Alejandro Rosales es fundador de la agencia de Publics Relationships de mayor crecimiento en el país, aunque hoy cuenta con un fuerte portafolio de marcas, sus inicios fueron desde «menos cero» como él mismo afirma.

Por: Alejandro Rosales Fagiani.

Hace 13 años renuncié a mi trabajo, tenía 30 años, varias deudas, ningún ahorro y una esposa embarazada de 6 meses. Cuando digo que empecé desde menos cero es porque no tenía nada, solo un sueño. Empecé desde un cuarto de mi casa, con un escritorio que me prestó mi suegro y una computadora que me ayudó a comprar mi esposa con sus ahorros. Acá algunos consejos que puedo aportar ahora.

 

  • Tener las ideas muy claras. Empezar definiendo qué quieres hacer, y ser muy honesto contigo mismo sobre el alcance que podrías tener. Se trata de una mezcla entre retarte y aceptar que puedes comerte al mundo, pero poco a poco. Lo mío fue algo así: «quiero tener una gran agencia de relaciones públicas, pero por ahora puedo ser un consultor independiente, un freelancer».

 

  • Crear un concepto diferente. Bien, por un tiempo solo podré ser un freelancer, así que voy a ser el mejor. Ya que tengo todo el tiempo del mundo, voy a hacer bien las cosas. Voy a desarrollar un concepto diferente, haré PR pero no como todos, esto será orientado al marketing, a trabajar con marcas grandes. Ahí hay una oportunidad para mí, y también es algo que no se está haciendo.

 

  • Estretégico, siempre. Fantástico, ya sé qué puedo hacer y tengo algo diferente que ofrecer. Ahora viene la parte difícil, no tengo clientes y mi objetivo es trabajar para marcas grandes. ¿Cómo logro traer a por lo menos un par de clientes importantes que me sirvan de base? He de confesar que quizás en esta etapa puse en práctica las estrategias más osadas de mi carrera.

 

  • Tener mucha paciencia. Todo marcha bien, ya tengo un par de buenas cuentas base, ya logré salir a flote. Pero sigo siendo un freelancer trabajando desde su casa. Ahora toca trabajar muy duro y tener paciencia. Esta etapa duró tres años. Muchas veces pensé en desistir y aceptar alguna de las ofertas de trabajo que a veces aparecían.

 

  • Disfrutar el proceso. Casi cuatro años después del inicio «desde menos cero», llegó uno de los momentos más dulces: Nuestra primera oficina. Éramos solo dos personas y aún era un proyecto de agencia, pero ya habían varios clientes importantes. Llegar cada día a tu oficina y ver un rótulo en la puerta con el nombre de tu empresa, no tiene precio.

«Después de tanto esfuerzo, mucha paciencia, una buena dosis de resiliencia y un poco de astucia, el éxito llega.»

  • No perder el enfoque. No desviarte nunca de tus objetivos. Muchas veces se presentaron oportunidades que dejé pasar. Pidieron mis servicios partidos políticos, entidades de gobierno y algunas marcas que no eran afines a mis clientes. Las dejé pasar, y lo sigo haciendo. Esta es una agencia para grandes marcas y corporaciones, así se definió hace 13 años y eso no cambiará nunca.

 

  • Mucha pasión y una gran actitud. Algo que destacan todos nuestros clientes, es que siempre estamos listos para lo que sea, con la mejor actitud y toda la voluntad de colaborar. Las marcas de nuestros clientes son nuestras también, ellos lo saben y les encanta. Una de las historias que más me enorgullece —hace mucho tiempo—, es cuando gané una cuenta, y en la reunión donde me confirmaron me dijeron: «Recibimos muy buenas propuestas, pero usted además demostró que realmente quería la cuenta, así que es suya Alejandro. Bienvenido».

 

  • Capacidad para adaptarte. Los tiempos cambian, las nuevas tendencias llegan. Si tu operación no tiene la facilidad de adaptarse corre grandes riesgos. Innovar para poder ofrecer a tus clientes nuevos servicios es más importante que seguir haciendo bien lo que ya estás haciendo.

 

  • Mantener los pies sobre la tierra. Después de tanto esfuerzo, mucha paciencia, una buena dosis de resiliencia y un poco de astucia, el éxito llega. Actualmente somos la #AgenciaDeLasGrandesMarcas y nuestro listado de clientes nos continúa impresionando a nosotros mismos. Eso sí, acá hay algo prohibido, relajarse.

 

  • Dejar un legado. Al principio, un emprendedor debe el 100 % de su concentración y trabajo duro a sus proyectos, a sus ideas. Luego hay que incluir en la agenda lo que puedes hacer por tu país. Me encanta saber que generamos fuentes de empleo y hacer algunos trabajos pro bono para ayudar. Sin embargo, lo que más me enorgullece es estar formando talentos, contratar gente muy joven y darles la oportunidad y guía para que hagan una carrera con nosotros.

 

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