnos ser unifuncionales”.

Zomorodi prefiere el término “unifuncional”: “‘Monotarea’ me parece aburrido. Suena como ‘monótono’”.

Kelly McGonigal, autora de “The Willpower Instinct”, cree que la monotarea es “algo que necesita practicarse”. Dijo: “Es una habilidad importante y una forma de autoconciencia contraria a una limitación cognoscitiva”.

Esto es una noticia grandiosa para quienes se identifican como unifuncionales.

“Cuando estaba buscando empleo y haciendo entrevistas, siempre querían que dijera: ‘Soy grandioso con las tareas múltiples’”, dijo Jon Pack, un fotógrafo de 42 años de edad en Brooklyn. “Y no lo hacía. Mi incapacidad para las tareas múltiples era vista como negativa. Ahora puedo decir: ‘Soy unifuncional’”.

Y la forma en que trabajamos tiene efectos que se notan después de que checamos nuestra salida del trabajo.

Aunque a la gente le gustaría creer lo contrario, los humanos tenemos recursos neurales finitos que se agotan cada vez que cambiamos de una tarea a otra, lo cual, especialmente para quienes trabajan en línea, dijo Zomorodi, puede suceder más de 400 veces al día, según un estudio de 2016 de la Universidad de California en Irvine. “Esa es la razón de que te sientas cansado al final del día”, dijo.

Un buen signo de que uno se conduce al estupor cambiando de tareas: revisar distraídamente Facebook al final de la noche o, como en el caso de Zomorodi, mirar sofás en Pinterest. “Lo triste es que no me acerco a decidir cuál me gusta”, dijo.

Pero la monotarea también puede hacer al trabajo mismo más disfrutable.

“Yo puedo ser multifuncional _ y lo soy, por supuesto, es algo así como esencial _, pero prefiero hacer una cosa a la vez”, comentó Hayley Phelan, una escritora de 28 años de edad, en un correo electrónico. “Si sigo viendo mi teléfono o mi bandeja de entrada o varios sitios web, trabajar se siente más tortuoso. Cuando me enfoco y avanzo, el trabajo es realmente placentero”.

Phelan no está imaginando cosas. “Casi cualquier experiencia se mejora al poner plena atención en ella”, dijo McGonigal. “La atención es una forma en que el cerebro decide: ‘¿Esto es interesante? ¿Esto vale la pena?’”

Es la razón por la cual los programas de televisión durante los cuales tuiteamos se sienten tediosos y los libros que tomamos y dejamos y volvemos a tomar parecen nunca terminar. Entre más nos permitimos distraernos de una actividad en particular, más sentimos la necesidad de distraernos. Poner atención rinde dividendos.

Esta es la razón por la cual, según McGonigal, la capacidad para la monotarea quizá sea más valiosa en situaciones sociales. “La investigación demuestra que simplemente tener un teléfono sobre la mesa es suficiente distractor para reducir la empatía y el entendimiento entre dos personas que están conversando”, dijo.

Incluso aquellos con más flexibilidad pueden encontrarse haciendo un gran esfuerzo por un poco de enfoque

Veinticinco mil personas participaron en el proyecto Infomagical de Zomorodi, que empezó con un desafío de monotarea. Al completarlo, los participantes estuvieron de acuerdo abrumadoramente en que la unifuncionalidad era lo número uno que querían llevar a cabo en su vida posterior al ejercicio de Infomagical.

Los padres de niños pequeños lo encontraron difícil por razones obvias, así como las personas con empleos que les permiten menos control sobre su tiempo. En esos casos, intente la monotarea en áreas donde pueda: conversaciones con sus hijos, leer un libro en la cama antes de dormir, cenar o tomar un trago con amigos.

Incluso aquellos con más flexibilidad pueden encontrarse haciendo un gran esfuerzo por un poco de enfoque. Nick Pandolfi, que trabaja en Google, una vez viajó a Suecia en lo que llamó un esfuerzo “extremo” para ser unifuncional.

“Tenía que escribir mis ensayos de solicitud de ingreso a la escuela de administración, y no estaba teniendo suerte pasando una hora aquí y allá”, dijo Pandolfi. “Simplemente no me inspiraba. Después de pasar unos días de excursión en el Ártico yo solo, pude hacerlos todos en unos cuantos días”.

Dejando de lado los viajes transcontinentales, Zomorodi insistió en que era importante encontrar formas de practicar. “Empiece dándose solo una mañana a la semana para hacer una revisión y recordarse qué se siente hacer una cosa a la vez”, dijo.

Pandolfi y Phelan usan ejercicios que les ayudan. “Si necesito realizar un gran proyecto y no quiero que me distraiga mi bandeja de entrada y las minucias de Internet, salto al escritorio con caminadora”, dijo Pandolfi. Phelan se enfoca en correr en el exterior, semanalmente.

La monotarea también puede ser tan sencilla como tener una conversación.

“Practique cómo escucha a la gente”, dijo McGonigal. “Deje cualquier cosa que se traiga entre manos y vuelque todos sus canales de atención en la persona que está hablando. Debería estar mirándole, escuchándole y su cuerpo debería estar girado hacia ella”.

¿Así que hay un movimiento en torno a la monotarea? “No existe todavía”, dijo Zomorodi. “Pero pienso que existirá”.

Es decir, si suficientes personas le ponen atención.

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