Entre flores exóticas y cerditos de granja, caminando entre especies de lechugas únicas en Guatemala, Alex nos dio la entrevista. Lo que empezó como una idea de negocio, hoy cuenta con dos fincas, una en los alrededores de la Antigua Guatemala y otra en las afueras, una tienda y un restaurante orgánico. También ofrece tours y charlas a estudiantes universitarios, además de generar más de 60 empleos directos.

¿Cómo se dio el inicio de tu emprendimiento? 

Estudié en una universidad en el extranjero, y uno de los requisitos para cerrar mi carrera era crear una idea de negocio y presentarla a Adventure Capital y Angel Investiments para que alguno invirtiera en mi idea de negocio. A la gente le encantó la idea que presenté, excepto porque la desarrollaría en Guatemala. Regresé a Guatemala, vendí lo único que tenía en ese entonces, mi carro. Lo vendí con la idea de armar una empresa donde pudiésemos cultivar comida exótica para el mercado culinario que venía creciendo en Guatemala, tomando en cuenta que antes este era un mercado existente pero muy pequeño.

Creando cosas que no se pueden encontrar fácilmente en Guatemala, comenzamos a sembrar lechuga romana y arúgula, dos cosas que no existían en Guatemala en ese entonces.

Afortunadamente tenía a un familiar que contaba con un terreno que estaba abandonado, se lo presté y comenzamos a sembrar y todo empezó a funcionar. Cuando un restaurante empezó a comprar nuestros productos, le contó a otro restaurante, y luego este restaurante nos recomendó con otro y luego otros chefs y varios restaurantes más nos fueron conociendo. Actualmente vendemos nuestros productos a más de 60 restaurantes y hoteles de prestigio de Antigua Guatemala y de la capital.

Al principio nos enfocamos en productos exóticos que no se encuentran en Guatemala en un mercado tradicional, después comenzamos con la idea de crear productos orgánicos, aunque al inicio ya los producíamos, no eran nuestro fuerte.

¿Cómo lograron crear una empresa sostenible? 

Entre menos dependiésemos de otras áreas mejor es la sostenibilidad, y esa es la ventaja que dan los productos orgánicos; nosotros producimos el 100% de nuestro abono, utilizamos un 90% nuestras propias semillas, no dependemos de cosas del exterior; tenemos un restaurante y el 70 u 80 por ciento de los productos que se sirven allí son producidos por nosotros.

Nuestro objetivo, además de crear un negocio sostenible, era apoyar y ser parte de la comunidad, ya que muchas grandes empresas se aprovechan para exportar los productos; por ello, ahora se necesita una certificación fair traide, la cual dan a las empresas que tratan bien a sus empleados y que no se aprovechan de la comunidad en la que operan y, en nuestro caso, la labor social se ha vuelto parte importante de nuestro negocio.

Todos los fines de semana damos espacios libres para que los artesanos que aún no han patentizado sus marcas puedan presentar sus productos y estudiar si pueden ser potenciales o no para luego invertir en todos los permisos que su producto requiera.

Poseemos procesos y métodos que nos permiten tener los mejores productos orgánicos en Guatemala.

Contamos con una tienda, en la que el 80% de los productos que vendemos son los productos que nosotros producimos.

De nuestro mercado ha salido mucha gente que ahora tiene empresas grandes y han logrado posicionar sus productos en varios supermercados importantes del país; son negocios a los que les dimos la oportunidad de exponer sus productos y hacer contactos para posteriormente crecer y tener sus marcas registradas.

Tenemos alrededor de tres años haciendo los farmers market, hoy en día no nos damos a basto.

Abrimos un espacio que está disponible a todo el público, donde las personas reciben charlas, cursos, tours de aprendizaje, todo esto con el fin de apoyar a la comunidad.

¿Cómo explotas tu idea y cómo la haces rentable? 

La idea de sembrar productos orgánicos no es tan rentable si a esto no vienen sumadas otras ideas; por eso tenemos el restaurante, de esa forma no perdemos el cultivo si en algún momento no se vende todo. Así, tenemos varios proyectos, de tal manera que, si uno no funciona un mes, el otro nos saca adelante; tenemos la tienda, el restaurante, los tours, el farmers market. Producimos nuestro propio abono, tenemos gran variedad de cultivos raros que nada tienen que ver con los tradicionales, actividades como yoga, damos cursos de permacultura, en fin, nuestro negocio está enfocado en varias ramas: sostenibilidad, bajo impacto al ambiente, biodiversidad, educación y procesos orgánicos, todos estos son procesos que se deben cumplir para hacer una verdadera agricultura orgánica. Nosotros no tratamos de venderle a la gente un producto, sino un estilo de vida.

¿Cuántos empleos han generado hasta el momento? 

Generamos alrededor de 65 empleos directos. Brindamos más de cien empleos indirectos, tomando en cuenta los farmers market, esto solamente con Caoba Farms. Junto a mi papá tenemos una exportadora en la que laboran más de 550 personas directas.

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