¿Cómo se puede reenfocar una empresa de casi 100 años? Es toda una tarea titánica, sin embargo Carlos Matheu tuvo la suficiente hazaña para tomar el timón de la empresa “Pisos El Águila”, y llevarla a puerto seguro.

Actualmente es el gerente general de una empresa que fue fundada por su bisabuelo hace 90 años. Aunque se fundó como una empresa familiar, cada vez hay menos parientes y hay más talento joven fuera de la familia que ha contribuido al desarrollo de la misma. Carlos pertenece a la cuarta generación, y mantiene viva la llama de la empesa, cual si fuera una startup, joven y vivaracha. Conversamos con él de los retos y expereincias, al reinventar una empresa fundada hace casi un siglo, esto fue lo que nos dijo:

¿En qué momento tomas la decisión de dirigir la empresa? 

Empecé a involucrarme en la empresa a principios de los 2000 en el área de operaciones, y me di cuenta que después de tantos años en el mercado, la empresa aún seguía funcionando con prácticas y procesos antiguos, que si bien es cierto, que para muchas cosas aún seguían siendo funcionales, para muchas otras empezaban a quedarse un poco cortas respecto a la competencia que ya trabajaba con prácticas más modernas.

Estando en el área de operaciones también empecé a involucrarme en el área comercial. Vimos que había un mercado grande en el exterior del país que no estaba siendo atendido. Descubrimos un nicho importante.

Cuando entré a la empresa, presté atención a las áreas que no estaban siendo atendidas porque quería encontrar la manera de diferenciarnos de nuestros competidores y fuimos encontrando la manera de adaptar la empresa a las tendencias actuales.

¿Cómo logran reinventar una empresa que lleva muchos años en el mercado? 

La empresa había sido fábrica de productos de concreto, pero no de cerámicos, porcelánicos o de piedras naturales como el mármol o pizarras. Cuando ingresé a la compañía empezamos a hacer un híbrido entre una fábrica y una empresa que comercializa productos que otros fabrican. Nos dimos cuenta que éramos buenos fabricando productos de concreto, pero realmente había muchas empresas que eran sumamente buenas en el resto del mundo y que hacían otro tipo de productos como cerámicos en España, porcelánicos en Italia y piedras naturales en Egipto. Tomamos lo mejor de los fabricantes y lo mejor de lo que nosotros hacíamos y lo unimos. Teníamos que estar al día en cuanto a las exigencias del mercado, por ello también implementamos un área de servicios en donde brindamos asesorías en diseño, instalaciones, servicios de restauración y entregar un proyecto llave en mano. El modelo tradicional que muchos competidores siguen utilizando es solo vender el piso y dejar que el cliente sea quien se lo lleva y lo instala. Nosotros aprovechamos la oportunidad de brindar el producto, la asesoría, el transporte, la mano de obra y la garantía. Adaptamos sus diseños a nuestros procesos de fabricación, algo que muchas empresas no pueden ofrecer.

Influyó mucho el tener un acercamiento con las personas que están cambiando la manera como se construye y como se diseña en Guatemala. Nos acercamos a los directivos de todas estas empresas que representan a las nuevas generaciones y aportan nuevas ideas. El mercado se ha vuelto mucho más sofisticado y exigente; es un mercado que tiene toda la información al alcance de la mano, así que intercambiamos ideas e hicimos un balance entre lo que nosotros podíamos ofrecerles y lo que los consumidores estaban buscando.

Nos capacitamos mucho para entender la manera en la que el mercado actuaba, pero sobre todo sabíamos que teníamos que estar dispuestos a cambiar; antes las tendencias se mantenían y cambiaban en un tiempo prolongado, pero ahora todo se vuelve obsoleto con mayor rapidez.

¿Qué tanto lograron extender su cartera de productos? 

Nuestro portafolio actualmente es muy amplio; comprende la fabricación del piso de granito que se ve en los colegios, universidades o lugares públicos. Somos muy fuertes en la parte de exteriores; somos conocidos por los productos que fabricamos para piscinas, ya que desarrollamos nuestra propia formulación patentada para realizar losetas, que son pisos que se colocan en los bordes de estas; estos pisos tienen la característica que no se calientan ni resbalan, lo que permite que cuando el sol está ardiendo las personas no se quemen los pies; así es como hemos desarrollado productos propios que nos diferencian de nuestros competidores y nos han abierto las puertas para participar en proyectos desde Belice hasta Panamá. Este es un producto único, no lo hemos encontrado en México ni en Sudamérica. Estamos en el proceso de hacerlo más liviano para viajar más lejos, porque es un producto de concreto que dificulta el transporte.

Fabricamos productos para interiores, áreas públicas, baldosas de precaución; además de productos ecológicos para jardines como sustitutos de algunas plantas o grama, ayudando a reducir el consumo de agua. Traemos cerámicos y porcelanatos desde Italia o España que son elegidos de acuerdo a las tendencias que se manejan en determinado momento, entre muchos productos más con los que hemos logrado especializarnos, ya que no habían sido atendidos por el resto del mercado. La innovación ha sido la clave para lograrnos mantener durante noventa años.

¿Cómo se adopta la pasión por un negocio que no fue fundado por uno mismo y que ha permanecido durante muchos años en el mercado? 

Creo que cuando se trata de un negocio familiar, se viene con esa pasión. Soy parte de la cuarta generación de esta empresa; soy el único de esa generación que continúa en el negocio porque después de tantos años a nadie más le interesó continuarlo. Es difícil forzar que esto se traslade de una generación a otra, pero yo decidí adoptarla y continuar trabajando para mejorarla.

Cuando es el caso de un negocio familiar hay que dar la oportunidad de elegir, y no forzar a que alguien continúe en el mismo negocio. Cada quien tiene que seguir lo que le apasiona, le gusta y para lo que es bueno; es difícil ver casos de éxito donde el negocio fue algo impuesto. Lo importante es brindar libertad para que cada quien pueda elegir, y si nadie de la familia adopta la visión, lo mejor será que alguien externo a quien sí le apasione el negocio pueda hacerse cargo, de lo contrario habrá que estar preparados para compartir los triunfos y las penas.

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