El Monitor Global de Emprendimiento (GEM) es el esfuerzo organizado más grande a nivel mundial para la medición del emprendimiento. El GEM mide la actividad emprendedora en cada país; identifica los principales factores que la explican, caracteriza el contexto institucional y cultural, dentro del cual ocurre y compara estos resultados entre los países que participan en el estudio. En el ciclo 2016-2017 participaron 65 países; Guatemala, fue representada por la Universidad Francisco Marroquín, quien a su vez recibió el apoyo de Templeton Foundation para llevar a cabo el estudio. Esta es la octava ocasión que Guatemala participa en la elaboración del Monitor Global de Emprendimiento, siendo el 2009 el primer año en el que participó.

Los datos recopilados en el ciclo 2016-2017 confirmaron a Guatemala como un país en donde una mayor porción de su población adulta —entre 18 y 64 años de edad— tiene una percepción positiva acerca de que el emprender un negocio es una buena opción de carrera —el 95.2% de la población lo hace, ubicando al país en la posición más alta en comparación con los 65 participantes—. De hecho, en los últimos años Guatemala ha alanzado la primera posición en este indicador en comparación con todos los países participantes.

Juan Mini es uno de los principales impulsores del emprendimiento en Guatemala, es fundador del Campus Tec que aglomera a las prominentes startups tecnológicas del país. / Fotografía: Revista Win – Elder Canahui ©

Guatemala en el contexto internacional

En los últimos años Guatemala ha destacado por las percepciones positivas que despierta el emprendimiento en la población adulta (18-64 años). Ocupando por tres años consecutivos el primer lugar en la valoración que genera el emprender como una ocupación deseable para generar ingresos. De todos los entrevistados, el 95% consideró que el poner un negocio es una forma deseable de ganarse la vida. A esta pregunta el 63.7% de los entrevistados en los países latinoamericanos respondió de forma positiva y el 62.1% de los entrevistados en los países con un nivel de desarrollo parecido al de Guatemala contestó de forma positiva.

La Tasa de Emprendimiento Temprano (TEA) contabiliza las personas que están poniendo en marcha un negocio o son dueñas de uno con menos de 3.5 años de existencia como proporción de la población adulta. En el año 2016 la TEA de Guatemala fue la novena más alta del mundo (de un total de 65 países) alcanzando un 20.1%. Dicha tasa es superior al promedio observado para países con una estructura económica similar (14.2%) y levemente superior al promedio observado en países latinoamericanos (18.8%). El 61% de estos emprendedores tempranos se encuentra en una etapa naciente. Estos emprendedores nacientes están en el proceso de poner en marcha su negocio y no han recibido aún ingresos del mismo.

Por otra parte, el 9.1% de la población adulta tiene un negocio establecido. Es decir, un negocio que ha generado ingresos para su dueño durante más de 3.5 años. La tasa de emprendimientos establecidos es la mayor que  ha experimentado Guatemala desde que se midió dicho indicador por primera vez en el 2009, superando inclusive a la del año pasado, que había sido la más elevada experiencia hasta el momento (8.1%). Asimismo, el 2.5% de la población adulta afirmó haber descontinuado algún negocio en el último año.  Este dato es 1.8 veces menor al promedio observado en países latinoamericanos.

Thelma Davila (Thelma Davila) recibe un reconocimiento como una de los 33 Emprendedores del 2016. / Fotografía: Revista Win – Elder Canahui ©

El emprendedor guatemalteco. 

El emprendedor guatemalteco es joven: el 50% del total de la TEA tiene entre 18 y 34 años de edad. Muchos emprendedores tienen poca educación formal: el 39.6% de la TEA no ha completado ni siquiera el nivel básico de educación. Una reducida minoría ha completado estudios universitarios (6.8%). El 43.5% de los emprendedores, además de atender su negocio, tienen un empleo a tiempo completo o parcial. Asimismo, los emprendimientos generan poco empleo, un 54% de ellos no está generando ningún empleo adicional al propio. Además, tienen poco capital en giro: un 60% de estos emprendedores tienen un capital en giro menor a los Q.10 mil. Estos bajos niveles de capitalización condicionan el tipo de actividades económicas a que se dedican estos negocios (las cuales son de bajo valor agregado) y su capacidad de afrontar los costos de ingresar y operar en la formalidad.

El contexto dentro del cual se desarrolla el emprendimiento, según la Encuesta Nacional de Expertos (NES), más de dos terceras partes de los expertos entrevistados consideran que las políticas públicas no favorecen la creación de nuevas empresas ni su rápido crecimiento. En especial, la incertidumbre regulatoria y lo complicado de los trámites, así como la ausencia de programas de apoyo a las nuevas empresas o programas que favorezcan el crecimiento de las ya establecidas. El 90% de los entrevistados afirmó que estos programas no son eficientes y el 94% de ellos indicó que estos programas no constituyen una respuesta a las necesidades de los emprendedores.

Seis de cada diez entrevistados creen que la educación primaria y secundaria no promueve en el estudiante los valores emprendedores ni el espíritu necesario para emprender. El 61% reportó que la educación superior brinda una preparación de calidad para el emprendedor y el 70% afirmó que la educación superior en administración de empresas o de dirección de empresas es adecuada para promover el emprendimiento.

La conclusión general de los expertos consultados de la NES es que el ambiente institucional y económico para los emprendedores, en Guatemala, es poco propicio. Únicamente las variables: acceso a financiamiento informal, disponibilidad de telecomunicación y acceso a servicios básicos, recibieron una valoración positiva.

Impacto del gobierno en el proceso emprendedor.

La forma en que funciona el gobierno impacta negativamente el proceso emprendedor, ya que se vuelve complicado y costoso cumplir con la regulación para: registrar formalmente un negocio (el costo de registrar un negocio equivale al 82% de inversión con que un emprendedor promedio inicia su negocio), generar plazas formales de empleo (el pago de indemnización genera rigideces en el mercado laboral), exigir el cumplimiento de contratos (resolver una disputa comercial en las cortes de Guatemala requiere una espera promedio de tres años y nueve meses), exportar e importar productos (el costo de cumplir con los trámites de exportación e importación representa más del 50% de la inversión con que un emprendedor promedio inicia su negocio), entre otros.

Adicionalmente, una de las atribuciones que se le ha delegado al gobierno, que es la provisión de seguridad a la integridad física de la persona y su patrimonio, es algo que ha sido incapaz de proveer a cabalidad, situación que recienten los emprendedores de manera especial (el hecho de ser emprendedor incrementa la posibilidad de ser víctima de un crimen 1.6 veces más que una persona no emprendedora, el 64% de las personas que son víctimas de un delito no lo denuncia, en su mayoría, porque no confían en las autoridades o no consideran que sirva de algo).

Las sobrerregulaciones e ineficiencias del gobierno se traducen al final del día en costos de operación para los emprendedores, generando tres grandes posibles consecuencias: 1. Los emprendedores trasladan los sobrecostos al precio final de su producto, castigando a los consumidores. 2. Los emprendedores ven reducidos sus márgenes de rentabilidad, hasta que los mismos son tan bajos que terminan siendo expulsados del mercado. 3. Es tan complejo y costoso operar en la formalidad, que los emprendedores terminan operando de manera informal, afrontando mayores limitaciones para hacer crecer su negocio. Sin duda alguna, el comprender que en Guatemala existen distintos tipos de emprendimientos, permitirá desarrollar regulaciones comerciales, laborales y fiscales más pertinentes, de tal forma que se generen las condiciones para que todos los emprendedores puedan derivar el máximo beneficio de operar en la formalidad de la economía.

DATOS DESTACADOS

  • Alto nivel de emprendimiento En Guatemala existen 2.4 millones de emprendedores. Alcanzando la posición 9 de los 65 países que participaron en el estudio.
  • Miedo a fracasar El 34% de los guatemaltecos no aprovecha oportunidades de negocio por el temor a fracasar.
  • Una buena carrera de vida El 95% de los guatemaltecos considera que iniciar un negocio es una actividad deseable para ganarse la vida. De los 65 países que participaron en el estudio, Guatemala es el país en donde más se percibe el emprendimiento como una buena opción de carrera.
  • Sobrerregulaciones del gobierno Si un emprendedor promedio decide registrar su negocio, el costo de hacerlo (Q6,127) representa el 3.7 veces el ingreso mensual que tiene un guatemalteco ocupado (el 60% de las personas ocupadas en Guatemala tienen ingresos mensuales por debajo de Q1,670, ENEI 3, 2016).

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Si un emprendedor desea hacer cumplir un contrato, tendrá que esperar aproximadamente 3 años y 9 meses para resolver su disputa (tiempo contado desde que se presenta la demanda al juzgado hasta el momento del pago o decisión definitiva del juez).

Cada vez que un emprendedor promedio desee exportar productos, el gasto en el que deberá incurrir equivale a destinar el equivalente al 42% (Q3,145) de la inversión que realizó para crear su negocio.

Cada vez que un emprendedor promedio desee importar productos, el gasto en el que deberá incurrir equivale a destinar el equivalente al 55% (Q4,131) de la inversión que realizó para crear su negocio.

La complejidad para operar bajo las regulaciones existentes lleva a Guatemala a ser uno de los países con los mayores niveles de informalidad en Latinoamérica (78%), siendo superada únicamente por Honduras y Bolivia (FMI, 2016).

Un “foodtruck” en un centro comercial de la ciudad de Guatemala. / Fotografía: Revista Win – Elder Canahui ©

Durante el 2016 la SAT tuvo una brecha de recaudación de Q200 mil, un avance en comparación a las brechas fiscales de años anteriores (superaban fácilmente el millardo de Quetzales). Este resultado se alcanzó, en parte, fortaleciendo los cobros por la vía judicial, sin embargo, ampliar la base tributaria sigue siendo un desafío. De toda la población ocupada en Guatemala (6.6 millones) la cantidad de personas que pagó al menos un impuesto administrado por la SAT en el 2016 representó únicamente el 12.8% de la población ocupada.

Guatemala es un país en el que las opiniones al empredimiento no provienen únicamente de emprendedores; somos uno de los países con gran cantidad de personas involucradas en el proceso del emprendedor

Guatemala es uno de los países que cuenta con gran cantidad de personas involucradas en el proceso del emprendedor. Para el ciclo 2016-2017 se encontraron 3.9 millones de personas que perciben oportunidades de negocios y 2.4 millones de personas que consideran tener habilidades para iniciarlos.

Existen más de 1.4 millones de personas que actualmente generar sus ingresos como dueños y administradores de un negocio.

Aunque en nuestro país existe una elevada cantidad de personas desarrollando negocios para generar sus propios ingresos, en el entorno se encientran distintos elementos que desafían su consolidación y crecimiento a lo largo del tiempo. Uno de los desafíos que afronta el emprendedor guatemalteco promedio, —según las caracteristicas recogidas por el Monitor Global de Emprendimiento—  es el marco regulatorio para operar dentro de la formalidad. Este puede impactar negativamente en el proceso del emprendedor ya que vuelve complicado y costoso cumplir con las regulaciones necesarias:

  1. Registrar formalmente un negocio (el costo de registrar un negocio equivale al 82% de inversión con que un emprendedor promedio inicia su negocio).
  2. Generar plazas formales de empleo (el costo de una plaza formal de trabajo puede llegar a crecer de una forma impredecible).
  3. Exigir el cumplimiento de contratos (resolver una disputa comercial en las cortes de Guatemala requiere una espera promedio de tres años y nueve meses).
  4. Exportar e importar productos (el costo de cumplir con los trámites de exportación e importación representa más de 50% de la inversión con que un emprendedor promedio inicia su negocio), entre otros.

Adicionalmente, una de las atribuciones que se le ha delegado al gobierno, que es la provisión de seguridad a la integridad física de la persona y su patrimonio, es algo que ha sido incapaz de proveer a cabalidad, situación que recienten los emprendedores de manera especial (el hecho de ser emprendedor incrementa la posibilidad de ser víctima de un crimen 1.6 veces más que una persona no emprendedora, el 64% de las personas que son víctimas de un delito no lo denuncia, en su mayoría, porque no confían en las autoridades o no consideran que sirva de algo).

Las sobrerregulaciones e ineficiencias del gobierno se traducen al final del día en costos de operación para los emprendedores, generando tres grandes posibles consecuencias:

  1. Los emprendedores trasladan los sobrecostos al precio final de su producto, castigando a los consumidores.
  2. Los emprendedores ven reducidos sus márgenes de rentabilidad, hasta que los mismos son tan bajos que terminan siendo expulsados del mercado.
  3. Es tan complejo y costoso operar en la formalidad, que los emprendedores terminan operando de manera informal, afrontando mayores limitaciones para hacer crecer su negocio.

Comprender que en Guatemala existen distintas escalas y perfiles de negocios, podrían permitir desarrollar regulaciones comerciales, laborales y fiscales más accesibles, de tal manera que se generen las condiciones para que todos los emprendedores puedan derivar el máximo beneficio de operar en la formalidad económica.

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