Hace 10 años, un emprendedor poco conocido llamado Elon Musk publicó un plan maestro secreto para Tesla Motors, una ambiciosa empresa emergente de autos eléctricos que había fundado.

Por: Farhad Manjoo  

Las tecnologías revolucionarias siempre empiezan como imprácticas y costosas, explicó Musk, así que el primer auto de Tesla sería un vehículo descapotable de dos asientos que vendería por USD 110 000. Pero al dedicar las ganancias de ese auto a la investigación y la capacidad de producción, Musk prometió que Tesla rápidamente crearía una serie de autos más baratos a volúmenes más altos, todo con la finalidad de alcanzar un objetivo casi mítico: crear un auto eléctrico de largo alcance que pudiera recorrer más de 320 kilómetros con una sola carga, pero cuyo privilegio costará menos de USD 40 000.

Este año, la ballena blanca de Musk —un auto que alcanzará los 383 kilómetros por carga, y se venderá en unos USD 30 000 después de una rebaja federal— finalmente llegará a las calles. El plan maestro de Musk ha ido exactamente como él lo prometió, excepto por una diminuta complicación.

Un primer auto eléctrico de largo alcance asequible, el cual conduje en agosto y el cual me alucinó, no es un Tesla. Tuve que volar de Silicon Valley a Detroit para conducirlo porque el vehículo fue inventado no por una célebre empresa emergente, sino por ese cliché más viejo de la empañada gloria manufacturera estadounidense, Chevrolet, que es propiedad de General Motors.

Un Bolt EV se mueve a través de la línea de ensamblaje de General Motos en Orion, Michigan, en septiembre de 2006. / Foto: Laura McDermott – The New York Times.

El auto es el Chevy Bolt EV, un compacto de cinco puertas achaparrado en forma de cuña. Es un auto importante para GM, y, en un sentido más amplio, para la industria automovilística tradicional. Demuestra la seriedad con la cual los fabricantes de autos están tomando la amenaza que representan las empresas emergentes que están prometiendo alterar todo en la industria automovilística. El Bolt no es solo el primer auto eléctrico de largo alcance poco costoso en las calles, sino también funciona como la plataforma de GM para poner a prueba nuevos modelos para viajes compartidos y de conducción autónoma.

Musk, director ejecutivo de Tesla y SpaceX, ha convertido en un hábito avergonzar a sus detractores, pero hay crecientes signos de que su pequeña compañía con gran potencial está cerca del límite del mismo. Durante l a primavera del 2016, Tesla dio a conocer su propio auto de precio bajo, el Modelo 3, el cual venderá por USD 35 000 antes de las rebajas, y recorrerá 346 kilómetros con una carga, lo cual es menos que el Bolt. Unas 400 000 personas han pagado mil dólares para entrar en la lista de espera del vehículo, el cual Tesla dice empezará a enviar a sus clientes a fines de 2017.

Es una ironía deliciosa: el multimillonario arrogante hace grandes promesas en una publicación de blog. Diez años después, obtiene lo que desea, en la forma equivocada.

El Bolt no es un auto de lujo. Es sorprendentemente espacioso en su interior (pudiera dar cabida fácilmente a dos asientos infantiles para mis hijos) y tiene un panel de infoentretenimiento de pantalla táctil bien diseñado. Pero se ve y en gran medida se maneja como un auto compacto genérico. Lo que es revolucionario en el Bolt es que elimina las distinciones de categorías; brinda la gama de los autos eléctricos de lujo a precios de mercado masivo. De hecho, supera a los de lujo. En sus configuraciones más baratas, todos los Tesla tienen un alcance menor que el Bolt.

Chevy Bolt EV. / Foto: Laura McDermott para The New York Times

«Normalmente, para los vehículos eléctricos hablamos de ir del punto A al punto B y de regreso al A —dijo Darin Gesse, gerente de producto de GM para el Bolt. Este auto fue diseñado para ir de A a B a C a D y regresar a A, así que se enfoca más en el estilo de vida, y no es solo un auto de traslados».

¿Cómo GM creó primero el auto soñado de Tesla? Hay mucho que lo explica, según vi en un recorrido por las operaciones del Bolt de la compañía. GM empezó creando una de las instalaciones de prueba de baterías más avanzadas del mundo en 2008, alrededor de la época en que la compañía enfrentó la muerte inminente después de la crisis financiera. Se puede decir que el auto que salió de esa investigación, el híbrido eléctrico Chevy Bolt, literalmente ha salvado a la compañía. El Bolt fue frecuentemente mencionado como evidencia de la creatividad de GM por los políticos que favorecieron un rescate de Detroit. El presidente Barack Obama, quien encabezó el rescate exitoso, dijo en 2012 que compraría un Bolt después de dejar la presidencia.

Finalmente, GM disfruta de la ventaja regulatoria de producir una flotilla. Como el Bolt de alto kilometraje y cero emisiones ayuda a la compañía a permanecer debajo de los estándares de economía de combustible del gobierno federal, perversamente permite a GM seguir vendiendo los autos consumidores de gasolina más rentables, como el SUV Tahoe. Como resultado, GM pudiera perder dinero con cada Bolt y aún encontrar al proyecto en general valioso para su balance.

«Tenemos 108 años de conocimiento en manufactura —me dijo Pam Fletcher, jefa de ingenieros de vehículos eléctricos de GM. Esto es lo que hacemos».

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