Menos del uno por ciento de todos los vehículos nuevos vendidos en el mercado estadounidense son convertibles.

Por: Neal E. Boudette

Encendió una herramienta eléctrica de corte Sawzall, Jeff Moran  desprendió el techo de un sedán Dodge Challenger nuevo. Luego, va a decapitar otro auto, probablemente un Cadillac ATS.

A primera vista parecería una locura, pero para Moran es un negocio creciente. Su compañía, Drop Top Customs, en High Springs, Florida, se especializa en remodelaciones automotrices extremas; principalmente transformar autos como el Challenger y el ATS en convertibles.

«Modificamos entre 60 y 65 autos el año pasado, y probablemente modificaremos el doble este año», dijo Moran vía telefónica mientras tomaba un descanso de una cirugía vehicular. «Pienso que de nuevo estamos entrando en una buena alza».

La creciente demanda en Drop Top Customs contrasta agudamente con la industria de los convertibles en general. Las ventas de autos en general están descendiendo, conforme los estadounidenses van en pos de modelos espaciosos como los SUV’s que son más adecuados para la vida familiar y la vida activa. Y las ventas de convertibles están en picada.

Los fabricantes de autos vendieron apenas poco más de 111 000 convertibles en los primeros 11 meses de 2016, según Edmunds.com, un sitio web de compra de autos. Un total para todo el año aún no ha sido recopilado. Pero considerando que se venden pocos convertibles en los meses de clima frío, es seguro que la industria registró una pronunciada declinación respecto del total de 2015 de casi 134 000.

Menos del uno por ciento de todos los vehículos nuevos vendidos en el mercado estadounidense son convertibles. En su época de apogeo, en los años 60, conformaban un seis por ciento del total.

«A muchas personas les gusta la idea de un convertible en un día soleado, pero para la conducción diaria, puede ser una molestia —dijo Jessica Caldwell, analista en Edmunds.com. Simplemente no son muy prácticos a menos que sea su segundo o tercer vehículo».

Conforme las ventas han declinado, los fabricantes de autos han retirado muchos modelos convertibles. Sin embargo, conducir sin techo, con los rayos del sol encima, sigue teniendo un poderoso atractivo para algunas personas, aun cuando los convertibles pierdan su atractivo general. Ahí es donde entran negocios como Drop Top Customs.

Después de que retiran los techos construidos de fábrica, Moran y su cuadrilla instalan techos convertibles diseñados por el propio Moran. También sueldan soportes de acero adicionales al chasis, para compensar el peso y la estabilidad que el techo rígido normalmente ofrece. Las puertas, ventanillas, cinturones de los asientos y otras partes también son modificados. Cobra  USD 18 000,  y tiene una lista de pedidos acumulados.

El año pasado, Dale Laur, un enfermero de anestesiología de North Branch, Michigan, encargó un Dodge Challenger 2016 con un motor Hemi V-8 y un terminado púrpura; un «Plum Crazy», se llama. Hizo que enviaran el auto directamente desde la fábrica a Drop Top Customs en High Springs, 120 kilómetros al sudoeste de Jacksonville.

Después de que se completó la transformación, Laur voló a Florida, recogió el auto y se dirigió al norte. En carretera y en casi todas sus escalas, dijo, la gente lo miraba y tomaba fotografías del auto. Mientras seguía en carretera, se enteró de que una de las fotos había terminado en un blog de autos de gran cilindrada de Detroit.

«Las reacciones fueron increíbles porque la mayoría de la gente nunca había visto antes un convertible Challenger, —dijo. Íbamos por la autopista y la gente se nos acercaba, saludando y tomando fotos, haciendo gestos de aprobación con el pulgar».

Ken Kelly, un comerciante de autos clásicos de Texas, hizo que Drop Top Customs modificara un Challenger SRT8 2013, y la gente se le acercaba y le ofrecía comprar el auto. Lo vendió después de solo un año, obteniendo lo suficiente para cubrir todos sus costos y algo más. Recientemente compró un Hellcat Challenger, el cual incluye un enorme motor Hemi de 707 caballos de fuerza, y se lo envió también a Moran.

«Estoy seguro de que será el único Hellcat Challenger convertible que exista», dijo Kelly. Imagina que lo conducirá por un tiempo y luego lo venderá con una ganancia.

Toma de dos a tres semanas cambiar un sedán en convertible. Antes de que empiece cualquier corte, el auto es desprovisto de su capó, paneles, asientos e interiores. Luego, se sueldan los soportes de acero, principalmente tubos cuadrados, al chasis y detrás de las llantas. En total, se agregan unos 90 kilos de acero al auto.

Moran no es ingeniero, pero obtuvo su experiencia de una larga carrera anterior como agente policial especializado en reconstrucción de accidentes, trabajo que le dio el conocimiento de cómo están construidos los autos para soportar los choques.

Drop Top Customs no es la única empresa que cumple los deseos de personas como Laur. Newport Convertible Engineering en el sur de California también crea convertibles. Mucho de su trabajo involucra a autos de lujo, como Ferraris y Lamborghinis. Tiene oficinas en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, y en Barcelona, España, para atender a los clientes de Medio Oriente y Europa.

«Hay gente rica en todo el mundo que no tiene problemas de dinero, y gastarán lo que se necesite para conseguir algo que sea verdaderamente único», dijo Al Zadeh, quien fundó Newport Convertible Engineering en 1983.

La compañía está trabajando en un encargo para 100 convertibles Tesla Modelo S de un inversionista que espera sacar una utilidad de ellos, entre los ricos entusiastas de los autos en China y otras partes. También ha anunciado un plan para crear versiones convertibles de la camioneta pickup Ford F-150.

«Pensamos que este va a ser un gran éxito, —dijo Zadeh. Se venderá como pan caliente».

Ed Pobur, gerente general de una concesionaria Cadillac en Novi, Michigan, piensa que sigue habiendo potencial para las ventas de convertibles. El ATS que Moran cortará pronto es uno de los dos que Pobur envió a Drop Top Customs para ser transformados, y está ansioso por tenerlos en su sala de exhibición cuando llegue la primavera.

«Vamos a exhibirlos en la esquina al frente de la concesionaria. Bajaremos el toldo para mostrarlos, —dijo. Y, con suerte, estaremos haciendo un pedido de muchos más».

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