Entrepreneurs se abren brecha en el centro de la ciudad de Guatemala ¿Cuál es su mayor reto?

Texto y Fotos: Elder Canahui | Colaboró en este articulo: Suceli Segura

El ecosistema de emprendimiento en Guatemala ha tomado relevancia, gobierno e iniciativa privada han empezado a prestarle atención a este importante grupo de hombres y mujeres soñadores, con ganas de comerse el mundo.

Hemos preparado un reportaje enfocado en nuevos emprendedores con ideas ingeniosas que han pegado o están pegando en diferentes mercados. Hay muchísimos más em- prendedores deseando alcanzar el éxito, el cual vendrá para muchos más temprano que para otros, ¿de qué dependerá?

Los emprendimientos que presentamos a continuación covergieron en algo: capital. La falta de capital ha detenido en gran manera su crecimiento, la falta de un socio inversionista que inyecte al emprendimiento parece ser un complemento restante para estar más cerca del anhelado éxito.

El desarrollo de este país ha estado en manos del em- prendimiento y del comercio informal. Si los grandes empresarios voltearan a ver a los entusiastas entrepreneurs que invaden el país y se unieran de alguna forma a sus ideas, seguro también estaríamos más cerca del éxito como país.

Karina León en su restaurante Pitas & Co. ubicado en la zona 10 de la ciudad. / Foto: Revista Win

1. Pitas & Co. | Karina León, 23 años

Es raro encontrar un restaurante tan perfecto en la ciudad, decoración, un delicioso menú y sobre todo una excelente atención al cliente; eso es Pitas & Co., una empresa en crecimiento que busca encontrar un lugar preferencial entre los restaurantes de la ciudad.

El negocio nació con un concepto diferente al que es hoy en día. Mientras Karina estudiaba gastronomía en Buenos Aires, sus padres sacaban adelante la empresa, “era bonito el lugar, pero no lo que yo quería”, comenta la joven de 23 años.

Decidió volver a Guatemala hace un año y medio y los cambios en Pitas & Co. se empezaron a notar fuertemente. Uno de los mayores retos que ha enfretado es la administración y el recurso humano.

Afirma que varias personas se le han acercado con la intención de invertir o de replicar su concepto, algo que ha aprovechado creando alianzas comerciales.

La edad no es limitante. Karina en sus plenos 20 años creó un concepto de restaurante con mucho potencial de crecimiento y expansión, solo está a la espera de la oportunidad ideal para dar el siguiente paso.

María José Vásquez en su casa, donde funciona su empresa Mamá Kanguroo. / Foto: Revista Win

2. Mamá Kanguroo. | María José Velásquez, 38 años

Aturdida, es la palabra con la que María José define cómo se encontraba hace dos años, cuando decidió iniciar lo que hoy es una empresa en crecimiento.

Con cuatro hijos y uno en camino, María José lo menos que pensaba era en ponerle más tareas a su día a día, pero la vida siempre sorprende; Nicolás, su quinto hijo, nació de  forma prematura, lo que la obligaba a tenerlo muy cerca para generarle calor corporal materno. Esto la llevó a elaborar un sencillo cargador. “Cuando salía a algún centro comercial, las otras mamás me preguntaban dónde lo había comprado, incluso a algunas les expliqué cómo podían hacerlo ellas mismas”, menciona.

La insistencia era tanta, que la obligó a pensar en que podría hacer algunos para vender. “Pensé que era una locura, con 5 hijos, y tantas cosas que hacer en casa; no tenía tiempo para hacer cargadores para vender”. Sin embargo se animó, y con Q500 de inversión, elaboró 10 cargadores y los publicó en Facebook, en un día el stock estaba vacío.

Aunque aún tiene su sala de operaciones en el segundo piso de su casa, María José emplea a seis personas, subcontrata la manufactura, además tiene un kiosco en el centro comercial Miraflores.

3. Menta Fast-Good & Market. | Daniel Galindo, 28 años

Daniel Galindo frente al Food Truck en plaza futeca de Condado Naranjo. La falta de locales vacíos le hizo ingenierselas para desarrollar su concepto en el area de parking. / Foto: Revista Win

Desde pequeño, Daniel ha tenido el hábito de comer de una forma saludable, de ahí viene la idea general de su negocio. Cuando se puso a indagar el mercado creciente que atravesaba Condado Naranjo, supo que allí debía empezar con lo que hoy es Menta, Fast-Good & Market.

Empezó a buscar un lugar apto y estratégico, sin embargo, las plazas y los centros comerciales estaban saturados, no había ningún local vacío.

La negativa de un espacio donde pudiera instalarse no le robó el ímpetu, así que, un día estando en el área de parking en Plaza Futeca se le ocurrió que allí podía ser un buen lugar; le habló al encargado de que quería una espacio que estaba justo en la salida de los vehículos.

Aunque al principio se negaron a cederle ese espacio, hoy ya tiene casi un año de operar en un food truck  (aunque la idea original no contemplaba un camión).

Daniel le apuesta al negocio de la comida saludable, y su visión es tener más unidades para darse a conocer y expander su negocio.

Roberto López en la recepción de The Up House en zona 15. / Foto: Revista Win

4. The Up House | Roberto López, 38 años

Roberto es mercadólogo de profesión  y gran parte de su vida se ha dedicado a investigar mercados, por lo mismo, cuando se dio cuenta que su esposa se volvía loca, y lo volvía loco a él con tantas cosas, entendió que había una gran oportunidad de crear un negocio exitoso. Así nació The Up House, como el centro de operaciones de las mamás.

Luego de hacer los cálculos y análisis de rentabilidad, junto a un socio maduró el concepto y la idea: Un café, donde todo se desenvuelve.

Hoy en día es más que un café, ya que ofrece varios servicios: restaurante, café boutique, eventos, salón de belleza, cursos y charlas, formación integral y cursos extracurriculares para los pequeños. Cuando la madre llega a consumir, se olvida de sus hijos, ya que tienen maestras especializadas para cuidar y educar a los pequeños.

A poco más de un año, The Up House ha llamado la atención de Conexa, Top Digital y Geomedia Consultores; empresas extranjeras que están llevando esta startup a convertirse en un modelo de negocio franquiciado.

Roberto está con un pie en la expansión nacional e internacional, y su siguiente paso es desarrollar el centro de operaciones de los papás.

Ana Lucía atiende a sus pacientes via electronica, algo que le ha permitido incrementar su cartera y liberar tiempo. / Foto: Revista Win

5. Nutriré Clinic | Ana Lucía Arrivillaga, 33 años

Al graduarse de la universidad, Ana Lucía buscó la forma de empezar a atender en una clínica tradicional, pero las cosas cambiaron cuando se convirtió en mamá. La falta de tiempo le hizo pensar en cómo podría hacer más funcional el negocio. “Tuve la suerte de que mi novio es desarrollador web, así que nos aliamos y él se encargó del diseño de un portal web”, cuenta Ana Lucía.

Para su sorpresa, el día del lanzamiento del sitio web, tuvo su primera compra. Hace un poco más de dos años y su agenda no da para más; el 80% de los clientes son virtuales, aunque como ella misma afirma, no ha dejado de atender de forma tradicional a sus pacientes.

Nutrire Clinic es una clínica nutricional que se acopla al horario del cliente y les permite asistir a su cita estén donde estén, a un solo click.

Sharon y Estuardo en el taller donde elaoran las velas. / Foto: Revista Win

6. Velarte | Sharon y Estuardo, –

Cuando Sharon descubrió su talento con la elaboración de velas artesanales, estaba aún en la universidad y las vendía a sus compañeros; sin embargo la carrera le absorvió la mayoría de tiempo y se vio obligada a dejar temporalmente el oficio.

Diez años después, junto a su esposo Estuardo, en un pequeño taller en la parte posterior de su casa elaboraron su primer catálogo. La falta de materia prima no les permitía hacer tantos diseños, así que hacían uno, le tomaban fotos y luego deshacían el diseño para poder hacer uno nuevo y así poder llenar el catálogo.

Actualmente asisten a bazares para exhibir el catálogo de más de 200 diseños originales. La falta de capital ha sido la principal razón por la que aún no tienen una tienda física, sin embargo utilizan las herramientas que tienen a la mano como las redes sociales. La visión de la pareja es que sus productos se vendan a nivel internacional.

7. Urban Taxi | Alejandro Barillas, 28 años

Alejandro Barillas en el kiosko de atencio al cliente en Arkadia Shopping, zona 10. / Foto: Revista Win

Urban Taxi nació a principios del 2015, cuentan con dos kioskos, uno en Arkadia Shopping y otro en Oakland Mall. El proyecto nació como una aplicación, pero descubriendo la necesidad del mercado, ahora funciona como una plataforma, en la que gestiona el servicio de taxi, en la mayoría de los casos taxis blancos.

El negocio funciona de forma sencilla, el cliente o usuario llama para solicitar una unidad y ellos se encargan de coordinar con los conductores más cercanos y negocean la tarifa.

También atienden a un mercado “olvidado” como conciertos y bares, haciendo conciencia con la campaña «Dont drink and drive».

Alejandro ha logrado organizar a los conductores de taxis blancos, cuenta con más de 600 unidades afiliadas, una estrategia que le permitirá fortalecerse con la llegada de compañías como Uber a Guatemala, algo que no le atemoriza, ya que no es competencia para Urban Taxi, como él afirma.

Urban Taxi también buscará explorar nuevos mercados como las ciudades aledañas a la ciudad capital.

Annie Morales durante la construcción de su academia en Roof Top en Oakland Mall de la zona 10. / Foto: Revista Win

8. MUD–Make Up Designory | Annie Morales, 35 años

Embarazada de 38 semanas, Annie en el ajetreo pre inauguración de su tienda en Oakland Mall, uno de los centros comerciales más exclusivos en la ciudad. El impulso que la mueve es enorme, entre polvo y escaleras no quería perder los detalles de lo que será su segunda sucursal.

Aprendió a maquillar desde pequeña, y empezó a hacer trabajos freelance para sus amigas; la cartera creció a tal punto que tuvo que capacitar a 11 personas para atender la demanda.

A raiz de esto descubrió la necesidad que había en Guatemala de un estudio profesional de maquillaje. Fue así como empezó, pero quería ir más lejos, algo profesional con certificación internacional, así que puso sus ojos en Make Up Designory – Mud, de Nueva York. La perseverancia que tuvo le permitió ser la primera sede fuera de Estados Unidos en maquillaje profesional.

Aunque el estudio estuvo ubicado en la zona 14 por muchos años, ahora Annie le apunta a un mercado masivo en su nueva sala de ventas en el Centro Comercial Oakland Mall, el cual requirió una inversión de más de USD 100 000.

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